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Divergentes en el mundo feliz

Por: Luciano Quadri



Mis años de pre pubertad eran una explosión obsesiva de imaginación; muebles y sábanas convertidas en naves espaciales. Por ejemplo: teléfonos viejos eran perfectos paneles de control de mi crucero-destructor interplanetario. La intensidad y profundidad de mi imaginación hacían que escupiera saliva radialmente al imitar cañones de plasma y motores nucleares…

Usualmente llegaba Panchita, cortando el hilo de mi aventura estelar. Panchita, mi nana oaxaqueña de tetas espectaculares, cual Afrodita; mamas potenciales cual ojivas soviéticas que amenazaban con destruir la paz e integridad de mi crucero intergaláctico. Sus peticiones eran sencillas: apoderarse del monitor –televisión- de mi fragata armada con el fin de sintonizar alguna “comedia”.

Foto: lamenteesmaravillosa.com
Foto: lamenteesmaravillosa.com

A los doce años, aproximadamente, grababa mis propios cortometrajes utilizando sin permiso la cámara de video de mi madre; hasta que llegaba mi maestra de piano. A los dieciocho, habiendo aprendido de manera autodidáctica y rústica el bajo, la guitarra y batería, pasaba las tardes con mis amigos haciendo música.

Otros ratos libres los empleaba jugando fútbol, a veces semiprofesional. Soñaba con estadios llenos cuando mi zurda golpeaba el balón precisa y forzudamente hacia el palo opuesto, lejos del guardameta. Soñaba con vítores cuál gladiador romano campeón.

Inevitablemente, llegué a enamorarme de algunos ojos verdes; de esos que por encima de la tasa de té me miraban cruel y juguetonamente. El entrecierre exacto y el reflejo de esos iris en la tasita de té no hacían más que derretirme las entrañas; causando dolor, placer y lo que fuere que me aseguraba estar vivo.

Claro, se fueron los ojos verdes, con ellos mi estómago, que luego recuperé poco a poco.

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No hay luz del Sol. Solo focos fluorescentes en la caverna que me corresponde como oficina. Pequeños escritorios de triplay que son el antidiseño inmobiliario. Estos ocupan cada metro cuadrado que no es dejado para el paso a los sanitarios o hacia una lejana salida; pasillo que se estira alucinógenamente gracias al desesperante congelamiento de los relojes.

La monotonía barniza el escenario; plastifica el ambiente; asfixia los sueños.

De cruceros interestelares y batallas épicas, de alguna manera, pasamos a ocupar una silla anti heroica; a hacer el mayor tiempo posible y mandatado, fingiendo ponerle atención a un monitor, mientras las nalgas sudan el poliéster cínicamente en sinfonía con chocolates.

Foto: xalapo.com
Foto: xalapo.com

De vez en cuando un papel inútil, para ojos de nadie, se imprime en algún aparatejo arrinconado. Letras perdidas en el mar de hojas bond que saturan las esquinas de los pequeños escritorios.

Trajes sastre para aquella mujer que se ha rendido a la estética. Un esfuerzo de modas para las enojadas jóvenes que ocultan su belleza bajo el resentimiento o claustrofobia de lo que es finalmente entender estar clasificadas para algo (Brave New World).

Trajes baratos para los jóvenes; camisas de colores terribles para los veteranos. Paredes blancas con esterilidad insoportable alrededor; muros que alejan el sol lo suficiente como para que ignoremos la rotación terrestre y nuestro lugar en el Sistema Solar.

Facciones. Programados (Divergente). ¿A dónde se les fue la imaginación? Hacia allá vamos; en este nuevo formato evolutivo en el que, como colmena, nos segmentamos por labor, felices en nuestras tareas bien delimitadas: no deseando más.

Pero algunos queremos seguir yendo al espacio. Ver el Sol y anotar un gol en la horquilla. Ser Presidentes de la República. Buscar ojos hipnotizantes. Reír estúpidamente al derretirnos. Sin rencor.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Luciano Quadri

Estudió Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Iberoamericana, Diplomado en Cambio Climático y Desarrollo Sustentable en la Academia Theodore Heuss de Alemania becado por la Fundación Friedrich Naumann, Diplomado en Gestión y Administración Pública en la London School of Economics, Inglaterra. Editó y compiló el libro Reforma Energética: aspectos técnicos para un México competitivo y sustentable. 2014. Actualmente es Director General de la Fundación Liberal para el Desarrollo Sustentable del partido Nueva Alianza. Fue Diputado Federal suplente en la LXII Legislatura. Trabajó como Coordinador de Asuntos Internacionales en la Secretaría del Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal donde creó el programa Mercado de Trueque de Residuos. Es editor de Sustentabilidad de la Revista Pensamiento Libre y coordinado contenidos en diversas publicaciones sobre Medio Ambiente. Ha publicado y participa en diversos medios de comunicación (impresos, electrónicos, radio y televisión). Ha impartido conferencias y clases sobre subsidios a los energéticos, teoría del Estado, finanzas públicas y energía, cambio climático, y agua entre otros temas.

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