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Artesanía y arte tradicional: percepción en el contexto mexicano actual

Por: Delia Bolaños



Hablar de la artesanía como arte tradicional o popular mexicano es tomar consciencia del valor intrínseco que el artesano creador adquiere al convertirse en verdadero portador del fuerte simbolismo religioso, histórico, socio-cultural y hasta biológico de la muy basta y rica multietnicidad nacional. Es dejar de lado (en la medida de lo posible) esas antiguas clasificaciones y etiquetas donde era necesario diferenciar, segmentar, discriminar y separar el quehacer creativo de las grandes figuras nacionales del “verdadero arte”, de quienes desarrollan técnicas y discursos artísticos fuera de la academia y las reglas del mercado del arte. La escuela de la vida y la invaluable tradición oral de los grupos étnicos han dado a los artistas tradicionales el dominio y perfeccionamiento de sus disciplinas artísticas, dando como resultado un conocimiento ancestral que se sustenta en una suerte de academia popular de las artes populares.

Foto: zonointerieur.com
Foto: zonointerieur.com

Y aunque en nuestro país aún existe la Escuela de Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes (la cual oferta estudios a nivel técnico en formaciones tales como cerámica, ebanistería, esmaltado, estampado, joyería y orfebrería, metales, textiles y vitrales), muy poco o casi nada se ha hecho por planificar y gestionar verdaderos programas de estudio sobre arte popular al interior de los “grandes planes académicos”, de la misma forma que no se ha dado buena difusión a los diferentes entornos artísticos tradicionales en nuestro país (tales como exposiciones, concursos, ferias regionales, exhibiciones dentro y fuera México, bienales de arte y diseño, etc.). Es de esta manera que el anonimato continúa invadiendo con fatal crueldad los centros de producción artesanal.

Ese artista anónimo (muchas veces despreciado por el turista nacional o extranjero que entra en un nefasto discurso de forcejeos comerciales donde como mejor postor del trato, gana la adquisición de una pieza artesanal única a precio de ganga) contribuye al sector cultura con poco más del 20.3% del PIB nacional (es decir, lo equivalente a más de 91,000 millones de pesos) y al sector turismo con un aproximado de 62,000 millones más (según datos del INEGI en 2016). Pero fuera de la aparente protección gubernamental y el somero reconocimiento socio-político a través de diversos programas socio-culturales y económicos como lo son el Fomento a las Artesanías, el Programa Iberoamericano de las Artesanías, el Padrón Nacional del Artesano o el Gran Premio Nacional de Arte Popular, socialmente no se ha buscado concientizar ni solidarizar al ciudadano en temas de arte y cultura nacionales (en sus diferentes niveles y disciplinas), a través de un discurso coherente y sólido que fortalezca la figura del artesano como un auténtico artista y que contribuya a su dignificación, su desarrollo social y su reconocimiento.

Foto: artecruztalavera.com
Foto: artecruztalavera.com

No ha de ser suficiente este escenario para demeritar a la artesanía, pues en suma frente al monstruo que representa la reproductibilidad técnica en el mercado de masas, el arte tradicional se confronta al discurso de la apreciación técnicamente correcta y también a la mal intencionada interpretación del objeto bello, único y auténtico. Aunque el “aquí y ahora”[1] están más que presentes en la pureza simbólica del discurso artístico tradicional y en la producción de la pieza artesanal en sí misma (véase primer parte de este artículo), la negativa percepción de la copia y la reproductibilidad masiva de las obras maestras del arte en muy diversos suportes (que figuran esta vez como meros recuerditos pagados a exorbitantes precios en los museos más famosos del globo), han hecho creer ciega y absurdamente al público que un gran maestro artesano no merece un pago equiparable al de un “afamado” artista en galería, puesto que sus piezas son todas idénticas. En otras palabras, una gran parte del público espectador prefiere pagar más de $3,000 por una mascada estampada con el rostro de la Gioconda que invertir en una pieza de arte tradicional única en el mundo por un poco más.

[1] Walter Benjamin, “La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica” en Discursos Interrumpidos I, Taurus, Buenos Aires, 1989.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Delia Bolaños

Maestra en Historia del Arte y Patrimonio por la Universidad de Burdeos y licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Especialista en arte moderno y contemporáneo, asesora de difusión y comunicación cultural y amante del arte urbano. Escritora de tanto en tanto, melómana, lectora empedernida y hermeneuta. Orgullosamente mexicana y apasionada ciudadana del mundo. Cazadora gastronómica y fotógrafa profesional.

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