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Curiosidades de la emperatriz Carlota

Por: Don Porfirio Díaz



Uno. La emperatriz Carlota ha sido la única mujer en gobernar México, pues mientras Maximiliano estaba en Cuernavaca persiguiendo mariposas (o faldas), era ella la que decidía los destinos del país. Entre las leyes que aprobó estaba la prohibición a los castigos corporales a los peones que trabajaban en las haciendas y la imposición de un salario mínimo.

Fuente: secretoscortesanos.com
Fuente: secretoscortesanos.com

Dos. Carlota lleva ese nombre, porque la primera esposa de su padre, Leopoldo, se llamaba Carlota de Gales, pero murió en labor de parto (un gran mal del siglo XIX), al igual que el niño. Así, como un homenaje a ella, se le nombró Carlota (María Carlota Amelia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia-Coburgo-Gotha y Orleans).

Tres. Las últimas palabras de la emperatriz Carlota fueron:

“Recordadle al universo al hermoso extranjero de cabellos rubios. Dios quiera que se nos recuerde con tristeza, pero sin odio”.

Cuatro. Tras la caída del Segundo Imperio Mexicano, el resto de las casas reales reales de Europa reconocieron a Carlota como: su Majestad Imperial la emperatriz Carlota de México.

Cinco. De acuerdo a los reportes oficiales, Carlota no estaba completamente loca. Es decir alternaba en momentos de completa lucidez y otros en los que perdía contacto con la realidad, escribía cartas a su hermano en las que le decía que el diablo la visitaba o creía que Maximiliano estaba vivo, aunque ya se le había informado a Carlota de su fusilamiento en el Cerro de las Campanas. Los médicos que la examinaron, diagnosticaron que padecía de demencia.

Seis. En sus momentos de locura, Carlota creyó que el Papa Pío IX la quería envenenar para deshacerse de ella, por lo que sólo bebió de las fuentes públicas de Roma, comía huevos que ella misma veía poner, y hasta pedía que le prepararan todos los alimentos en su cuarto de hotel, frente a ella. Ese patrón continuó hasta su muerte.

Siete. La emperatriz Carlota fue encerrada en el Castillo de Miramar, luego el Castillo de Tervuren y finalmente en el Château de Bouchout. Posiblemente su reclusión fue una jugada de su familia para mantener el control político de su dinero y apellido.

Ocho. Cuando la emperatriz Carlota murió, en 1927 de neumonía, ella tenía 86 años. Sobrevivió a prácticamente todos los involucrados en la Segunda Intervención Francesa, como Benito Juárez, Mariano Escobedo, el propio Napoleón III; y hasta personajes clave en la Revolución Mexicana, como Francisco I. Madero, Emiliano Zapata o Francisco Villa.

Nueve. Carlota era una mujer muy culta, sabía de política, geografía, música e historia. Además hablaba francés, alemán, inglés, italiano y español, y mostró interés por aprender a hablar náhuatl, pero el fin del Segundo Imperio se lo impidió. Por lo mismo, y a pesar de su fe católica, veía con recelo que la Iglesia Católica Mexicana tuviera tanto poder e influencia sobre el pueblo, especialmente entre los más pobres.

Diez. Carlota no tuvo una vida sexual sana con su esposo, el emperador Maximiliano, pues se sabe que éste era dado a perseguir mujeres fuera del matrimonio. Se le atribuyen romances con una joven de Cuernavaca, por ejemplo. Después de un viaje que hizo Maximiliano a Brasil (antes de que éste fuera emperador), los esposos comenzaron a dormir en habitaciones separadas, por lo que se sospecha que él pudo haber contraído una enfermedad venérea. Este distanciamiento hizo que la pareja no tuviera hijos. Además contribuyó a que corriera el chisme que Carlota abandonaba el país, no para pedir apoyo para el Imperio, sino para ocultar un embarazo extramatrimonial. Este último rumor no ha sido confirmado.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Don Porfirio Díaz

@DonPorfirioDiaz es el alter ego de Pedro J. Fernández, autor de dos novelas históricas “Los Pecados de la Familia Montejo” y “La Última Sombra del Imperio”. Fue dialoguista de la teleserie “El Sexo Débil” y ha colaborado con varios medios nacionales con artículos históricos.

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