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Cinco fases clave de cómo se incorpora una mujer en un ambiente masculino

Por: Angélica Bucio



El sexismo nos afecta a todos e incluso entre personas con alta voluntad de no discriminar, se continúa discriminando involuntariamente.

Recientemente, me di cuenta de que existe un proceso repetido que se lleva a cabo cuando hay una o muy pocas mujeres en un ambiente claramente masculino. Porque el código de comunicación no verbal entre hombres es uno pero cuando agregas una mujer, éste cambia significativamente.

Y es que las mujeres tenemos un lenguaje muy distinto al de los hombres. Por ejemplo, entre hombres, las disputas son frontales, se arrebatan la palabra para demostrar quién tiene más fuerza y esto no repercute de ninguna forma su relación. Elevar la voz, definir agresivamente (que no violentamente) una postura en el momento de negociar… son acciones habituales entre ellos pero las mujeres hemos sido educadas justo para no hacer ninguna de las anteriores. Entonces, cuando una mujer entra en la ecuación, los mecanismos de comunicación, inevitablemente, cambian.

Con base en mi experiencia y mi observación, he podido distinguir cinco fases clave de cómo se incorpora una mujer en un ambiente masculino cuando todas las personas presentes ostentan un nivel jerárquico bastante semejante. Las comparto con ustedes:

Foto: twitter.com/ricardorossello
Foto: twitter.com/ricardorossello
Foto: grandespymes.com.ar
Foto: grandespymes.com.ar
Foto: 20minutos.es
Foto: 20minutos.es

Fase 1: El hombre ve a la mujer pero finge que no lo hace. ¿Por qué? Porque como hombre de alta posición no tiene permitido ver a una mujer sin que se le acuse de tener un interés sexual. Esto se intensifica si se trata de una mujer joven y/o atractiva y de un hombre con compromiso. -¿Es muy fuerte no? Ella se vuelve invisible porque él se debe proteger de una imagen de depredador-.

Fase 2: En el mejor de los casos, el hombre es educado y desea ser amable. Entonces, conscientemente toma la decisión de mirar a la mujer pero no sin antes decidir cuidadosamente cuál es la forma más adecuada para hacerlo. Para ello, realiza una rápida revisión de cuál estima que es su rol en ese espacio y actúa en consecuencia. Aquí aparece la discriminación involuntaria. Pues, cuando se trata de una mujer relativamente joven, se asume que ostente un nivel jerárquico inferior que el resto de los presentes, por ejemplo, una asistente. De esta manera, la atención no es la misma, es educada pero sin tratarla como igual. Puede ser una ligera sonrisa o asentamiento de cabeza en vez de un estrechar de manos.

Fase 3: Una mujer que ya tiene alguna experiencia en desenvolverse en estos espacios, es una mujer que tiene que ser más asertiva y segura. Por lo tanto, es ella quien se acerca al hombre y le hace saber muy claramente cuál es su rol en ese espacio. La acción más contundente es ese código masculino tan tradicional, extender la mano y presentarse con nombre, apellido y, a veces, puesto profesional. Ella se hace visible.

Fase 4: Al principio de la interlocución, el hombre evita el contacto visual directo con la mujer. Aún no se siente cómodo y tampoco quiere que se observe un interés en ella que pudiera hacerlo ver como un depredador. Sin embargo, poco a poco su curiosidad o su voluntad de no discriminar, hace que el contacto visual se comience a dar y la comienza a involucrar como una igual. Entonces, la mujer tiene la oportunidad, finalmente, de actuar en el rol que realmente le corresponde.  

Fase 5: Ambas personas interactúan como iguales y al terminar la interacción, ya no hay dudas sobre cómo proceder. Estrechar la mano es lo natural, mirarse a los ojos y usar ya sea ambos apellidos o ambos nombres, evitando cualquier asimetría.

Este proceso parece ser sistemático cuando la presencia de una mujer es apenas incipiente en determinados espacios. Es claro que los hombres de estos círculos no tienen la intención de discriminar, es más, tienen una evidente intención de no hacerlo, pero aún así por todo lo que nos circunda en esa sociedad, lo seguimos haciendo desde ambas posiciones. Creo que es normal y mientras haya voluntad, lograremos seguirlo aminorando.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.


Acerca de Angélica Bucio

Politóloga (ITAM) con MBA (UDLA) desempeñándose en temas de Comunicación Corporativa. Actualmente, Directora de Comunicación y Asuntas Públicos en @anpact Fiel creyente de la eficiencia, de la equidad y de la mejora continua. Un corazón de artista que aplica la perspectiva de género como eje rector personal y profesional. Las expresiones aquí expuestas son a título personal.

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