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El comercio de personas y las factorías portuguesas en África

Por: José Luis Martínez



El historiador Hugh Thomas, en un breve paréntesis de su libro La trata de esclavos. Historia del tráfico de seres humanos de 1440 a 1870, dice que las factorías fueron depósitos de esclavos. ¿Qué quiere decir?, ¿cómo los depositaban?, ¿por cuánto tiempo?, ¿de dónde venían?, ¿cómo eran sus condiciones de vida?

En principio, cabe apuntar que las factorías comenzaron a ser desarrolladas por las empresas navieras portuguesas durante el siglo XV con la contratación de navegantes genoveses (hoy Italia) y de Flandes (hoy Bélgica). Fueron fortificaciones en las zonas costeras de África, fundamentales en el proceso de esclavización de los habitantes de dichas áreas. Los portugueses, en vez de adentrarse en el continente, optaron por permanecer en las orillas del mar, en las islas y las desembocaduras de ríos, como el Senegal, el Niger y el Congo, donde negociaban con jefes africanos, a los guerreros vencidos en batalla para convertirlos en mercancía. Se intercambiaban armas por seres humanos y muchas veces también por cristales de colores, alcohol, tejidos y más tarde caballos.

Folleto: Año Internacional de la conmemoración de la lucha contra la esclavitud y de su abolición. Proyecto Internacional La Ruta del Esclavo, UNESCO, Francia, 2004.
Folleto: Año Internacional de la conmemoración de la lucha contra la esclavitud y de su abolición. Proyecto Internacional La Ruta del Esclavo, UNESCO, Francia, 2004.

Conforme el comercio de mercancías y de personas fue haciéndose más complejo y con mayores intereses, tanto de las naciones europeas como de las compañías navieras, las factorías se fueron convirtiendo en fortalezas militares o cárceles. Estos lugares se caracterizaron por ser grandes construcciones amuralladas rodeadas de caseríos de africanos que vivían de prestar servicios como carpinteros, cargadores, pescadores, cazadores, herreros, de llevar comida y muchas veces forzar a las personas capturadas a ingresar a la factoría o sacarlas de ahí para subirlas a los barcos. También sirvieron de intérpretes o guardias. En los caseríos muchas veces vivían europeos cuyos barcos habían naufragado o habían sido expulsados de los barcos por algún crimen o robo. Otros trabajaban dentro de las factorías como administradores, almacenistas o guardias.

Cuando las personas eran confinadas a las factorías empezaba declaradamente su esclavitud. El tiempo que podían permanecer ahí era muy irregular, ya que muchas veces los barcos esperaban la llegada de los prisioneros para embarcarlos de inmediato con destino hacia América o Europa, mientras que otras debían esperar largos meses encerrados hasta que pasara la lluvia o los temporales para que los portugueses aparecieran para llenar los depósitos de sus barcos.

La modernidad nació con el comercio de personas. El Renacimiento fue algo más que retomar de la antigüedad clásica el arte y la filosofía, también tomó instituciones para hacerlas “renacer” y una de las principales fue la esclavitud. Ideas como las planteadas por Aristóteles, de que “unas personas están hechas para mandar y otras para obedecer”, fueron utilizadas para justificar la incursión en el mercado de personas.

Una expedición llega a Portugal en el año de 1444 con un cargamento de 235 esclavos africanos. Se inicia así la etapa “moderna” de la comercialización de personas en la Península Ibérica. En 1473 se presenta un proyecto de ley por el que todos los esclavos comprados en África debían llevarse primero a Portugal. En este sentido, en 1486 se funda en Portugal la Casa dos Escravos, cuyo fin era conceder licencias y asegurarse de la recaudación de impuestos por la compra venta de personas. Según Hugh Thomas

“Entre 1493 y 1495 se registraron tres mil seiscientos esclavos en la Casa dos Escravos de Lisboa”.

