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El mito de la extinción de pensiones vitalicias a expresidentes

Por Noé Mijagos


El presidente al que ya le reconocieron su victoria, tiene un reto qué vencer: su propia declaración de que compondrá este país durante el periodo que gobierne. Haremos un repaso del presunto mito que seguramente su cumplimiento hará tapar la boca a más de uno.

Muchos votantes pensaron que esta oferta es más fácil de hacer que de declarar. La situación es compleja y eso se verá en los próximos días. Aun y como lo dijera el entonces candidato de Morena de la coalición ‘Juntos haremos historia’, la pensión que los presidentes en funciones reciben una vez terminado su régimen es un acuerdo presidencial de recíproco beneficio al que queda en deuda el gobernante en turno, los acuerdos presidenciales, así como los acuerdos secretariales y otras normatividades, no dejan de tener sentido en un Estado de derecho. Antes bien, se fortalecen y se convierten en litigios espaciosos y de apelaciones por defecto. Eso lo deben saber abogados como John Ackerman o Jaime Cárdenas, muy pendientes de las cuestiones legales en el equipo del ahora virtual presidente electo.

Si bien en la jerga política, la pensión otorgada a los expresidentes es una desproporción financiera que pudiera servir para otros fines, la riqueza compartida con los expresidentes es una situación que les garantiza condiciones de vida cercanas a las que tuvieron la oportunidad de gozar estando en funciones como máximos gobernantes de este país. Si bien es cierto que algunos expresidentes donan el ingreso proveniente de su pensión a fundaciones y otros reciben ingresos por su carácter de consultor u otras ocupaciones de diversa importancia, lo verdaderamente reconocible desde el punto de vista legal, es la legitimidad de merecer ese ingreso, cuya última palabra la tiene la Corte Suprema de Justicia de nuestro país.

Fuente: publimetro.com.mx
Fuente: publimetro.com.mx

Algunos de los espacios de injerencia que espera obtener el Ejecutivo federal de parte del Poder Judicial de la Federación, son los que la exministra Olga Sánchez Cordero ya viene implementando desde la función que le corresponderá ejercer el primero de diciembre: la Secretaría de Gobernación. El sistema político mexicano se modernizaría si los poderes empezaran a trabajar de manera congruente con sus funciones, y se reconocieran en sus competencias como las instancias de blindaje legal al Estado de derecho. Pero eso no puede interpretarse como un agandalle legal semejante al que propinó el régimen de Enrique Peña Nieto al inicio de su gestión a la dirigente del sindicato de maestros o el que arremetió el gobierno de Carlos Salinas de Gortari en contra del líder del sindicato petrolero. Esos vacíos legales que contaminan el ejercicio del poder, involucran corrupción, descaro institucional y uso desproporcionado de la fuerza pública.

En esa misma situación se encuentra la condición del actual líder petrolero: Carlos Romero Deschamps, que no será enjuiciado como si se tratara de un efecto revanchista, una vez que su hija ha llamado la atención de los usuarios de las redes sociales para mostrar la vida ostentosa que lleva como descendiente de alguien que representa a la clase obrera de México. Los presupuestos legales de este líder sindical, los reconoce el Estado de derecho mexicano que le otorga legitimidad de declararse vencedor en la asamblea que le ha otorgado de manera continua la participación social de la fuerza laboral que lo respalda. El equipo legal de Andrés Manuel López Obrador debe considerar que el Estado de derecho sea una realidad en México, para que en caso de demostrarle algún delito a los que asomen cualquier denuncia proveniente de organizaciones sindicales o de otra índole, la acusación formal persiga investigación y denote defensa efectiva de parte del acusado.

Otro mito es lo relacionado a la ocupación que los militares tendrán, una vez que el periodo presidencial de AMLO se instale. Por ejemplo, extinguir el Estado Mayor Presidencial y aplicarle a los militares funciones territoriales de defensa, es disminuir su dimensión, agotándoles una etapa de expansión, para convertirlos en mero asunto crucial de intervención soberanista. Ese es el ideal que esperamos algunos mexicanos, pero no todos los mexicanos lo asimilan. El defecto de sobrevalorarlos se encuentra en su armamento, que para muchos es la única opción para contrarrestar los efectos de los narcodelincuentes. Sin embargo, ya se han agotado los tiempos de su modernización, y se sabe que dejar a un lado a los militares de las competencias de persecución de delitos del fuero civil, ayuna la corrupción y evita el estado de terror del que las dictaduras se proveen.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Noé Mijangos

Profesor universitario, reseña libros (en castellano) de última generación y promotor de jornadas universitarias de divulgación. Articulista en diarios y revistas especializadas. Citadino por devoción, provinciano por vocación. Sugiere debates sobre temas relacionados con: desarrollo sustentable y sostenible, ecología pedagógica, derechos humanos, turbocapitalismo, desterritorialización e hiperconsumo.

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