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El árbitro como juez

Por: Alejandro Bonifaz



Han pasado tres años y más de 130[1] días de aquel juego contra Holanda en el mundial de Brasil en dónde sufrimos la tan dolorosa derrota provocada por un dudoso penal, desde entonces el #noerapenal se convirtió en un fenómeno que sembró las dudas la capacidad futbolística del seleccionado holandés (seminifinalista en dicha copa) por acceder a la siguiente fase del torneo gracias a un “error arbitral”.

En el fútbol, curiosamente, hemos sido testigos de tantas y tantas polémicas arbitrales (como la mano de Henry en un juego clasificatorio vs Irlanda[2] o el partido que perdió el América jugando Vs León por dos balones en cancha[3] etc.,) que pareciera no existe un árbitro perfecto.

Foto: futbolsapiens.com
Foto: futbolsapiens.com

Precisamente, hablar de un árbitro en el fútbol, es hablar de uno de los oficios más complicados de los que probablemente exista; el árbitro es objeto de constantes linchamientos mediáticos, animadversiones, denigraciones (y cuánto más adjetivos) que lo convierten “naturalmente” en un ser odiado por cualquiera de los competidores en cancha, pero sobre todo por sus aficionados, el error de un árbitro puede costar desilusiones para un equipo y en algunos casos, aspectos económicos.

Es probable que la posición de juez que desempeña el árbitro en cancha sea tan análoga como la un juez en derecho, pues debe decidir situaciones de hecho que se ajusten a la norma, sin embargo el árbitro presenta todavía más particularidades; las determinaciones que realiza son producto de una apreciación y resultado ipso facto.

Ahora bien cuando un analista, cronista, comentarista, etc., realiza un “estudio” de la jugada polémica apoyado en las herramientas televisivas (como la repetición en cámara lenta, repetición con muestra panorámica del momento, acercamiento de la jugada, etc.,) y posterior a lo ocurrido, está claro que existe una divergencia de momentos y por ende de resultados. En tal caso el analista siempre tiene de “ganarlas”, su interpretación ha ido (Consciente o inconscientemente) más allá de la fracción de segundo (el momento) que tiene el silbante, pero sobre todo de la literalidad de la jugada.

Por ejemplo, con la implementación del VAR (Video Assistant Referee) se permite detener el partido para analizar una jugada polémica “el momento” se prolonga y la interpretación del árbitro varía a la exegética.

Por citar un ejemplo, decidir si un jugador debe ser expulsado siguiendo las reglas de juego 2017-2018 del IFAB (apartado 3 “Medidas Disciplinarias <Infracciones sancionables con expulsión>”) para el caso de “Juego Brusco Grave” se ajusta a lo siguiente:

Juego brusco grave:

Una entrada o disputa del balón que ponga en peligro la integridad física de un adversario o utilice una fuerza excesiva o brutalidad deberá ser sancionada como juego brusco grave. Todo jugador que arremeta contra un adversario en la disputa del balón de frente, por un lado o por detrás, utilizando una o ambas piernas con fuerza excesiva o poniendo en peligro la integridad física del adversario, será culpable de juego brusco grave.

Ante tal descripción normativa, podría no existir inconveniente en saber cuándo el futbolista debe ser expulsado, sin embargo eso sólo si dicho contenido se lee de manera literal, porque saber cuándo existe una fuerza excesiva, brutalidad o cuando se pone en peligro la integridad física del jugador es obvio ante los ojos de lo ocurrido, pero no de cómo ocurrió.

Así por ejemplo si un futbolista empujado por un compañero golpea al rival de manera “excesiva” y tal hecho conmociona al oponente, literalmente el jugador cometió Juego brusco grave empero, el futbolista no tuvo el ánimo de golpear al rival y mucho menos del resultado.

En el derecho penal para la aplicación de un “castigo” por la comisión de una conducta delictiva, debe forzosamente cumplirse ciertos requisitos, primero que exista una conducta (acción u omisión) que la conducta sea típica (que se encuentre en un ordenamiento descrita), que ésta sea antijurídica (o contraria a derecho) y culpable (o la irreprochabilidad que se le hace al sujeto por la voluntad y conocimiento del hecho)[4] ahora bien, si alguno de esos elementos faltare o encontrare un supuesto distinto, entonces el delito dejará de existir.

Hablando del primer elemento, a la conducta se le define como:

“Comportamiento humano voluntario positivo o negativo que tiene un fin o propósito[5]

Es decir, un acto que debe ser voluntario (con la intención de realizar o no realizar tal acto) para conseguir un fin o propósito.

Entonces el elemento conducta se compone de una acción/omisión voluntaria, de un resultado y nexo que une lo hecho voluntariamente con el resultado mismo, pero en el ejemplo citado, está claro que aunque existe una “acto” éste es producto de una fuerza exterior e irresistible[6] que proviene de un compañero (en el derecho llamado fuerza mayor o (Vis major) que imposibilita al jugador que “comete” el juego brusco grave realizar voluntariamente el acto, por lo que no existe una unión entre el acto voluntario con el resultado.

Ante tal “análisis” no existiría la conducta infracción grave sancionada con expulsión, por lo que un árbitro debiera razonar en cuestión de segundos tales consideraciones. Así sin tratar de justificar la actividad arbitral, está claro que un árbitro debe ser lo suficientemente rápido para analizar situaciones de hecho, considerando todas las circunstancias y decidirlo tan pronto como sea posible.

Foto: esmas.com
Foto: esmas.com

Aplicar criterios de interpretación jurídica, desde ésta trinchera, puede resultar clave para la labor arbitral, con ello no quiere decir que un árbitro deba tener la profesión de licenciado en derecho (aunque curiosamente uno de los mejores árbitros que ha tenido el fútbol mexicano es Eduardo Brizio Carter, licenciado en derecho) pero hacer de su preparación integral con ésta herramienta bien podría suponer una gran opción para mejorar su labor, incluso con la mencionada aplicación del VAR.

[1] TickCounter, No era penal, Consulta Virtual en:

https://www.tickcounter.com/countup/1404018000000/america-chicago/ydhms/FFFFFF3B5998000000FF0000/No_Era_Penal

[2] Consulta Virtual en: https://www.youtube.com/watch?v=ftIyZvMlMZQ

[3] Consulta Virtual en: https://www.youtube.com/watch?v=mPfmKEcyIPc

[4]Griselda Amuchategui Requena,”Derecho Penal”, Oxford, 4ª edición.

[5]“Elementos y aspectos negativos del delito” Consultable virtualmente en: https://definicionlegal.blogspot.mx/2012/03/la-conducta-como-elemento-del-delito.html

[6] Op cit. Amuchategui p.59

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Alejandro Bonifaz

Licenciado en Derecho por la FLDCH. Aspirante a Master in SportsLaw Becario de la AMC y SCJN. Investigador en Potencia. Amante de los Deportes. Campeón Estatal y Regional en Concursos del Nuevo Sistema de Justicia Penal Coautor del libro “Tópicos selectos de Propiedad Intelectual” Ediciones Nueva Jurídica.

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