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Cuando el cerebro y el intestino hablan. El valor de la microbiota

Por: Víctor Rodríguez



El cuerpo humano, como el de muchos otros organismos, no solo se compone de células, tejidos, órganos y sistemas, sino que también lo conforman una serie de microorganismos denominados microbiota. Distintas partes de nuestro cuerpo, como la piel y las mucosas, se encuentran pobladas, de manera normal, por múltiples tipos de bacterias que forman todo un ecosistema en nuestro cuerpo. La microbiota es una parte muy importante de un cuerpo sano y tiene tanta relevancia que su alteración puede provocar enfermedades. Se calcula que alrededor de 100 billones de microorganismos habitan nuestro cuerpo, esta cantidad rebasa en mucho el número de células que nos componen y si los pesáramos a todos alcanzarían hasta 1 kg en un adulto.

Foto: alef.mx
Foto: alef.mx

En investigaciones científicas recientes se estableció que la microbiota que habita en el intestino realmente puede establecer una comunicación con el cerebro, creando lo que los expertos han llamado “el eje microbiota-intestino-cerebro”. Básicamente la comunicación se da por medio del nervio vago, que forma parte del sistema nervioso autónomo. Uno de los hallazgos más interesantes, es que inclusive la comunicación puede ser bidireccional, sin embargo, no es la única vía de comunicación. También puede establecerse una comunicación vía sanguínea mediante hormonas, por sustancias producidas en el sistema inmunológico, o por sustancias producto del metabolismo de los alimentos. La microbiota puede influir en el cerebro por medio la producción de sustancias como la serotonina, dopamina y acetilcolina, que son mediadores químicos de la comunicación entre neuronas.

Perturbaciones en la comunicación del eje cerebro-intestino, puede acarrear ciertas enfermedades como el síndrome de colon o el de intestino irritable, sin embargo, algo importante es que aún se desconoce si las alteraciones de comunicación en el eje pudieran ser la causa o la consecuencia de las fallas de comunicación entre intestino y cerebro.

Foto: npr.org
Foto: npr.org

Una alteración de la microbiota puede ocasionar trastornos importantes perjudicando al sistema nervioso y eventualmente al cuerpo en general. La microbiota puede verse afectada por el consumo de aditivos en los alimentos industrializados, por el consumo excesivo de edulcorantes, o por factores como el estrés. También el uso indiscriminado de antibióticos, puede causar un serio impacto de la microbiota. Los principales cambios que se pueden generar son la inflamación, lo que traer como consecuencia trastornos metabólicos, que a final de cuentas podrían hasta influir en el comportamiento de la personas. El ejemplo más claro, es la asociación que se ha encontrado entre alteraciones de la microbiota y la producción de inflamación neuronal (neuroinflamación). La inflamación neuronal a su vez puede ser un factor para el desarrollo de depresión. También se conoce una mayor susceptibilidad para responder con agresión y ansiedad debido a cambios en la microbiota.

Con todo este panorama, es importante considerar que nuestro cuerpo es una unidad, un universo que se encuentra funcionando en conjunto. El alimentarnos sanamente, cuidando el balance del plato del buen comer, evitando alimentos industrializados y consumiendo algunos probióticos como los lactobacilos, puede ser una muy buena alternativa para mantener nuestro ecosistema sano y con una óptima regulación general. Mantener nuestra microbiota sana, es también ayudar a nuestro cerebro.

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Acerca de Víctor Rodríguez

Médico cirujano, maestro en ciencias con especialidad en fisiología y doctor en ciencias por la universidad de Albert Ludwigs de Friburgo, Alemania. Dedicado a la investigación científica y la docencia en el área de las neurociencias. Es catedrático de la Facultad de Medicina de la UNAM. Cuenta con 25 años de experiencia docente y labores de divulgación científica. Le interesa el estudio de los procesos mentales desde sus bases neuro fisiológicas, hasta sus procesos psicodinámicos.

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