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A 19 días de la elección ¿es momento para la segunda vuelta electoral en México?

Por: José Manuel Delgadillo


Estamos a 19 días de la elección en la que decidiremos el futuro de toda una generación y la sociedad mexicana está agraviada, ello porque México no va por el camino correcto, ya que hoy es el país más desigual de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluacion de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), 4 de cada 10 personas se encuentran en situación de pobreza es decir, el 43.6 por ciento de la población nacional, además, de conformidad con el Observatorio Nacional Ciudadano, el 2017 fue el año más violento de la historia reciente de nuestro país y ni que decir de la corrupción, ya que en el Índice de Percepción de la Corrupción 2017 elaborado por Transparencia Internacional, ubica a nuestra Nación en la posición número 135 de 180 países evaluados en materia anticorrupción, una de las peores posiciones de América Latina y el Caribe.

Fuente: nacion321.com
Fuente: nacion321.com

En estas condiciones, ningún país puede vivir en paz, hay enojo y un malestar colectivo; en la actualidad, se puede vislumbrar un escenario político electoral complejo ante la corrupción, impunidad, la violación de los derechos y garantías individuales, la desconfianza de los ciudadanos en las instituciones del Estado y del sistema de partidos –en México, solo el 9 por ciento de los ciudadanos confían en ellos, según el Latinobarómetro 2017-, en ese sentido, consideramos nos encontramos ante una crisis de legitimidad democrática y credibilidad del Estado Mexicano, síntoma de ello es el abstencionismo así como la baja participación ciudadana, por lo que es necesario recuperar su confianza a través de mecanismos de participación ciudadana directa tales como la revocación de mandato y seguir trabajando en los procesos de acceso de información, transparencia así como rendición de cuentas.

En los últimos días, varias voces del partido de “ya saben quién” se han referido al voto como un “trámite” para ganar la elección, como si se tratara de un asunto menor, a ellos les decimos que en la Coalición Por México al Frente el sufragio universal, libre y secreto de cada ciudadano cuenta y tiene un gran valor ya que el voto es una de las grandes luchas de la sociedad en los últimos siglos; gracias a esas luchas y al fortalecimiento de nuestro sistema democrático, México ha transitado del autoritarismo de un partido hegemónico a un proceso de consolidación democrática con sus asimetrías, el sistema de gobierno se ha sometido al crecimiento así como expansión regulatoria, en crecimientos institucionales así como presupuestales que aunque han traído buenos resultados aún queda mucho por hacer en beneficio de la ciudadanía.

De acuerdo con el Latinobarómetro 2017, en nuestro país solo el 18 por ciento de la población está satisfecho con el funcionamiento de nuestra democracia, sin embargo debemos reconocer que sin el voto, no hay democracia posible, el sufragio es una forma de expresarnos y de ejercer nuestra ciudadanía, pero no la única, hoy requerimos urgentemente de la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos para darle sentido y complemento a la democracia representativa. Ya lo decía Don Luis H. Álvarez:

“El poder de la ciudadanía no sólo se mide en votos, sino también por su capacidad real de incidir en el diseño de las políticas orientadas a su bienestar”.

Por ello, esta elección es tan importante, esta elección en la que decidirás –tú, que estás leyendo esta columna- es un instrumento clave para dar la posibilidad a cada ciudadano de elegir entre las distintas alternativas políticas, de contraste de ideas, en otras palabras de designar a nuestros representantes populares que habrán de tutelar los intereses generales así como trabajar por el bien común, además, es el primer paso al camino de la participación política de la ciudadanía y eventualmente un instrumento para transformar el régimen que requiere nuestra Nación.

Como ya lo mencionamos uno de los grandes retos que hoy presenta nuestra democracia, es que su legitimidad derive de la confianza de la ciudadanía en los procesos electorales y la actividad política, ello acompañado de mecanismos institucionales que promuevan la certidumbre en los esquemas de competencia democrática entre los partidos y candidatos independientes, que conduzcan a resultados reconocidos por todos, a la aceptación de las derrotas, a la legitimación de las victorias y a la gobernabilidad traducida en una relación de equilibrio entre el Poder Ejecutivo y Legislativo.

