El principio del tiempo / Opinólogía / Del Frente Amplio al Gobierno de Coalición

Del Frente Amplio al Gobierno de Coalición

Por: Fernando Belaunzarán



La idea de un Frente Amplio que dispute electoralmente la presidencia con el compromiso de establecer una coalición de gobierno sostenida por una mayoría estable en el Congreso, misma que se comprometa a llevar a cabo las reformas necesarias para cambiar de régimen y aplicar la plataforma programática convenida, está creciendo como bola de nieve. Cada vez más actores relevantes se manifiestan a favor de dicha posibilidad, aunque con distintas visiones y condiciones. Así volvió a quedar de manifiesto la semana pasada con dos convocatorias que incidieron en la opinión pública de manera convergente: par de Diálogos y el Congreso de Iniciativa Galileos, por una parte, y el Encuentro Chihuahua que tiene como anfitrión y promotor al gobernador Javier Corral por la otra.

De la misma manera que ninguna fuerza puede triunfar en las elecciones por sí sola, sin sumar a otras, tampoco nadie puede gobernar eficazmente en solitario. Esa es la enseñanza de dos décadas con presidentes que han carecido de mayoría parlamentaria en ambas cámaras. La pluralidad es virtud si tiene cauces para incidir en las políticas públicas y corresponsabilizarse en el rumbo de la nación. Mantener concentrado el poder en el titular del Ejecutivo no solo choca con la creciente diversidad política sino que otorga márgenes altos de discrecionalidad a los gobernantes, lo que ha favorecido la opacidad, corrupción e impunidad que padecemos.

Foto: Twitter.com/ @ferbelaunzaran
Foto: Twitter.com/ @ferbelaunzaran

En efecto, se necesitan coaliciones para competir con éxito en las elecciones, para legislar reformas de gran calado y para gobernar con la colaboración del Congreso. El cimiento de las tres debe ser un programa compartido que parta de un diagnóstico ineludible: el régimen presidencialista está agotado y en proceso acelerado de descomposición porque ahí descansa el pacto de impunidad que sostiene la corrupción que se ha vuelto sistema. El cambio de régimen requiere de un amplio consenso para llevarse a cabo, pues éste tiene sentido si es para distribuir el poder, no para revivir a la Presidencia Imperial.

Es tan ilusorio como pernicioso pensar que el futuro del país depende de la preclaridad, magnanimidad y honestidad de quien ocupa la presidencia. Necesitamos un régimen cuyas instituciones cumplan sus obligaciones legales con independencia de que el presidente sea bueno, regular, malo, peor o santo. Para eso se requiere acotar y vigilar al poder, de tal suerte que haya efectivos controles, equilibrios, contrapesos y mecanismos de rendición de cuentas que incluyan participación ciudadana, lo cual camina en sentido contrario a la nostalgia echeverrista que anhela a un salvador en funciones de Ejecutivo que sea magnánimo, justiciero y todopoderoso, situado encima de las instituciones como gran e inapelable árbitro. Es mejor dirigirnos hacia el parlamentarismo que favorece el equilibrio de poderes, en el entendido de que los gobiernos de coalición son precisamente una figura que se sitúa rumbo a esa dirección.

Ahora bien, aunque está creciendo la idea de construir un Frente Amplio que haga posible el cambio de régimen, eso no significa que ya sea un hecho ni que el trayecto no esté lleno de riesgos, amenazas y peligros. Como parte del proceso de restauración autoritaria que se ha dado con el retorno del PRI a Los Pinos, el gobierno interviene a los partidos políticos con prácticas corruptoras para tratar de evitar que la oposición se junte mientras conforman coaliciones oficialistas. En ese sentido, es evidente que van a tratar de repetir el escenario de Edomex para diluir el descontento entre muchas opciones y jugar a ser la minoría mayor. A eso contribuye también la mezquindad de la clase política de todos los colores. Construir una alianza tan grande reclama de generosidad y altura de miras, dos rasgos muy escasos entre los políticos mexicanos.

El crecimiento de una muy plural corriente de opinión a favor del Frente Amplio ayuda, por supuesto a sortear obstáculos, pero para que se manifieste con la fuerza necesaria debe contar con legitimidad social y eso solo se logra con credibilidad -la cual por fuerza tiene que ganarse con hechos, pues existe un justificado y extendido escepticismo entre los ciudadanos; la única forma de vencerlo es incluyendo a la sociedad civil, tanto en la agenda como en las candidaturas y responsabilidades. Por eso el primer compromiso del Frente Amplio debe ser acabar con la era de la partidocracia y su perversa endogamia.

Edgardo Buscaglia sostiene con argumentos atendibles que los gobiernos de coalición pueden significar el fortalecimiento de la clase política para mantener el imperio de privilegios y corrupción del que es beneficiaria. Pero eso también se ataja si el Frente Amplio incluye a la sociedad civil y se compromete con el establecimiento de mecanismos que garanticen que no habrá simulación y, por lo tanto, que las instancias de fiscalización y procuración de justicia no serán cooptadas por cuotas ni por cuates, respetando la autonomía de los órganos que constitucionalmente tienen esa calidad, así como la división de poderes. La corrupción no se va a combatir exitosamente con el puro “ejemplo” sino con la constatable independencia de quienes deben vigilar a los servidores públicos de todos los ámbitos y niveles. Solo así, con una real rendición de cuentas, podrá funcionar el Sistema Nacional Anticorrupción

Foto: Foto: Twitter.com/ @ferbelaunzaran
Foto: Foto: Twitter.com/ @ferbelaunzaran

Los retos no son menores y pasará todavía mucha agua por el río antes de hacer realidad el Frente Amplio. Pero genera optimismo que tanto en los Diálogos y el Congreso Galileo como en el Encuentro Chihuahua se haya constatado que crece la cantidad, calidad y pluralidad de personalidades y actores relevantes de la política y la sociedad civil que discuten entorno a su posibilidad, alcances y características. Por eso es válido decir: ¡El Frente Amplio Va!… o, como diría el científico, “y sin embargo se mueve”.  

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Fernando Belaunzarán

Licenciado en Filosofía con Mención Honorífica por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM donde fue Consejero Universitario líder estudiantil del Consejo Estudiantil Universitario. Ex diputado federal de la LXII Legislatura de la Cámara de Diputados, en la cual ocupó el cargo de Secretario de la Junta Directiva de la Comisión de Gobernación. Es Presidente del Grupo Organizador del Foro Internacional de Política de Drogas y es autor de los libros: "Tiempos Turbulentos", "Herejías políticas en momentos decisivos", "La Guerra de los Herejes" y "Herejía, Crítica y Parresía".

Te puede interesar

#Opinólogo

Que el sismo no derrumbe la democracia

Comparte en WhatsApp Durante la semana pasada el país y el mundo entero fueron testigos ...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>