El principio del tiempo / Opinólogía / El derecho a ver el cielo

El derecho a ver el cielo

Por: Kathia Elisa García


El arte, la gloria y la libertad se marchitan, pero la naturaleza siempre permanece bella.

-Lord Byron

¿Realmente el ser humano es superior a la naturaleza? Una visión histórica evolucionista, racionalista y positivista del humano, nos ha hecho creer que en verdad somos seres superiores y que somos la punta dominante de la cadena alimenticia de la naturaleza pero lo cierto es que, hemos sido los culpables de arrasar con el planeta, a una velocidad cada vez mayor. ¿Qué lo impulso? Algunos podrían aludir que se debe a un capitalismo voraz que se enfoca en producir y desechar productos a toda costa, así se apelaría a un motivo económico sin embargo, creo que esto es anterior. En mi opinión, una necesidad primigenia de dominio de la naturaleza tuvo origen en el miedo humano. Todo lo que nos es ajeno y lo que no comprendemos, nos aterra. Imaginemos el temor tan grande que debieron sentir al ver un eclipse solar y no comprenderlo. Comparemos esto con la forma en cómo vemos ahora este fenómeno y la explicación que le damos. Nos explicamos a nosotros mismos que es un fenómeno pasajero y que todo regresará a la normalidad en un tiempo breve. Es decir, el conocimiento nos permite dominar nuestros miedos pero no dominar la naturaleza.

Joseph Mallord William Turner  "Fishermen at Sea" 1796 Foto: tate.org.uk
Joseph Mallord William Turner “Fishermen at Sea” 1796 Foto: tate.org.uk

El gran peligro de no comprender la anterior oración radica en el desastre natural que estamos viviendo actualmente. Por un lado, la contaminación que hemos provocado al nivel provocarnos enfermedades que, silenciosamente, nos están matando y por otro, una devastación de los diversos ecosistemas que imperan el planeta, no obstante, con cierta arrogancia al creer que no nos afectará que los polos se estén derritiendo, que haya un orificio enorme en la capa de ozono, que múltiples especies animales se estén extinguiendo, que los ríos se estén secando, que los bosques se deforesten, que no afecta en absoluto la basura que tiramos por la ventanilla del coche. ¿Con qué cinismo nos asumimos seres superiores y racionales cuando somos los únicos culpables de destruir el propio espacio en el que habitamos? ¿Seguimos argumentando el evolucionismo?

Una pregunta siempre se mantiene constante en mi mente: ¿qué papel juega el arte? Además de ser contemplativo, tiene diversos niveles de interpretación, por ejemplo, como resultado de su contexto social; algunas veces como respuesta a una pregunta, algunas otras como protesta. Por ejemplo, la corriente del Romanticismo surge como una contra-argumentación a los movimientos del racionalismo y la ilustración que, básicamente, ponían el acento en la “objetividad” y el conocimiento. Algunos romanticistas se centraron en una crítica muy interesante hacia la supuesta superioridad del humano sobre la naturaleza, el gran ejemplo de ello es el pintor Joseph Mallord William Turner que en sus pinturas plasma siempre una fuerza impetuosa e insuperable frente a los nimios intentos del humano. Sus cuadros nos dan un claro mensaje: “La naturaleza siempre será superior”.

Me parece fundamental rescatar los fundamentos de dicho movimiento, retornar a nuestra esencia humilde, de respeto y de admiración a la grandeza de la naturaleza para conciliar, por ejemplo, el hecho de que en México vivimos en una zona sísmica y, a pesar de los avances científicos, no podremos predecir ni el momento ni la fuerza de un sismo.

Foto: 2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com
Foto: 2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com

Normalmente, existe la creencia de que en las grandes ciudades la vida es mejor: más comodidades, más alternativas de distracción, más opciones de movilidad, mayor cercanía con otras personas, en fin; lo cierto es que, al vivir en una ciudad nos encerramos en una burbuja creyendo que estamos en el pináculo de la civilización (aludiendo de fondo a evolucionismo) y, al visitar zonas rurales o espacios alejados de la urbe, observamos con los ojos de la ciudad y concebimos todo aquello distintos con desdén. ¡Qué tremendos cretinos! Vivir en una ciudad, con todo y su profusa contaminación, nos ha privado de un placer envidiable: disfrutar el cielo nocturno. Usualmente, las típicas y fantásticas lunas de octubre son protagonistas de muchísimas fotos que los citadinos comparten en internet, creyendo ilusamente que son lo mejor que pueden observar por las noches.

Ojalá, todos los citadinos tomarán la oportunidad de pasar una noche lo más lejos posible de la mancha urbana, para poder mirar hacia arriba y ver el cielo real, ese que ha quedado relegado tras una masa opaca de gases tóxicos de ciudad; ese cielo real lleno de luces tiritantes que parecen agruparse en formas curiosas, un cinturón traslucido bautizado como la vía láctea que nos hace creer que podemos tocarla y una luna que provee de una luz increíble. Todo esto, en conjunto, nos hace darnos cuenta de nuestra infinita inferioridad ante la naturaleza pero, a la vez, nos hace sentir lo suficientemente afortunados para contemplar lo magnífico del lugar en el que vivimos.

Ojalá que todos los humanos tuvieran la oportunidad de ver un cielo así, al menos una vez en su vida, ojalá que sean lo suficientemente humildes para salir de su burbuja y apreciar lo que han perdido por vivir en una ciudad pero, sobre todo, por asumirse mejores.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Kathia Elisa García

Licenciada en sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es asistente de investigación en la misma institución y las líneas de investigación en las que trabaja se enfocan en la etnoarqueología, violencia entre jóvenes, procesos de exclusión y discriminación, identidad, etnografía y antropología.

Te puede interesar

FOTO: YinYang / Getty Images

Comedias románticas, ¿qué tan realistas son?

Comparte en WhatsApp¿Alguna vez soñaste con un romance al estilo de la película Paris, je ...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>