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#DesdeLaParticular Apolíticos idiotas

Por: Diego García



Durante varias décadas, mucho se han esforzado los miembros de la clase política de nuestro país, sin importar el color o la ideología y para hablar de una manera general y no particularizar podemos decir que todos, los viejos y los jóvenes, los liberales y los conservadores, todos han trabajado al parecer con un solo objetivo: hartar a la sociedad.

Lo anterior ha provocado que, gran parte de la ciudadanía se declare apartidista y/o apolítica sin detenerse a pensar un poco en la gran diferencia que existe entre estos dos adjetivos.

Fuente: Emaze
Fuente: Emaze

De acuerdo a la Real Academia Española, apartidista es aquel que es ajeno a cualquier partido político. Si entendemos esto como la no militancia o membresía en algún partido político, efectivamente, podríamos asegurar que una gran mayoría de las y los ciudadanos somos apartidistas, sin embargo, todos los que tenemos la calidad de ciudadanos y emitimos nuestro voto en favor de algún partido político, es porque de cierto modo simpatizamos con ese partido o su candidato, o bien, es tal nuestro rechazo a los demás partidos que votamos por el que menos mal nos cae, en ambos casos, ya sea la simpatía o el rechazo, son provocados por cierto interés y dejamos momentáneamente quizá, de ser ajenos a los partidos políticos y por lo tanto no somos apartidistas.

Caso muy particular es el de los políticos que se atreven a autodenominarse apartidistas solo por el hecho de no estar registrados como militantes o simpatizantes en algún partido político y sin embargo acuden, interactúan, opinan y hasta deciden sobre el rumbo y las acciones que dicho instituto político debe de llevar a cabo. Ya veremos con el tiempo el adjetivo correcto para todos los seguidores de los candidatos independientes, y de ahí poder definir como citar a los que son ajenos a esta figura. No nos vayamos a confundir y los empecemos erróneamente a llamar independentistas, el independentismo propugna la independencia, ya sea de un país o una región.

La misma Real Academia Española, define apolítico como el que es ajeno a la política o que se desentiende de ella. Hay quienes lo definen como el carecer de una ideología política definida o simplemente quien no muestra interés por los asuntos relacionados con la política.

Seguramente todos hemos escuchado decir a alguien

“a mí no me interesa la política, lo que hagan los políticos y todo lo relacionado al tema me es indiferente”.

Lo que me lleva a cuestionarme: ¿es posible que de verdad alguien sea ajeno a la política? ¿Se vale ante la situación que vive nuestro país ser ajenos?

En nuestra sociedad los reflectores y las notas periodísticas por lo general son acaparadas por los políticos, las actrices y actores (que no son sinónimo de artistas) y ocasionalmente los deportistas profesionales o de alto nivel. En ocasiones integrantes tanto de la farándula como del deporte le hacen el “fuchi” a la política y se declaran apolíticos, el tiempo nos ha demostrado que esas declaraciones no son otra cosa más que poses y fachadas, pues quienes hacen esas declaraciones los vemos más adelante compitiendo por algún cargo público.

La política no existe en un universo paralelo del cual podamos apartarnos o renegar, la política existe en nuestro día a día, pues todo, absolutamente todo lo que se haga en la política tiene efectos en la vida diaria de los ciudadanos y viceversa, las manifestaciones y comportamiento de la sociedad tienen repercusiones en la política y la forma en la que se esta se lleva a cabo. No se trata de si queremos o no, se trata de un deber ser, Aristóteles definió al hombre como “zóon politikon” (en griego, ζῷον: animal, y πoλίτικoν: social o político) refiriéndose a la dimensión social y política del hombre, que se diferencia del animal porque crea sociedades, organiza la vida en ciudades y posee la capacidad natural de relacionarse políticamente.

Cada vez que votamos, acudimos a una manifestación, o al momento en el que calificamos de injusto o reprobamos alguna acción del gobierno, asumimos una condición política, pues cualquiera de estas acciones influye tanto en nuestra vida como en la de los demás, al final de cuentas y queramos o no, somos “animales políticos“.

Hay que reconocer que poco a poco los políticos van teniendo éxito en lo que a desmotivación social se refiere, la apatía por el descontento crece en nuestra sociedad, se han encargado de inculcar el sentimiento de la política es para los políticos, nos han dicho que nos preocupemos por la política, de que hagamos lo que hagamos, votemos por quien votemos, nada va a cambiar, pareciera que lo único que requieren es algunos votos cada 3 o 6 años para darle legitimidad a su actuar, pareciera que entre más lejos estemos de los espacios de decisión y menos los molestemos mejor para ellos.

Federico Mayor Zaragoza escribió:

“El silencio de los pueblos fortalece el poder absoluto, el proceder arbitrario de los gobernantes, el obediente comportamiento de los representantes parlamentarios que no “parlan”, que siguen sin objeción alguna las consignas del partido, del mando.”

Para referirse a aquel que no se ocupaba de los asuntos públicos, sino sólo de sus intereses privados, los griegos usaban el término “idiota” (ηλίθιος), cuyo significado es “la acción de sólo hacer lo propio”. Tras la desaparición de las polis, dicho termino se utilizó para quien vivía en aislamiento y mucho tiempo después para referirse a un problema de salud mental.

La alemana Hannah Arendt utilizó la palabra idiotes, del griego ηλίθιοι, para referirse al ser humano que “no vive en el mundo real y no habla sobre él con los otros” y tomando en cuenta que a los griegos la vida privada les parecía “idiota” por la falta de diversidad e interacción al hablar sobre algo que no fuera uno mismo y por lo tanto excluirse de saber realmente como marchan las cosas en el mundo.

No dejemos que nos alejen de la política y por lo tanto fuera de poder luchar para que se tomen las decisiones correctas, no vivamos aislados de los asuntos públicos puesto que son eso, públicos y por lo tanto nos afectan a todos. En pocas palabras, no dejemos que nos hagan idiotas, y menos serlo por voluntad propia.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Diego García

Maestro en Administración Electoral. Con más 20 años de experiencia en la administración pública. Se desempeña como secretario particular del Consejero Presidente del Instituto Electoral del Estado de México. Autor de diversos artículos sobre comunicación política, elecciones y participación ciudadana. Universitario y fan de la disciplina del futbol americano como estilo de vida.

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