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El costo de la transición en Nayarit

Por Ricardo Tirado


Me resulta interesante pensar qué tan alto es el precio de una transición política como la de Nayarit en 2017. Lo replanteo de nuevo hoy, un par de días después de la elección porque se viene un proceso muy parecido al de mi entidad. Sólo para entrar en contexto: ambos gobiernos salientes estuvieron manchados por la corrupción y la impunidad.

Fuente: ciudadanosenred.com.mx
Fuente: ciudadanosenred.com.mx

Gobierno ‘sandovalista’

Roberto Sandoval Castañeda gobernó Nayarit en el período 2011-2017, antes diputado local y presidente municipal de la capital, Tepic. Su administración fue muy parecida a la de políticos de película, siempre acompañado de personalidades del espectáculo y el deporte, entre ellos el finado Joan Sebastian, Julión Álvarez y su hijo adoptivo, el boxeador Saul “El Canelo” Álvarez, de quien no se perdía ninguna pelea, fuese en Las Vegas o cualquier parte del mundo.

Sus cercanos lo describen como un profesional de las relaciones públicas, férreo y de tremenda astucia, aptitudes que después de casi un año de haber dejado Palacio de Gobierno, hemos podido comprobar. En los meses pasados han salido a la luz las relaciones comerciales de Sandoval con políticos del ámbito ‘gangsteril’ donde destaca César Duarte Jáquez, exgobernador de Chihuahua, quién hoy es prófugo de la justicia a pesar del desvío de 10 mil millones del erario público.

El tipo de negocios en los que participaban juntos como red de corrupción, que liga a gobernadores priistas a lo largo y ancho del país, eran totalmente de astucia administrativa. Se volvieron especialistas en la extracción discrecional de los capitales del Estado.

El clima de aquellos años era de miedo. Los nexos de funcionarios del gobierno con el crimen organizado estaban a la vista de cualquiera. Vivíamos en una ficticia tranquilidad, con cifras de inseguridad indiscutiblemente manipuladas; una bomba de tiempo que tarde o temprano tenía que explotar. En marzo de 2017 fue detenido en San Diego, California, quien fungió como fiscal general del estado de Nayarit por poco más de cinco años, acusado de conspirar para distribuir cocaína, metanfetamina y marihuana en Estados Unidos.

Un escenario caótico para algunos, normal para otros acostumbrados a los malos gobiernos, e inclusive, bueno para aquellos que de una u otra manera se beneficiaron abusando descomunalmente de los ciudadanos y vaciaron las arcas del Estado. Esto le generó un gran problema a la administración entrante, que es precisamente a lo que me refiero con “El Costo de la Transición”, bajo o alto, hay que pagarlo.

Gobierno ‘toñista’

Antonio Echevarría García asumió la gubernatura de Nayarit el 19 de septiembre del 2017. Hijo del exgobernador Antonio Echevarría Domínguez y de la senadora Martha Elena García, quienes formaron una de las familias más importantes en el ámbito empresarial del Estado y de la región.

Los que seguimos de cerca su campaña sabíamos que, de ganar, Toño tomaría las riendas de Nayarit con una tremenda aceptación y por ende, con expectativas muy altas de la ciudadanía. Lo que se venía era una tromba de desilusión, pues la atmósfera que el Sandovalismo había creado, no le dejaba margen de error.

El primer y más grave problema con el que tuvo que lidiar fue el déficit en las finanzas que dejó el gobierno de Roberto Sandoval, más de 4.700 mil millones por lo que en 2018 el techo de endeudamiento se ha mantenido bastante limitado, y las restricciones sobre el uso de los ingresos excedentes son mayores. De aquí surgen todas las demás dificultades, porque para poder responder a las demandas y necesidades del pueblo con efectividad, en temas como la seguridad, salud y empleo. Es indispensable contar con una economía sólida.

Ante la opinión pública uno de los temas que le ha pegado con mayor frecuencia al gobernador actual, es el de la inseguridad. Y para referirme a esto, retomaré mi metáfora anterior, “la bomba le explotó en las manos”, y no por estar haciendo las cosas mal, sino que la denominada “narco-paz” estuvo vigente por más de seis años y había que empezar de cero.

Lo primero era recuperar las instituciones infestadas de criminales con charola, después de eso, plantear la estrategia de seguridad con elementos en los que se pudiera confiar. Lo que siguió fue hacerle frente a la delincuencia organizada, un proceso muy duro por el que aún estamos pasando y que lamentablemente no parece tener un final cercano. La decisión de Toño Echevarría fue acertada, ha preferido los ataques constantes de la prensa y adversarios políticos, a negociar con quienes le arrebatan la tranquilidad al pueblo.

Son muchos los obstáculos en el camino del cambio, la gente pasó de tener miedo a la desconfianza total en su gobierno, fenómeno que se puede contrarrestar dando resultados, pero lidiando con la herencia Sandovalista comprendo que sea un reto titánico.

A ti, como ciudadano de Nayarit o de cualquier parte del país, te invito a reflexionar ¿qué tan alto crees que sea el costo de la transición? Los platos rotos los está pagando el gobierno entrante, mientras que el saliente, sigue disfrutando de la comodidad de la impunidad.

Transición Peña Nieto – López Obrador 

Al inicio del artículo, escribí que la transición que se dio en Nayarit el año pasado, es muy parecida a la de Andrés Manuel recibiendo un país en manos de Enrique Peña Nieto, la opinión pública no perdona cuando no se cumple con las expectativas.

Y sin duda alguna quien ha sabido capitalizar el hartazgo de los mexicanos de una forma extraordinaria, ha sido Andrés Manuel López Obrador, gracias a eso, hoy es el virtual presidente electo, que al igual que Toño Echevarría en Nayarit, llega respaldado por la mayoría de los electores y carga con la colosal expectativa nacional.

Habría que tener la inocencia e ingenuidad de un niño, para pensar que López Obrador podrá cumplir todo lo que prometió.  Si bien, todos los expresidentes han llagado así, prometiendo cosas imposibles, Andrés Manuel, ha ido por encima y todo el tiempo ha asegurado que “él es harina de otro costal”. Se ha promocionado como el diferente y el único capaz de darle rumbo al país.

La realidad es que quienes votamos o no por él, deseamos que haga las cosas mejor que las personas a quienes tanto criticó, mejor que las promesas que convencieron al pueblo de México. Que logre erradicar la corrupción y la impunidad, pero sobre todo, que la nación llegue a su punto más alto de desarrollo.

Para cerrar, diré lo siguiente, entre Antonio Echevarría y Andrés Manuel existe una gran diferencia, y para ello cito a Fernando Belaunzaran: 

López Obrador tiene todas las condiciones para llevar a cabo su proyecto: legitimidad democrática, mayoría en las cámaras, gobierno de la capital, respaldo de televisoras. Sus opositores señalaremos lo bueno y lo malo, pero no podremos obstruir su gobierno. No habrá pretextos.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Ricardo Tirado

Estudiante de Economía en la Universidad Autónoma de Nayarit. Galileo, orgullosamente Nayarita. Actualmente dirigente en Impulso Juvenil por Nayarit. Promotor de la participación de los jóvenes en la política y activista en el tema de movilidad urbana.

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