El no lugar

Por: Eduardo Martínez



Gilles Delleuze, en el texto Conversaciones, enfatiza la relación entre las redes sociales y el capitalismo y, a partir de ello, determina la estructura de poder y violencia con la que actúan las redes. Así, la sociedad soberana operaba con máquinas simples, las disciplinarias, que se constituyeron al amparo de los institutos de ortopedia social o dispositivos de administración de la violencia, con máquinas energéticas; y la sociedad del cansancio, denominada por Delleuze de control, con máquinas de un tercer tipo: las informáticas, que además de acelerar los ritmos sociales, permiten el uso inteligente del poder para que los gobernados expongan obscenamente sus vidas y construyan una vigilancia horizontal.

La aparición de la world wide web, en el siglo pasado, permitió la creación de la aldea global que es una realidad técnica, pero no social, cultural o política, por ello el ciberespacio es un “no lugar”. La aldea global, que se comunica con características semejantes a la Torre de Babel, sustrae a las personas de su entorno y les vuelve adictos a un “no lugar” tan ilusorio que confunde el mundo off line real con el mundo on line virtual, eliminando toda capacidad de abstracción y de entendimiento en el cansado homo videns.

Foto: Imagen: http://www.roastbrief.com.mx/2015/01/retos-de-la-publicidad-en-tiempos-de-la-aldea-global/
Foto: Imagen: http://www.roastbrief.com.mx/2015/01/retos-de-la-publicidad-en-tiempos-de-la-aldea-global/

Internet es una mera cacofonía de estímulos que favorecen la interrupción del pensamiento racional por la velocidad en la transmisión de datos algorítmicos a través de la fenomenología del “me gusta”. Cabe recordar que el objetivo principal de internet era transmitir comunicaciones. A la par de los medios tradicionales, como el teléfono o el correo postal, internet se constituyó para compartir información. Pero, al ser internet un recurso comunicativo doméstico permitió la transmisión, no sólo de información, sino la posibilidad de exponer lo que cada usuario deseara y, paralelamente, generar vigilancia sobre las vidas expuestas. En el programa de mano de la obra de teatro “Privacidad”, inspirada en el llamado efecto Snowden, se puede leer sobre internet que “llegó a nuestras vidas a ofrecer una conexión global que trasciende fronteras e idiomas, emblema de la libertad de expresión. Pero tenemos que aceptar que hemos actuado con el corazón y no la inteligencia, hoy resulta ingenuo pensar que estamos en control de esta relación. Antes había que volver a casa para encontrarnos con él, luego empezó a venir a la oficina con nosotros. Al poco rato se metió en nuestros teléfonos y ahora hasta en el baño nos hace compañía. Nos dice por dónde transitar y por dónde no, se sube al metro con nosotros y funciona como intermediario para conectarnos con la gente que más queremos. Le confiamos todo, le compartimos todo; incluso, aquello que decidimos ignorar nosotros mismos, el internet lo sabe.

El panóptico digital es la sociedad psicopolítica de transparencia de Byung-Chul Han. La psicopolítica, con ayuda de la vigilancia digital, puede leer pensamientos y controlarlos. El panóptico digital, que sigue la óptica Orwelliana de 1984, es eficaz por su carencia de perspectiva. No tiene perspectiva porque las personas no son vigiladas desde la mirada central: desaparece la distinción entre centro y periferia. Así, la vigilancia se produce desde todos lados y desde todas partes. El análisis de los datos que emanan del nomadismo conectivo, y que realizan los señores feudales digitales, permite conocer modelos conductuales que hacen posible elaborar un pronóstico de comportamiento y es que, cuando se disponen de suficientes datos, la estadística habla por sí misma. La posibilidad de elaborar modelos masivos de conducta, a partir del enjambre digital, marca el inicio de la psicopolítica. El modelo, a su vez, va desarrollando al acceso a lo inconsciente según la óptica, a través de la cámara.

Imagen: http://panopticontheory.blogspot.mx/2012/12/facebook-digital-gaze.html
Imagen: http://panopticontheory.blogspot.mx/2012/12/facebook-digital-gaze.html

La tecnología permite que todos seamos reproductores de la digitalización del otro (poder ver y poder hacer ver). El problema del poder hacer ver a los otros, en condiciones de visibilidad elegidas por ellos, es que permite destruir el significante “autenticidad”. Recordemos que este está constituido “por su aquí y ahora” que se excluye ante cualquier representación. Al convertir el original en una reproducción pierde su aura: se transforma en un objeto de exhibición. El ciberespacio, el no lugar, expone de forma obscena la nuda vida. Es decir, las personas son sustituidas por su reproducción digital en las llamadas redes sociales. Esa reproducción es la identidad digital que se construye al interactuar con los demás, pero lo off line, a diferencia de lo virtual exige el careo: la alteridad y vulnerabilidad frente a mí. Evento imposible en el no lugar porque el otro está frente a mí en una pantalla como una reproducción, carente de distancia.

En la falta total de distancia la intimidad se expone públicamente y lo privado se vuelve público. El respeto va unido al nombre. Anonimato y respeto se excluyen mutuamente. La comunicación anónima, fomentada desde el no lugar, destruye masivamente el respeto. Peter Handke indicaba “vivo de aquello que los otros no saben de mi” mientras que la sociedad de la transparencia pregona que “existir es ser visto”. La visibilidad o transparencia digital, que se gesta con la digitalización del otro, consiste en ver a la persona por medio de múltiples pantallas para erigirlo en una simple reproducción, en un actor voluntario o involuntario de nuestros contenidos. Le alejamos de nosotros, le distanciamos porque se diluye nuestra responsabilidad ya que una reproducción carece de peso moral: solo proporciona sensaciones. Al transformar a las personas en simples reproducciones se crea una elipsis que nos libera moralmente de ellas, cabe recordar que las reproducciones en el no lugar tienen una eternidad digital de duración. Esto implica que la liberación moral del otro tendrá una duración idéntica.

La sociedad de transparente vanidad, que posa ante múltiples cámaras, pasa de ver a los otros a ser visto por los demás. De lo expuesto se colige la existencia del sincretismo psicopolítico-tanatopolítico del dispositivo, pues la vida tiene esencia en aquello que para los otros permanece oculto, pero al exponer la totalidad de la vida, en pantallas táctiles, se inicia el proceso de matar para vivir en donde, usando una expresión de Don Fernando Tenorio Tagle, los vivos se forman a partir de los muertos.

PEAM.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Eduardo Martínez

Abogado Postulante en las Materias de Extinción de Dominio y Derecho Procesal Penal Acusatorio y Oral. Maestro en Política Criminal por el INACIPE. Catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM, del INACIPE y de la Escuela Libre de Derecho de Puebla. Socio de Número del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México y Miembro de la Comisión de Derecho Penal del Colegio. Capacitador Certificado, en razón de sus méritos, por SETEC. Escritor de más de 10 libros, conferencista y articulista.

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