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El aroma del tiempo en el año 2018

Por: Eduardo Martínez


Los habitantes de la sociedad del cansancio festejaron hace unas horas su noche vieja/año nuevo (dos noches de invierno tan parecidas que marcan diferencia por el eterno retorno a lo idéntico, en cuanto al deseo de ser mejores en este año que recién inicia) e informaron, con fotografías y videos, en redes sociales tales eventos.

Es tan evidente, en 2018, que del viejo modelo confesional del diario íntimo se transitó al modelo confesional del diario éxtimo, en el que se glorifica, incluso, la menor de las pequeñeces. Por lo anterior, al hipertrofiar al yo hasta el paroxismo, la extimidad de la vida -en el interregno- ha generado cansancio, liquidez y violencia.

Foto: linkedin.com
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Recordemos que, en el año 2006, la revista estadounidense Time publicó en su portada a la persona de tal año y homenajeó a millones de ciudadanos, usuarios de la red, con influencia en la era de la transparencia por fundar y estructurar la nueva democracia digital. La vicisitud es que

…hasta la entusiasta revista Time, pese a toda la euforia con que recibió el ascenso de usted y la celebración del yo en la web, admitía que este movimiento revela tanto la estupidez de las multitudes como su sabiduría. Algunas joyitas lanzadas a la vorágine de internet hacen que nos lamentemos por el futuro de la humanidad, declararon los editores, y eso tan sólo en razón de los errores de ortografía sin considerar las obscenidades o las faltas de respeto más alevosas que suelen abundar en estos territorios. [1]

Recordemos que la experiencia de vida de cada persona es “una narración que sólo puede pensarse y estructurarse como tal cuando el lenguaje la diseca y la modela.”[2]

Así, la vida existe cuando asume su naturaleza narrativa, se relata en primera persona del singular y no al exhibirla por medio de fotografías o videos en redes sociales, que solo matan la realidad al consumir al referente. Además, en el no lugar se cultiva un tipo de escritura con características que evocan las conversaciones cotidianas y el recurso a la transcripción literal de la fonética, impera el descuido a las formalidades del lenguaje y a las reglas de comunicación escrita: exceso de emoticones, vocabulario limitado, ortografía lastimosa y sintaxis relajada. Por ello,

…el arte de la conversación está muerto, y pronto estarán muertos casi todos los que saben hablar…Entre tantas muertes anunciadas -y sus posibles resurrecciones-, se dejan oír los ecos de otra agonía igualmente celebre: la muerte del narrador, vaticinada en 1933 por Walter Benjamin, quien vislumbró que los tiempos modernos habrían aniquilado el arte añejo de contar historias, así como el moroso placer de escucharlas… “¿Quién encuentra aún personas que sepan contar historias como deben ser contadas?”, se pregunta Benjamin con cierto pesar, y aún más: “¿quién intentará siquiera dirigirse a la juventud invocando su experiencia?”[3]

La muerte de la narratividad, ante el exceso de información, no permite la existencia de la vida ni de la comunicación, pues la tiranía de la visibilidad constriñe a adaptar los principales eventos en que participan las personas, como su celebración de año nuevo, a las exigencias de una cámara, ya que la subjetividad se produce en lo que puede mostrarse y lo que otros pueden ver.

 En un escenario así es dable comprender por qué el cansancio es violencia, al destruir la comunidad, la cercanía, el lenguaje y, obviamente, la narrativa.

Hoy que es año nuevo, vale la pena preguntarle ¿sí, en 2018, quiere retirarse del black mirror? Abandonar, en la medida de lo posible, la pantalla de teléfono celular que se acelera sin fin, porque no trabaja narrativamente, sino aditivamente. La subjetividad absoluta se alcanza únicamente cerrando los ojos para hacer que la imagen hable en silencio. El ojo cerrado es una conclusión (recordemos que Hegel dijo, en la Ciencia de la Lógica, que todo lo racional es una conclusión) ya que la percepción de hoy es incapaz de concluir, por vivir la vida en medios digitales carentes de fin. El rápido cambio de imágenes imposibilita cerrar los ojos, ya que la transparencia es la expresión de la hipervigilia e hipervisibilidad. Así, la información no es nunca alguna conclusión. La sociedad del cansancio ha tomado al tiempo como rehén. Lo encadenó al trabajo y lo transformó en tiempo de trabajo. El tiempo de trabajo no es un tiempo de conclusión, carece de principio y fin. Por ello, el tiempo de trabajo es el único tiempo.

La atomización y dispersión de lo temporal -a la que Chul Han denomina disincronía– construye instantes en que cada uno es igual a otro, por lo que no existe un rumbo que de sentido y significación a la vida. El tiempo se escapa porque nada concluye y todo, incluido uno mismo, se experimenta como efímero y fugaz.  

“Hoy en día, el exceso de información, de transparencia y de rendimiento nos ha conducido a un tiempo incapaz de callar ni de concluir ningún proceso, un tiempo que ya no exhala ningún aroma. Pero el pensamiento no es posible sin silencio. Para poder pensar y concluir, hay que cerrar los ojos y contemplar.”[4]

En este 2018 es necesaria la revolución del tiempo, que produzca otro tiempo, un tiempo del otro y un tiempo para el otro, la revolución del tiempo que devuelva a este su aroma. El tiempo del otro funda la comunidad. En este año nuevo, después de cerrar los ojos le invito a salir y abrazar al otro, mirar directamente a sus ojos, acariciarle, sentirle…en suma, le invito a fundar con el otro una comunidad, mientras deja en una mesa su black mirror, para poder recuperar el aroma del tiempo.

Foto: linkedin.com
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[1] Sibilia, Paula, La intimidad como espectáculo, traducción de Paula Sibilia y Rodrigo Fernández Labriola, Argentina, Fondo de Cultura Económica de Argentina, S.A., 2012, pos. 90.

[2] Ídem. pos.513.

[3] Cfr. Ídem. pos. 621-674.

[4] Chul Han, Byung, Por favor, cierra los ojos. A la búsqueda de otro tiempo diferente, traducción de Raúl Gabás, Argentina, Editorial Herder, 2016, pos.127.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Eduardo Martínez

Abogado Postulante en las Materias de Extinción de Dominio y Derecho Procesal Penal Acusatorio y Oral. Maestro en Política Criminal por el INACIPE. Catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM, del INACIPE y de la Escuela Libre de Derecho de Puebla. Socio de Número del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México y Miembro de la Comisión de Derecho Penal del Colegio. Capacitador Certificado, en razón de sus méritos, por SETEC. Escritor de más de 10 libros, conferencista y articulista.

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