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Colombia en la encrucijada

Por: Othón Partido Lara


 

La paz puede ser todo un descubrimiento científico: tras la firma de los acuerdos entre el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016, los diarios informaron del sorprendente hallazgo de nuevas especies de flora y fauna en el teatro de operaciones del conflicto armado. No es extraño, si se toma en cuenta que aproximadamente un tercio del país todavía es rural y que la guerra más prolongada del Hemisferio Occidental se desarrolló en extensiones que casi no habían sido visitadas y que son comparables en tamaño al Reino Unido (DW, 2016).

El proceso, que genera tanto entusiasmo como suspicacia en la sociedad y que será un punto de álgido debate en las actuales campañas presidenciales, tiene una agenda ambiciosa: desarrollo rural, participación política, cambios a la política de drogas, mecanismos de atención a víctimas y seguimiento a la implementación de los acuerdos.

Foto: vanguardia.com
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Entre los puntos sustantivos, se prevé iniciar una reforma del campo cuyo objetivo es disminuir la pobreza extrema a la mitad en diez años (Oficina del Alto Comisionado para la Paz, 2016). Puesto que el tema de la tierra es uno de los asuntos de mayor relevancia histórica en el conflicto, dos puntos nodales son la implementación de programas de sustitución de cultivos para romper la perniciosa dependencia entre crimen, carencias sociales y droga, así como un componente de restitución de tierras, con el fin de resarcir el daño causado a las personas desplazadas. De acuerdo a cifras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) de 1997 a 2013, la cifra de desplazados internos en el país es superior a los cinco millones.

El Acuerdo supone nuevas formas de participación de las comunidades mediante la creación de consejos territoriales que promoverán la cultura de la paz y la tolerancia, así como el uso de mecanismos como la planeación participativa y el acceso a medios comunitarios.

Uno de los aspectos más controversiales es la transformación de las FARC en partido político, sobre todo cuando la organización tuvo el mal tino de simplemente cambiar su nombre por Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, pero conservar las mismas siglas que traen ominosas remembranzas a buena parte de la población.

Foto: semana.com
Foto: semana.com

Sin embargo, se prevé la entrega de los bienes de la organización guerrillera al Estado para financiar las acciones de reparación en favor de las víctimas. Para este fin se creó un mecanismo de justicia transicional a través de la Jurisdicción Especial para la Paz, además de dos instituciones centrales: Una Comisión de la Verdad específica para el conflicto y una Unidad de Búsqueda de Desaparecidos. Cabe aclarar que, pese a la relativa flexibilidad del mecanismo jurídico creado ex profeso, hay un conjunto de delitos no amnistiables ni indultables como son las violaciones graves a los Derechos Humanos.

En este aspecto, cualquier comparación respecto a lo que se puede hacer en México para reducir la violencia luce inexacta, forzada e inoperante.

En septiembre pasado concluyó la entrega de unas 11 mil armas en un proceso con supervisión de las Naciones Unidas. Como ocurrió durante la negociación del Estado con las guerrillas en 1991 (acto fundacional de la nueva Constitución de ese año), las armas serán fundidas para erigir monumentos conmemorativos a la Paz. Por sí mismo, este inusitado desarme es un primer avance trascendental.

Para concluir:

No es aventurado suponer que Colombia se encuentra a las puertas de un auténtico Resurgimiento, apoyado por elementos constitutivos de esa nación como son su gran riqueza histórica, social y cultural, que permitirá a diversos sectores tomar la paz en sus manos y hacerla realizable, con relativa autonomía de coyunturas políticas y lo que decidan distintos factores de poder.

En este acto de convertirse en constructores de la gran labor pacificadora, la juventud podría ser determinante al aportar conocimientos e ideas.

Impera en el clima social de aquel país hermano una sensación lógica de incertidumbre, toda vez que los fallidos procesos anteriores fueron ocasión para un reagrupamiento de fuerzas del que derivó la fase más aguda del conflicto a fin del milenio. Persiste además, una multiplicidad de actores ilegales como grupos paramilitares y organizaciones criminales de todos tipos y tamaños que podrían tratar de sacar ventaja de los vacíos de poder.

Igualmente, serán factores críticos en este proceso de paz en curso, la problemática articulación de las instituciones del Estado para cumplir con las expectativas puestas en sus capacidades y aún la reacción de sectores políticamente muy conservadores que se niegan a abandonar su postura de confrontación.

En vez de encerrarse en sí mismo o alejarse de su espacio natural de diálogo, México debe centrar toda la atención posible en Latinoamérica mediante políticas proactivas, bloques diplomáticos e intercambios económicos y culturales. Los medios de comunicación pueden aportar mucho si fomentan un mayor entendimiento de lo que ocurre en la región.

Othón Partido Lara candidato a Doctor en el programa de posgrado en Estudios Latinoamericanos-UNAM. Estudió la licenciatura en Relaciones Internacionales en la UDLA- Puebla y la maestría en Sociología Política en el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. Su tesis de posgrado “La participación ciudadana en el DF: Un análisis de sus normas e instituciones” fue publicada por el IEDF. En la administración pública, laboró en distintas dependencias del gobierno capitalino en 98-2000 y 2005-2006 y fue subdirector de Participación Ciudadana en el Centro Nacional de Prevención del Delito, perteneciente al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (2010- 2013). Fue docente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Iberoamericana- Puebla, publicó artículos en revistas especializadas, portales electrónicos de noticias y colaboró con organizaciones de la sociedad civil. Ha sido conferencista en encuentros latinoamericanos realizados por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia y Cartagena de Indias, Colombia. En 2017-2018 realizó estancias de investigación en Chile y Colombia.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Instituto Mora

El Instituto Mora, es un Centro de Investigación Conacyt reconocido en el mundo académico nacional e internacional por la excelencia en la investigación en historia y ciencias sociales y por la calidad de las maestrías que imparte. Asimismo, por la riqueza de su biblioteca y por la diversidad e intereses de sus publicaciones.

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