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Cuando las armas caminan

Por: Luz María Beristain


 

El reciente tiroteo en una preparatoria en Parkview, Florida en los Estados Unidos es el número 17 de lo que va del año en escuelas norteamericanas. Esta horrible tragedia es reflejo de una descontrolada política de parte de ciertos grupos de interés en el país vecino del norte que no representa a la mayor parte de sus ciudadanos ya que, según encuestas elaboradas por el centro de investigaciones Pew y la encuestadora Gallup, ambos reconocidos internacionalmente, la mayor parte de los ciudadanos de aquella nación quiere leyes más estrictas en el control de armamento. Cabe mencionar que me sumo a aquellos que ofrecen condolencias, simpatía y solidaridad con las víctimas de este evento y otros similares.

Sin embargo, a mí no me corresponde revisar o juzgar las leyes de EE.UU. en la materia, lo que sí puedo hacer en calidad de Senadora de la República y Secretaría de la Comisión de Relaciones Exteriores es crear conciencia y necesidad porque exista una mayor cooperación entre ambas naciones para crear acuerdos y superar retos que permitan poner un alto al tránsito de armas de fuego en  la frontera que compartimos y estoy segura está en los intereses de las autoridades y ciudadanos hacerla más segura.

Foto: labanderanoticias.com
Foto: labanderanoticias.com

En 2011, antes de yo entrar en funciones como legisladora federal, explotó el escándalo del programa Rápido y Furioso de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en inglés) el cual muchos lectores recordarán, esto era una estrategia para enviar armas a México, o como dirían posteriormente las investigaciones del Congreso de Estados Unidos, “dejar las armas caminar”, y rastrearlas para ver en manos de quién caían.

No hubo colaboración con autoridades mexicanas, incluso la entonces Procuradora General de la República, Marisela Morales, se vio sorprendida del ingreso secreto de 2 mil armas ilegales con un valor aproximado de 1.5 millones de dólares. Las consecuencias de esta irresponsable acción fueron desastrosas. No solamente por el hecho de que se perdieron las armas y que muchas jamás se recuperaron sino por la parte más importante que es sin lugar a dudas, la estimación de que para el 2011 alrededor de 150 mexicanos fueron muertos o heridos en consecuencia directa de este programa, e incluso ciudadanos estadounidenses fueron atacados, como el agente aduanero estadounidense, Jaime Zapata, asesinado con una pistola, presuntamente extraviada de este programa.

Más aún, esta no era la primera vez que se intentaba algo similar y fracasaba. Años antes la administración de George W. Bush, implementó una estrategia denominada Operación: Receptor Abierto, que aunque con algunas diferencias, era básicamente lo mismo. Vender armas a criminales, seguirlas (aunque en esa ocasión también las perdieron), y conseguir arrestos.

Hoy en día el tráfico de armas no es un tema vencido, según refiere la Oficina de Fiscalización de Estados Unidos, 73 por ciento de las armas ilegales incautadas en México en el periodo 2009-2014, provienen de ese mismo país y la misma agencia reportó el año pasado que los criminales aprovechan vacíos legales como el envío de rifles de alta potencia por piezas para no ser identificadas y posteriormente ser ensambladas aquí o que en lugares como California, Arizona y Texas, entre otros, tienen reglamentación muy laxa en el comercio de estos artefactos, además, una investigación de la Universidad de San Diego de 2012, demuestra como el flujo de armas entre ambas naciones le da a los vendedores y/o manufactureros estadounidenses ganancias por hasta 127.2 millones de dólares.

Existen muchos desafíos por superar en tanto a la frontera se refiere: narcotráfico, migración, comercio, etcétera. ¿Pero cómo podemos hablar seriamente de cualquier tema cuando las armas y la sangre de nuestros ciudadanos inundan las calles?  

Ninguna de las dos naciones se puede dar el lujo de seguir una política en donde “nosotros ponemos las drogas y ellos las armas”, sé que esta no es la relación bilateral que ningún líder quiere para su país o en su trato diplomático con las demás. Yo me opongo firmemente a que esto sea una realidad entre México y Estados Unidos. Debemos trabajar incansablemente para que en un futuro, con las bases del respeto a la soberanía y verdadera amistad, tengamos una agenda de trabajo comprensiva con amplios alcances en temas como los derechos humanos, políticas racionales en torno a la regulación de drogas y reducir, considerablemente el número de armas en ambos lados de la frontera.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Luz María Beristain

Actualmente es Senadora de la República por el estado de Quintana Roo. Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Autónoma de México; posteriormente estudió en la International Language Academy en Washington, D. C. Inició su carrera profesional como funcionaria de la Secretaría de Relaciones Exteriores donde fue Coordinadora de Acreditación en la Dirección General de Protocolo y Asesora en la Dirección General de Europa Occidental. Militante del Partido de la Revolución Democrática desde 1995; de 2004 a 2005 fue presidenta estatal del PRD en Quintana Roo; posteriormente fue Diputada local de la XII Legislatura del Congreso de Quintana Roo del 2008 al 2011.

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