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El miedo a la izquierda es un miedo a la razón

Por: Emma Rubio



Hoy me pregunto ¿qué nos mueve más a los mexicanos la esperanza o el enojo? Ante las inmaduras expectativas democráticas la ciudadanía busca certeza, seguridad, bienestar. Somos ya una sociedad cansada de estar pagando el precios de ser una sociedad capitalista.

Fuente: clarin.com
Fuente: clarin.com

Aún recuerdo ese 9 de noviembre de 1989, la caída del muro de Berlín se hizo realidad un sueño de muchos desintegrándose un régimen comunista, dando origen al milagro de las elecciones libres. Años más tarde sucedió otro milagro: el regreso al poder de ex comunistas.

Como bien dijo Slavoj Zizek:

“La gente quería nadar y guardar la ropa, quería libertad democrática-capitalista unida a la abundancia material, pero sin pagar el precio completo de vivir en una “sociedad de riesgo”, sin perder la seguridad y estabilidad que en su momento habían garantizado (mas o menos) los regímenes comunistas”.

Pero la llegada de la inevitable decepción dio origen a tres reacciones:

1) la nostalgia por los buenos tiempos de la era comunista,

2) la aparición del populismo nacionalista de derechas,

3) una renovada y tardía paranoia anticomunista.

La primera es comprensible, pues podría interpretarse como una especia de duelo; la segunda realmente no es una característica propia de la Europa Oriental sino un rasgo de todo país atrapado en el torbellino de la globalización; la tercera es una interesante y extraña resurrección de paranoia anticomunista. Aquí mi pregunta sería: ¿si el capitalismo es realmente tan superior al socialismo, por qué nuestras vidas son tan miserables?

El punto que quiero destacar es, que aquellas personas que protestaban en la Europa del Este contra los regímenes comunistas realmente, no reclamaban una sociedad capitalista. Querían seguridad social, solidaridad, justicia, libertad para vivir sus propias vidas fuera del ámbito controlado por el Estado, reunirse y hablar libremente con sus amistades. En realidad, reclamaban una vida liberada de un primitivo adoctrinamiento ideológico y de cínica hipocresía predominante. Ya muchos lúcidos analistas han mencionado, que los ideales que inspiraban y movían a los manifestantes procedían de la propia ideología dominante, no aspiraban a un capitalismo como se ha creído sino a un socialismo con rostro humano.

Si le preguntara a un europeo del Este hoy día por esa añoranza, estoy segura que me respondería que no tenían una imagen realista del capitalismo, que la idea de éste, estaba llena de utópicas expectativas inmaduras. La gente, tuvo que afrontar el doloroso proceso que ocasionó la muerte de la izquierda, podría decirse que la doble muerte pues por un lado, la izquierda comunista totalitaria y por otro, la izquierda democrática moderada.

En los últimos años hemos visto que ha ido perdiendo terreno en Italia, Francia y Alemania lo cual se entiende debido a los ascensos de los partidos centristas que han asumido perspectivas tradicionales de izquierda. En la actualidad, tenemos un panorama político de bipolaridad, primero había un centro- izquierda social demócrata y un centro- derecha conservador y ahora vemos populistas- derechistas, tecnócratas liberales- tolerantes y multiculturales. Clara imagen de la desesperación por unir fuerzas contra el enemigo común.

Freud en su obra El Malestar en la Cultura escribió precisamente sobre el desasosiego, este malestar que hoy experimentamos con el capitalismo liberal pero ahora la pregunta sería ¿quién podrá articular este malestar? Hace años que se viene diciendo que el capitalismo global se acerca a su apocalíptico punto cero. Zizek es uno de los que lo ha mencionado y por ello nos habla sobre los cuatro jinetes que son según el sloveno: La crisis ecológica, las consecuencias de la revolución biogenética, los desequilibrios dentro del propio sistema (luchas por materia prima, agua, alimentos, energía) y el explosivo crecimiento en las divisiones y exclusiones sociales. Basta ver los nuevos Apartheid en los ricos estado petroleros del Oriente Medio.

En definitiva, ya es tiempo de que cambiemos las coordenadas más básicas de nuestra conciencia, vivimos en un estado de abdicación fetichista colectivo. Como país, estamos enfrentando un momento histórico en el que nos estamos convirtiendo en una sociedad distinta. Hemos pasado por la negación ideológica, ye hemos vivido la ira ante las injusticias e inseguridades, hemos intentado negociar y hemos aceptado las propuestas que ofertaban un cambio pero estamos frente al fracaso viviendo la depresión sin embargo, es momento de la retirada, la situación ya no es amenazante muy a pesar de aquellos que nos subestiman. Es tiempo de oportunidad, de un nuevo comienzo pues como decía el gran Mao Zedong “Hay un gran desorden bajo los cielos, la situación es excelente”.

Ya no somos esos ciudadanos ingenuos, ya no creemos en sus falacias Ad Baculum, ya no nos amedrentan fácilmente. México es un país único, jamás será como ningún otro, no caben comparaciones para desprestigiarlo.

Sólo el ignorante y timorato cede a tales engaños. El paso hacia un entusiasmo emancipador se produce solamente cuando la dura verdad no sólo se acepta de una forma emocionalmente distante sino que se vive por completo como bien dijo el gran poeta Rilke “La verdad no hay que vivirla, no enseñarla. ¡Prepárense para la batalla!”

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Emma Rubio

Nacida en la CDMX pero hace años que no la habita. Filósofa de formación con especialidad en Hermenéutica. Maestría en Educación especializada en Teoría crítica. Es amante de la música clásica y del heavy metal así como gran admiradora del arte en general. Lleva más de 14 años impartiendo diversos cursos y tratando de transformar vidas comenzando con la propia. Su trabajo más trascendente ha sido: Existir.

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