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Cuando las máquinas se transformaron en música y resistencia

Por: Citlaly Aguilar


 

A mediados del siglo XVIII en Europa surge la Revolución Industrial, que en pocas palabras es cuando la economía comenzó a regirse por su dependencia a la tecnología, pues ahora las fábricas eran las encargadas de brindar trabajo e insumos a la población, dejando atrás las labores manuales como epicentro productivo. El primer país en integrarse fue Gran Bretaña y poco a poco los demás países europeos. Esta revolución –como ocurre con cualquier otra- trajo profundos cambios en todos los niveles de la sociedad y su entorno: Transmutó las estructuras políticas, económicas y sociales, surgió la burguesía, alteró los paisajes campiranos y los moldeó hacia lo urbano y estéril, mejoró la infraestructura de las comunicaciones y facilitó el desarrollo y propagación del conocimiento haciendo que científicos y artistas potenciaran su creatividad.

Es en este último punto donde me gustaría detenerme: la Revolución Industrial trajo enormes beneficios para que la ciencia y el arte florecieran a pasos agigantados: Es a partir del siglo XIX que se da una oleada de hallazgos e inventos a favor de la humanidad como lo son: el teléfono, radio, uso de la electricidad, fotografía, automóvil, cine, la penicilina, los Rayos X, entre muchos más. Es cuando aparecen las vanguardias artísticas que transformaron la manera de observar y comprender el mundo. Pero también trajo desigualdad y rezago: Los obreros que trabajaban en las lustrosas fábricas tenían jornadas exhaustivas y condiciones laborales paupérrimas, lo cual no hacía ver gran diferencia con el antiguo sistema feudal; la concentración de riqueza seguía en manos de unos cuantos y la discriminación racial y de género seguía vigente.

Dentro de este contexto ambivalente se originó un maravilloso fenómeno: tomar a la música y tecnología como aliadas de esos grupos sociales desfavorecidos. Todo comenzó a inicios del siglo XX con el futurismo y artistas como el ruso Vladimir Rossiné y el italiano Luigi Russolo, quienes desarrollaron instrumentos musicales novedosos: Rossiné fabricó un piano optofónico que como principal atractivo permite una experiencia audiovisual en su ejecución. En el caso de Russolo su Intonarumoris (caja de ruido) fue alabada y rechazada por no llegar a comprender su uso, pero el italiano buscaba rechazar el modelo burgués y clásico, en pos de reivindicar todos los sonidos primarios que rodean y produce el ser humano como vías de expresión y significado.

Foto: https://www.youtube.com/watch?v=BYPXAo1cOA4
Intonarumoris de Luigi Russolo Foto: https://www.youtube.com/watch?v=BYPXAo1cOA4

 Durante la primera mitad del siglo pasado acaecieron dos conflictos mundiales devastadores, y también un reajuste de la cosmovisión sobre la sociedad. Mientras todo esto sucedía ciertas minorías usaban la música para expresarse y salir de su cotidianidad: Es así que ritmos como el tango, jazz, soul, rhythm & blues emergían en barrios pobres y marginados, donde había una constante: la integración de varias etnias en esos espacios –destacando la comunidad negra e inmigrantes-, los cuales eran rechazados por las clases de élite, siendo que irónicamente décadas más tarde esos estilos musicales fueron adoptados y alabados por el grosor de la población.

Ilustración de soundsystems en Jamaica, cuna del dancehall Fuente: https://sebastianbooksblog.files.wordpress.com
Ilustración de soundsystems en Jamaica, cuna del dancehall
Fuente: https://sebastianbooksblog.files.wordpress.com

Durante las décadas de los sesenta y setenta perseveró tomar la música como forma de expresión, pero también de resistencia por parte de ciertos grupos sociales como fueron el rock con el movimiento hippie, el dancehall en Jamaica y el hip hop en el Bronx. Me agradaría resaltar en este punto tres ejemplos: la música disco, el house y el techno. La primera se considera como la madre de lo que hoy conocemos como música electrónica dance, surgió en Alemania a mediados de los setenta y tomaba como base al soul mezclándolo con sonidos provenientes de sintetizadores y tornamesas; influyendo a su vez en que el house emergiera en Chicago, mientras que el techno en Detroit hacía de la tecnología su mejor aliada y formaba un estilo que cambiaría el género electrónico por siempre.

Ahora bien ¿Qué otra cosa tiene en común estos tres ritmos? El que facilitaron la manifestación e integración de minorías en la esfera pública. La música disco en Nueva York permitió que homosexuales e inmigrantes tuvieran en las discotecas un espacio común donde podían ser ellos mismos y desenvolverse con libertad, fomentó el hedonismo y el baile como formas de liberación de la cotidianidad; filosofía que siguió el house, el cual emergió en clubs gays como The Warehouse por parte de dj’s afroamericanos y que en los ochenta permitió el nacimiento del acid house en Reino Unido que convocó a miles de jóvenes a unirse y festejar en raves como acción de protesta al álgido entorno causado por la ex primera ministra Margaret Thatcher. Por su parte el techno fue un halo de resurrección para la comunidad negra olvidada del centro de Detroit, que sufría de pobreza y hacinamiento por el desplazamiento de las industrias automotrices a las periferias, haciendo que las máquinas ahora sirvieran como motor de un nuevo ritmo musical.

Fuente: Rick Colls/REX Shutterstock
Fuente: Rick Colls/REX Shutterstock

Para concluir puedo afirmar que la música electrónica es algo más que sonidos distorsionados, remixes y uso de sintetizadores; es una vía de expresión sofisticada y compleja que viene de años de investigación y experimentación ¡Pero no solo eso! sino que posibilitó el que grupos sociales tuvieran un medio para reafirmarse, crear identidad y resistir a las condiciones adversas que les rodeaban, forjando a través de esos estilos musicales un estilo de vida donde el baile, la celebración y el júbilo son los principales estandartes y haciendo de las máquinas sus mejores aliadas pues ellas son las responsables de que se materialicen tan delirantes melodías. Bien afirma el dj afroamericano –padre del house- Frankie Knuckles:

“Debo mi longevidad a la comunidad gay, que sabe lo que quiere y, cuando lo encuentra, se apasiona con ello. Cuando yo empecé con mi labor de dj, ni siquera se consideraba una profesión. Por eso me parece sensacional la posición a la que he llegado ahora”[i].

[i] Lles Luis (1998) Dance Music. España. Celeste Ediciones. p. 148.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Citlaly Aguilar Campos

Doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM. Ha participado en grupos relacionados con estudios hermenéuticos y su relación con el arte y la imagen. Colabora en diversas publicaciones y congresos en la actualidad. Profesora por la Universidad del Valle de México Realiza una estancia postdoctoral en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

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