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David Bowie: la imagen camaleónica de un hito

Por: Delia Bolaños


Ziggy Stardust, Aladdin Sane, The Thin White Duke (el más oscuro de todos los alter egos del camaleónico Bowie, el cual coincidió con los excesos de la cocaína y los trastornos de su épico drama), Major Tom, Halloween Jack, The Elephant Man, Jareth (el sensual rey de los duendes en Labyrinth (1986) y quizás uno de los personajes más conocidos dentro de las apariciones filmográficas del ingenioso británico) o cualquier otra de sus espectaculares máscaras, hicieron de David Robert Jones (1947-2016) el gran maestro de la hibridación etérea y la prestidigitación mediática de nuestra era.

En más de cincuenta años de carrera desde sus primeras grabaciones hasta su último álbum Blackstar (2016), David Bowie estuvo a la cabeza en la vanguardia de la cultura contemporánea como emblema de moda en la cultura pop e influencia constante para varias generaciones de escritores, artistas plásticos y diseñadores. Con él nació el paradigma del estrafalario, extraño y deseado ícono bisexual que pasó de ser estrella de rock a alienígena dador de visiones futuristas, las cuales rinden homenaje a un célebre ideal nunca acaecido a pesar de la dolorosa muerte del ídolo inglés.

Foto: chilango.com
Foto: chilango.com

Pero el cantautor londinense nunca fue tan sólo aquel vivaz y resplandeciente abanico de polémicos personajes para la escena musical, no, David Bowie fue la supernova que toda celebridad deseaba ser en las fulgurantes décadas de los setenta y ochenta: su alborotada necesidad de cambio radical y transfiguración autófaga de lo que el entendía por “ser” y “ser humano”, lo llevo a crear y manipular un inmenso universo de posibilidades estéticas a través de diversas disciplinas donde el hombre caído del cielo se convirtió en músico, actor, modelo andrógino, artista del performance e ingenioso colaborador de osados artistas visuales (fotógrafos, ilustradores, directores de cine) y diseñadores de moda.

 Algunas de esas curiosas facetas son exploradas en la muestra fotográfica Starman (80 fotografías y algunos video clips tomados entre 1972 y 1973, durante la gira del inmortal The Rise and Fall Of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars por el Reino Unido, los Estados Unidos y Japón) que el artista visual Mick Rock, “el hombre que fotografió los setenta”, trae al Foto Museo Cuatro Caminos (Ing. Militares #77, Lomas de Sotelo). Querido lector, una amable advertencia, no espere ser testigo de la producción retrospectiva itinerante concebida en 2013 por el Victoria & Albert Museum de Londres, donde se expusieron no sólo fotografías y videos sino además efectos personales del artista, memorabilia, discografía, filmografía, objetos que revelan parte del proceso creativo del cantante, diseños (vestuarios y accesorios) portados por el homenajeado en sus múltiples apariciones, etc.

Esta exposición apuesta más bien por el trabajo del fotógrafo que ayudó a dar vida a la imagen del célebre y eterno Ziggy.

Es en un esfuerzo por revindicar el valor artístico y estético de la fotografía en una región plagada de preconcepciones acerca del rol actual que desempeña el arte de la luz entre las artes visuales (ya que lamentablemente, el prejuicio de muchos espectadores hacia la fotografía versa en considerarla tan sólo como material de relleno para las grandes exhibiciones), que la Fundación Pedro Meyer presta las salas de su recinto insignia a curiosos visitantes, fanáticos del eterno camaleón y amantes de la fotografía, la música y el aprendizaje artístico por igual.

Mick Rock, el rocanrolero del mundo de la fotografía (quien también le siguiera la pista a Lou Reed, Iggy Pop, Mick Jagger, Ozzy Osbourne, The Ramones y The Queen) es un maestro de la composición y el encuadre: en sus maravillosos extreme close ups al rostro de Ziggy Stardust podemos entrever el tierno relato de quien pudo estar más allá del tinte rojizo y el anguloso rostro pintarrajeado, en sus tomas en blanco y negro se sugiere no sólo el tinte del registro documental sino además el de la nostalgia por un instante que pronto pasaría de moda y en sus series monocromáticas hizo del hermoso maniquí una efigie legendaria que deleita la pupila.

 La exposición está abierta al público desde el viernes 23 de marzo (y lo estará hasta el 29 de abril), pero en vista de la falta de organización de la agencias Ache y Glam Out (propietarias del proyecto museográfico en México) y el retraso en la entrega de la exposición completa, recomiendo ampliamente al visitante que espere a la primera semana de abril para hacer valer los $150 que cuesta el boleto y disfrutar el resto de las actividades ofrecidas con respecto a esta muestra.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Delia Bolaños

Maestra en Historia del Arte y Patrimonio por la Universidad de Burdeos y licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Especialista en arte moderno y contemporáneo, asesora de difusión y comunicación cultural y amante del arte urbano. Escritora de tanto en tanto, melómana, lectora empedernida y hermeneuta. Orgullosamente mexicana y apasionada ciudadana del mundo. Cazadora gastronómica y fotógrafa profesional.

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