Derivado de su sistema político-electoral actual, en este sexenio México contó con presidente débil, dado que desde las urnas no contaba con el respaldo mayoritario, en las elecciones del año 2012, Peña Nieto resultó electo con el 38.21 por ciento, de los votos, es decir, aproximadamente 19 millones de mexicanos eligieron al gobernante de los más de 112 millones en aquel año; en el año 2006, Felipe Calderón fue electo con apenas el 35.89 por ciento[1] de los votos con una votación total de 41,791,322 lo que representaba tan sólo el 58.55 por ciento del listado nominal y si a ello sumamos el abstencionismo que de acuerdo con el Doctor Bruno Lutz, en las últimas siete elecciones presidenciales, varía entre 24 por ciento y más de 52 por ciento, situándose el promedio en alrededor de 33 por ciento[2], no queda duda de que desafortunadamente los gobiernos llegan con una representatividad reducida y ello tiene consecuencias negativas para la población.

Lo cerrado de los resultados electorales, incrementa el riesgo de cuestionamientos postelectorales; en la actualidad, nuestro sistema reconoce como ganador a quien cuente con un voto más que el contendiente más próximo, sin requerir que el ganador cuente con el respaldo popular mayoritario. Tal situación fomenta que el periodo postelectoral se encuentre dominado por la incertidumbre y animadversión.

Cada sexenio, las elecciones presidenciales son más competidas, la pluralidad de propuestas y candidatos así como la polarización de las preferencias de los votantes se ha incrementado, por lo que en los útlimos años se ha debatido si es momento de legislar para darle vida la segunda vuelta electoral y ante el panorama que vivimos, podemos afirmar que el comicio presidencial es una competencia entre cuatro candidatos, sin embargo la elección será entre dos opciones: las ideas viejas y fracasadas de López Obrador o las ideas innovadoras con visión de futuro de Ricardo Anaya, es jusamente ante ello que volvemos a poner sobre la mesa si México requiere de la segunda vuelta que permita verdaderas posibilidades para que el proceso electoral tome una mayor relevancia y capte la atención, donde la ciudadanía se identifique con cualquiera de las dos propuestas finalistas, y a su vez se traduzca en una participación cada vez mayor que dé legitimidad y representatividad al gobierno.

La adopción de este sistema permitiría en cierta medida recuperar la confianza de los ciudadanos e incluso incentivaría la participación de los mismos, aunado a ello permitiría el fortalecimiento de una cultura política de la ciudadanía al tener que optar entre los proyectos que se presenten en una segunda vuelta, lo que se traduce en reflexión y voto estratégico, se forjaría un escenario post-electoral pacífico al contar con el respaldo de la población, además de que incentiva a los gobiernos de coalición que pongan por encima al bien común y el desarrollo del país. Aunque debemos entender que la legitimidad no sólo se obtiene de las elecciones sino que es complementada durante el ejercicio del mandato, por ello de darse esta reforma, tendríamos que debatir otros temas como el financiamiento a partidos políticos y el gasto para procesos electorales. Las reformas en materia electoral deben seguir evolucionando, el derecho es dinámico y la sociedad ya no espera y exige una nueva forma de gobernanza. Por ello en Acción Nacional estamos comprometidos con dar a los mexicanos un verdadero cambio de régimen y aquí recuerdo las palabras de Don Luis H. Álvarez

Afuera hay un pueblo que quiere democracia y quiere contar con instrumentos aptos para conseguirla. Para él y por él hay que construir el partido y el México del futuro. No mañana, hoy, porque la esperanza que no se transforma en actos concretos y cotidianos no es esperanza”.

 No tenemos ninguna duda de que México merece un mayor y mejor desarrollo democrático y ello sólo será posible con mejores instituciones, con representantes populares capaces y responsables, con ciudadanos comprometidos trabajando como aliados de sus gobernantes, fortaleciendo los procesos participativos, con mayor equidad y justicia, pero sobretodo con más oportunidades para todos de modo que tengamos verdaderas posibilidades de desarrollo.

[1] http://portalanterior.ine.mx/documentos/Estadisticas2006/presidente/gra_nac.html

[2] Lutz, Bruno, La participación electoral inconclusa: abstencionismo y voto nulo en México, Revista Mexicana de Sociología, vol. 67 no.4, México, octubre diciembre 2005, puede consultarse en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-25032005000400005

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de José Manuel Delgadillo

Actualmente es diputado por la delegación Benito Juárez en la VII Legislatura, manteniendo una visión de servicio hacia la ciudadanía, es presidente de la Comisión de Asuntos Políticos Electorales, vicepresidente de la Comisión de Administración Pública Local, e integrante en otras 3 comisiones. Es licenciado en Derecho, ha ejercido su carrera tanto en el ámbito público como en el privado. Cuenta con una amplia experiencia parlamentaria, que le ha permitido colaborar durante 11 años en Cámara de Senadores, de Diputados y en la Asamblea Legislativa.

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