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#DesdeLaParticular Propaganda electoral de los romanos a nuestros días

Por: Diego García



En estos días en que a pesar de encontrarnos en el periodo de intercampañas la efervescencia de spots electorales, encuestas y opiniones continúan siendo el tema principal en nuestro país, y, aún y cuando los partidos en sus mensajes no llaman al voto (directamente) ya debemos estar preparados para la invasión visual que se aproxima con la llegada de las campañas electorales.

En este contexto, puede resultar interesante para algunos conocer un poco más sobre la historia y orígenes en el mundo antiguo sobre la publicidad electoral y más específicamente sobre la pinta de bardas tan común en nuestros días.

Foto: descubrirlahistoria.es
Foto: descubrirlahistoria.es

Existe un gran número de publicaciones relacionadas con la conducción de las elecciones en el mundo romano y griego, muchas fuentes de consulta brindan información sobre cuáles fueron los métodos de votación, los títulos, los magistrados y sus funciones, pero muy poco o nada se habla sobre la fase de la campaña electoral, el “ambitus”[1].

A pesar de haber “desaparecido” en el año 79 d.C. con la erupción del Vesubio, la ciudad de Pompeya paradójicamente nos sorprende con testimonios sobre la actividad electoral de aquellos tiempos. La antigua ciudad es considerada como “la más viva entre las ciudades muertas”, y en este tema nos brinda una gran ayuda para la comprensión del pasado, ya que en sus paredes se conservan inscripciones increíbles, que datan de la última la fase de Pompeya, al final del siglo II a.C., hasta su destrucción en el año 79 d.C., dichas inscripciones se refieren a diversos tipos (actos administrativos, avisos de alquiler, programas de fiestas y ceremonias públicas, avisos de espectáculos, mensajes de amor, desdén, diversas banalidades y hasta chistes) entre los que se encuentran verdaderos “carteles electorales”, Que hasta donde se sabe, en ningún otro lugar se han conservado tan bien y en los que centrare mis comentarios.

Las campañas electorales comenzaban inmediatamente después de professiones petentium, es decir, la aceptación de las candidaturas, y duraban hasta el día antes de la votación. Eran llevadas a cabo tanto por el candidato en primera persona, como por colectivos organizados en corporaciones de oficios, compañías de artesanos, atletas, hermandades religiosas y cualquiera que quisiera intervenir; incluso los propios barrios tenían la función de comités electorales reales, ya que en el sistema administrativo representaban “distritos electorales” (que el día de las elecciones constituía automáticamente lo que hoy bien pudieran ser nuestras secciones electorales).

Sin embargo, inicialmente la campaña era conducida por el candidato, con el apoyo de sus partidarios y sufragistas (votantes), a veces aliándose con otros candidatos para otros puestos, creando verdaderas coaliciones. La solicitud de voto se realizaba principalmente de manera oral y directamente dirigida a los ciudadanos: tenía que ser el candidato quien pidiera ser votado, demostrando así una gran humildad; eludir esta costumbre se consideró un síntoma de arrogancia y falta de respeto por los votantes. Esta práctica se consideró tan importante que, en el caso de un ex aequo[2], a menudo se prefería que el candidato durante la campaña electoral se hubiera mostrado más humilde y constante en la solicitud de votos.

Foto: descubrirlahistoria.es
Foto: descubrirlahistoria.es

Más tarde, sin embargo, esta propaganda fue sustituida por la realizada por los partidarios, tanto individuos como grupos organizados, que actúan en nombre de los candidatos. Con el tiempo, la practica oral fue abandonada, prefiriendo una propaganda escrita que consiste en “carteles”.

Con las leyes intentamos combatir la corrupción, la cual desde aquellos años estaba ya muy extendida, y también los métodos de persuasión de los ciudadanos, especialmente los más pobres: se prohibieron las iniciativas públicas, las iniciativas de caridad, la organización de juegos y los banquetes. En la práctica, durante la campaña electoral, estaba prohibido realizar cualquier tipo de actividad que impresionara a los votantes, ya que tenían que depender exclusivamente de los carteles electorales. Estos “carteles” pertenecen al tipo de “tituli picti[3]“, inscripciones parietales pintadas con pintura roja o negra. Algunos ejemplos se refieren a las campañas electorales de Pompeya desde la época de Augusto hasta los últimos años de la ciudad, que datan del período comprendido entre el principado de Nerón y el de Tito (62-79 d.C.); esto muestra que probablemente no se “retiro la propaganda electoral” al final de cada campaña electoral o elección. En general, estos pósters contenían un texto breve, que consistía en el nombre del candidato, el cargo al que aspiraba (a menudo abreviado) y la solicitud de voto, expresada con las iniciales OVF, es decir, Oro Vos Facitatis (“por favor, elija”); muchas veces aparece tambien la abreviatura DRP, que es Dignum Rei Publicae, “digna de la administración pública”. En otros casos, además de los carteles con textos comunes, hubo algunos detalles en los que se expresaron los méritos y habilidades del candidato, se asumieron sus promesas y compromisos; declaraciones que sirvieron para demostrar su aptitud para el trabajo deseado y sus buenas intenciones, con el fin de obtener la confianza de los votantes.

En cuanto a su ubicación no había lugares especiales, la mayoría eran (y se encuentran, en el caso de Pompeya, incluso hoy) en puntos estratégicos de la ciudad, para ser claramente visibles: en las paredes de los edificios, casas públicas o privadas de las familias más ricas y poderosas, pero también en los suburbios, en las paredes de las villas, de las granjas, en las bases de las estatuas, incluso en los monumentos funerarios que estaban a lo largo de las principales rutas de comunicación que conducían a la ciudad. Como podemos observar, hoy en día, a dos mil años de distancia hasta la propaganda electoral le debemos a los antiguos romanos. Algunos ejemplos de los carteles electorales de Pompeya:

CN HELVIVM

SABINVM AED(ilem)

D R P O V F

“Los insto a que voten por Gneo Elvio Sabino como un edil, una persona digna de la administración pública”.

CEIVM SECVNDVM

II.V.I.D. ASELLINA ROG

“Asellina pide votar a Ceio Secondo como duunviro[4] responsable de la justicia”

[1] Si bien Ambitus literalmente significa el proceso para lograr algo; su connotación jurídica originalmente sólo comprendió la visita que hacía el candidatus a los electores con el propósito de conseguir votos, este era por lo tanto un concepto genérico, lo que nosotros llamaríamos hoy día, campaña electoral; posteriormente dicho vocablo implicó las actividades injustas o ilegales para conseguir dichos votos, mismas que fueron prohibidas y penalizadas, constituyendo el delito de Ambitus.

[2] Es una locución latina de uso actual que significa ‘por igual’. Se utiliza en cualquier tipo de clasificación cuando dos o más participantes han conseguido el mismo premio o lugar.

[3] Los tituli picti (forma en plural) se ejecutaban ante coctionem (es decir, antes del horneado de la cerámica), presionando con una estampa sobre la arcilla fresca.

[4] Miembro de un gobierno compuesto por dos magistrados en la antigua Roma

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Diego García

Maestro en Administración Electoral. Con más 20 años de experiencia en la administración pública. Se desempeña como secretario particular del Consejero Presidente del Instituto Electoral del Estado de México. Autor de diversos artículos sobre comunicación política, elecciones y participación ciudadana. Universitario y fan de la disciplina del futbol americano como estilo de vida.

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