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Artesanía y arte tradicional: de lo mundano decorativo a lo sagrado simbólico

Por: Delia Antonia Bolaños



Arte/sano Artistas, la ya tradicional pero poco conocida y difundida bienal de arte, creación y diseño mexicana, inspirada en el movimiento artístico de la Escuela de Bauhaus[1], llega a su quinta edición durante este invierno de 2017-2018. En su primera década de

“ingeniosa y natural fórmula de sumar oficios y conocimientos, que se encuentran y se amalgaman […] en una propuesta incluyente y armoniosa”[2]

Foto: cultura.cdmx.gob.mx
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El diálogo artístico de 108 creadores (59 artesanos y 54 artistas) y 55 equipos multidisciplinarios (que combina naturalmente el trabajo de un artesano y un artista), nos trae a la mesa una seria reflexión sobre la artesanía y el artesano en México.

Como bien lo han expresado sus organizadores, si bien el objetivo clave de esta muestra es el de “acortar las distancias” entre los conceptos de “artesano” y “artista”, la implicación del discurso actual del arte y del mercado del arte en sí mismo, dista mucho de ser totalmente incluyente en este aspecto. Habría que decir que esta modalidad de creación trae consigo una navaja de dos filos que por un lado,

valoriza y añora el savoir faire del experto ceramista, alfarero, orfebre, ebanista, etc. y por el otro, parecería condicionar la validez artístico-estética de sus objetos a la disciplina, la visión, la perspectiva y el “buen gusto” de los verdaderos especialistas del arte.

En otras palabras, para estar en un museo, la artesanía (dentro de los márgenes de sus propios símbolos, usos y costumbres tradicionales) no puede ser considerada “arte” como tal, sino hasta el momento en el que las normas de las artes plásticas moldean sus técnicas y referentes para acondicionarla a una visión “moderna y aceptable”.

Recordemos pues que la artesanía y el maestro artesano están inmersos en un discurso filosófico y en un espacio cosmogónico de mayor envergadura donde este

“arte tradicional sólo cobra sentido al interior de un campo semántico más amplio, que excede lo meramente estético y comprende el conjunto de prácticas rituales y sistemas míticos que conforman la noción de lo sagrado dentro de cada cultura”[3].

Foto: cultura.cdmx.gob.mx
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Al ser tradicional/ancestral, la artesanía es un arte que no depende en sí de los tejes y manejes de las instituciones del arte moderno (escuelas de arte, museos, galerías, mercado del arte, críticos, etc.) para existir. Es un quehacer espiritual y colectivo que se contrapone al ideal narcisista, individualista y egoísta del arte occidental; a través de él y con él las funciones múltiples del objeto (utilitaria, simbólica, ritual y estética) dialogan entre sí de manera interdependiente.[4]

Con esto no quiero decir, querido lector, que entre los diversos objetos de una cultura indígena como podría ser la otomí, la náhua-mexica, la maya, la zapoteca o la wixárika, no existan ciertas jerarquías para distinguir un artefacto de uso cotidiano de una pieza ritual-sagrada de uso ceremonial-religioso. En efecto, dichos códigos y clasificaciones existen, sin embargo, la forma en que solemos decir que una pieza es “más artística” que otra por su “belleza contemplativa” o por la dificultad de las técni- cas que le dieron vida, dista mucho de tener sentido para dichos pueblos.

El maravilloso concepto dual de contemplación/conservación patrimonial es una invención propiamente occidental, una herencia de la Ilustración Francesa y del siglo XIX (posterior a los desastres y a la pérdida de grandes obras maestras durante la Revolución Francesa) que buscaba y aún busca dictar a modo de fino catálogo (el museo) lo que es y lo que no es el arte, esto a partir de su noción más controversial y contradictoriamente aún latente: Beaux-Arts.

Aunque la mayoría de las Academias de Arte en el mundo hayan cambiado su nombre al de Escuelas de Artes Plásticas o de Arte y Diseño para parecer más abiertas e incluyentes, la realidad es que no han soltado del todo la muletilla de las bonnes maniéres o lo correcto en el arte.

Dicho sea de paso, esa es una de las principales razones por las que las actuales instituciones del arte aceptan como cierto al “arte conceptual” (y al movimiento mismo como un discurso artístico de validez tal que representa un nicho opositor y vanguardista que genera millones de dólares para el gran mercado del arte), pero aún sigue categorizando a las “artes decorativas” (tales como la gráfica, la cerámica, la cerería, el diseño textil, etc.) a modo de disciplinas inferiores que no puede ser concebidas a la par de las grandes artes mayores que dieron al mundo pinturas como las renacentistas.  

 [Continuará…]

Foto: cultura.cdmx.gob.mx
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[1] Primera escuela de arte y diseño del siglo XX fundada en Alemania que se convirtió en todo un referente internacional de la arquitectura, el arte y el diseño. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, una serie de movimientos artísticos de oposición trajeron al mundo del arte una idea de renovación radical de la cultura y la sociedad. Encabezado por Walter Gropius, arquitecto de la antigua Weimar, uno de esos movimientos propuso la fusión de la Escuela de Artes y Oficios con la Escuela de Bellas Artes, fundando oficialmente la Staatliches Bauhaus o Casa de la Construcción Estatal. En su primera etapa de 1919 a 1923, se pugnaba por “la recuperación de los métodos artesanales en la actividad constructiva, elevar la potencia artesana al mismo nivel que las Bellas Artes e intentar comercializar los productos que, integrados en la producción industrial, se convertirían en objetos de consumo asequibles para el gran público”.

[2] Editorial institucional (descripción de la exposición), consulta en la página institucional del Museo de Arte Popular: http://www.map.cdmx.gob.mx/eventos/evento/artesano-5.

[3] Amador Bech, Julio. “La condición del arte entre lo sagrado y lo profano” en El significado en la obra de arte. Conceptos básicos para la interpretación de las artes visuales, México: UNAM, Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, 2008, P.P. 185-186.

[4] Ibídem.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Delia Bolaños

Maestra en Historia del Arte y Patrimonio por la Universidad de Burdeos y licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Especialista en arte moderno y contemporáneo, asesora de difusión y comunicación cultural y amante del arte urbano. Escritora de tanto en tanto, melómana, lectora empedernida y hermeneuta. Orgullosamente mexicana y apasionada ciudadana del mundo. Cazadora gastronómica y fotógrafa profesional.

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