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Apuntes sobre la no intervención: más allá del segundo debate presidencial

Por: Ricardo Smith



México en el mundo, así anunció el Instituto Nacional Electoral (INE) la temática del segundo debate presidencial, que incluiría las propuestas de los candidatos -estirando mucho el concepto de propuestas- sobre comercio exterior e inversión, seguridad fronteriza y migración. Ciertamente, el debate no llevó a una reflexión seria sobre la visión de los candidatos respecto a la política exterior. Y, en gran medida, esto refleja la realidad de la discusión pública: las plataformas de política exterior de los candidatos no han sido analizadas a profundidad. Sobre todo, hemos fallado en reconocer que existe un punto en las propuestas que supondría un cambio fundamental en nuestra política exterior: si México debería o no seguir el principio de la no intervención en sus relaciones con otros países.

Fuente: mediotiempo.com
Fuente: mediotiempo.com

Desde hace meses, el candidato de la Coalición Juntos Haremos Historia y algunos de sus asesores han dado señales de que el principio de no intervención será central en su plataforma de gobierno en política exterior. Durante el debate del domingo, dicho candidato reafirmó esa postura aseverando que “la mejor política exterior es la política interior” y que “no podemos ser candil de la calle y oscuridad en casa”. Supeditar la política exterior a la política interior y privilegiar una interpretación errónea del principio de política exterior sería negativo para México. Este tema merece ser discutido con mayor profundidad.

Para empezar, hay que identificar la lógica que siguen quienes proponen revivir el principio de no intervención. En este sexenio, el gobierno mexicano -bajo el lema “México Global”- planteó explícitamente el objetivo de ejercer liderazgo en temas globales y, de manera particular, en los temas regionales de América Latina. Al mismo tiempo, hubo casos notables de corrupción en el ámbito federal y una crisis de inseguridad de proporciones mayores a lo antes visto. Así, para los no intervencionistas, es inaceptable tener una voz crítica y potente sobre temas de seguridad internacional, paz global y desarrollo en un país con retos formidables de seguridad nacional, bienestar ciudadano y pobreza.

Algo hay de cierto en la crítica a la disonancia entre la situación interna y nuestro quehacer externo. Pero los no intervencionistas cometen tres grandes errores: parten de una interpretación errónea del principio de no intervención, plantean un falso dilema y desconocen las consecuencias negativas de la no intervención.

Primero, es un error interpretar la no intervención como el evitar cualquier pronunciamiento crítico o calificativo ante asuntos internos de otro Estado. En palabras de Bernardo Sepúlveda Amor -excanciller de México y antiguo Juez de la Corte Internacional de Justicia, la no intervención significa evitar cualquier “injerencia dictatorial en los asuntos internos de un Estado, a través del uso de la fuerza, actos subversivos y terrorismo”. El principio de no intervención fue una tradición diplomática de nuestro país que obedeció a circunstancias históricas: un siglo XIX lleno de intervenciones extranjeras y un siglo XX dominado por las Guerras Mundiales y, después, la Guerra Fría. Hoy tenemos un principio de política exterior y las obligaciones internacionales que ha contraído nuestro país nos llaman también a apoyar el régimen internacional de los derechos humanos, que incluye principios como la Responsabilidad de Proteger (R2P, en inglés).

Segundo, los no intervencionistas nos ponen en un falso dilema: no tenemos que elegir entre una política exterior activa y una estrategia para enfrentar los grandes retos nacionales en materia de seguridad, lucha contra la corrupción y desigualdad. Ambos elementos no tienen una lógica inversa. Es cierto que no podemos depender de una imagen internacional que no esté basada en realidades internas. Pero es absolutamente falso que bajar nuestro perfil exterior ayude a enfrentar los desafíos internos del país. Al contrario, tener una política exterior activa obliga a los gobiernos a tomar posiciones claras frente a temas complejos y, por supuesto, a exhibir esas posturas al escrutinio público. A los ciudadanos no nos vendría mal que en México hubiera una mayor discusión sobre asuntos internacionales y nuestras relaciones con el mundo.

De hecho, la idea anterior nos lleva al tercer punto: una política de no intervención sería también una base para impedir que actores externos se pronuncien respecto a México. La razón principal por se mantuvo la primacía del principio de no intervención durante la mayor parte del siglo XX fue, precisamente, para tener una defensa normativa contra cualquier intento externo por criticar y desestabilizar al régimen autoritario. Así, uno de los mayores aciertos de los gobiernos federales de la alternancia fue apalancar los cambios democráticos sometiéndonos a un mayor escrutinio de instituciones internacionales y también de otros países. ¿Quién podría negar las aportaciones a la discusión y a la verdad públicas que tuvo el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes sobre el Caso Ayotzinapa o el Alto Comisionado de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, especialmente en casos de tortura? Nuestro incipiente Estado de Derecho y nuestras pequeñas conquistas democráticas necesitan de ese escrutinio externo.

La no intervención solo es uno de los tantos temas que quedan pendientes en el debate sobre política exterior. Los ciudadanos debemos estar listos para cuestionar y rebatir, pero los candidatos y sus voceros deben estar listos para responder con diagnósticos sólidos y argumentos claros.

Ricardo Smith es licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por el CIDE. Fue delegado de México en la cumbre del Y20 2016 en China. Actualmente es secretario del Programa de Jóvenes del Comexi y asesor en la Fundación Desarrollo Humano Sustentable.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Programa de Jóvenes COMEXI

El Programa de Jóvenes del COMEXI busca constituir una red de jóvenes líderes de México para debatir y analizar las relaciones internacionales del país, facilitando los vínculos profesionales, académicos, culturales, empresariales, de iniciativa social y de opinión, de una nueva generación. Este espacio es a título personal.

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