Cerca de la costa conocida como de los esclavos, se localizó la gran factoría de San Jorge de la Mina o Elmina, en el golfo de Guinea, construida en 1482, que sirvió por más de 200 años para el comercio portugués de personas, pero también de oro, hierro y marfil. No en vano toda esta zona fue llamada Costa de Oro, Costa de los Esclavos, Costa de Marfil y Costa de las Especias. Los holandeses tomaron la factoría en 1637 y la conservaron hasta 1872 en que fue vendida a los ingleses.

Entre 1469 y 1472, los portugueses cruzaron la línea del ecuador, rompiendo el mito del fin de la tierra, del mundo invertido o de las antípodas. Casi en la línea del ecuador esta la isla de Santo Tomé, donde se construyó una gran factoría que durante mucho tiempo fue punto de comercio y venta de personas. “En 1486 los portugueses iniciaron la colonización de Santo Tomé, la «gran y magnífica» isla que siempre gozaba de las agradables brisas del Ecuador”, situada en el golfo de Guinea, frente al río Gabón. Hugh Thomas también comenta que “Alvaro de Caminha, el tercer gobernador de la isla (1493), llevó consigo a dos mil «jóvenes judíos», es decir niños expulsados de España y esclavizados por el rey de Portugal porque sus padres no habían pagado bastante para asegurar su residencia en su territorio. Caminha recibió también licencia para importar mil ochenta esclavos a lo largo de cinco años que debían trabajar en las plantaciones azucareras. Llegó gente de diferentes regiones de África. También arribó gente de Madeira, especialistas en la caña de azúcar. Santo Tomé se convirtió en el primer exportador importante de azúcar en una isla cuya población se componía de europeos y africanos de muchas regiones.

Cristóbal Colón llegó a América en 1492, año en que aparecen los primeros piratas, secuestrando un barco portugués cargado de oro para llevarlo a Francia, y en el que los reyes católicos expulsan a los árabes y a los judíos de España. Las factorías se siguieron construyendo. Shama, en Ghana en 1503 y reconstruida como fuerte en 1560. Goree en Senegal en 1536, vendida a los holandeses en 1617, y declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1978, entre otras muchas construidas sólo con madera que desaparecieron o fueron abandonadas conforme cambiaban los puntos de comercio con el interior de África. Las factorías alojaron millones de personas. En 1530 Fernando el católico concedió permisos para enviar africanos al nuevo mundo de manera directa, sin tener que pasar por Europa.

El historiador español José Antonio Piqueras observa que

“de las 530 revueltas constatadas en embarcaciones entre 1699 y 1845 para el conjunto de la trata atlántica, cerca de 41% sucedieron en las costas de senegambia y Ghana apenas iniciada la travesía”.

Rompiendo así el mito de que las factorías albergaban a gentes diferentes para que no pudieran comunicarse entre sí durante la travesía. Durante casi 500 años, salieron de manera forzada entre 15 y 20 millones de personas del continente africano. Las naciones europeas legalizaron este comercio que siempre fue un negocio muy lucrativo, en el que participaron reyes, nobles, la pujante burguesía, las grandes compañías e industriales que hoy ostentan con sus nombres las plazas y calles de España y Portugal.

José Luis Martínez Maldonado estudió Literatura y Arte Dramático en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y una maestría en Artes Visuales en la Academia de San Carlos. Ha trabajado como actor profesional y experimental, y realizado exposiciones individuales y colectivas de pintura y fotografía. Desde hace varios años trabaja con poblaciones afrodescendientes. Correo electrónico: fluxus2112@gmail.com Facebook: José Luis Martínez Maldonado.

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Acerca de Afrodescendencias en México

Colectivo interdisciplinario en ciencias sociales interesado en contribuir, a partir de la investigación y difusión del conocimiento, en la construcción de una sociedad más justa, equitativa y libre de racismo; en la que se respete, reconozca e incluya la presencia pasada y presente de las poblaciones afrodescendientes en México, así como las expresiones culturales vinculadas a ellas.

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