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El terror a pensar

Por: Emma Rubio


 

Para un pensador detrás de la pantalla.

Hace mucho tiempo Heidegger mencionó, de modo sobrecogedor, que uno de los hombres más tímidos y silenciosos padeció el tormento de estar obligado a gritar. Se refería al gran Nietzsche y El grito de su pensamiento el cual tomó forma en su libro de Zaratustra.

Foto: elvuelodelalechuza.com
Foto: elvuelodelalechuza.com

Filósofo que puso en la mesa el concepto de “nihilismo” palabra que ha pasado a ser lugar común del pensamiento y de nuestra forma de percibir el mundo. Nihilismo es un concepto que en el pensamiento del profesor de Basilea tomó tintes dramáticos, el cual se podría ver claramente en su frase “Dios ha muerto” que ahora poco o nada significa. Porque el cristianismo de Dostoievsky, el ateísmo de Hegel, el del joven Marx pertenecen a esa inflexión de la historia del mundo en la que se ha retirado la luz de lo divino. Dios significa Dios pero también, toda una historia de pensamiento la cual se ha asentado en uno de los más grandes filósofos de la historia Aristóteles. Dios es entonces fundamento de todo aquello que no deja de tener valor y que sin embargo, carece de valor propio, nada en lo que pueda apoyarse el hombre, nada que valga sino por el sentido que le da. El saber, la cultura, las estructuras de responsabilidades, de decisión:

“Todavía queda otro mundo por descubrir, ¡y más de uno! Ya es tiempo, filósofos, zarpemos”.

Si, zarpemos filósofos ¿pero a dónde? Nuestra historia no ha sido mas que el alumbramiento de un modo reaccionario ante la modernidad, caracterizado por la infinita fe en la potencia liberadora de la ciencia y sus avances y todo lo que conlleve a la técnica, nuestra mentalidad pragmática operacional, nuestra visión fragmentada de la realidad, el antropocentrismo relativizador, el atomismo social, el hedonismo mal comprendido, la renuncia al compromiso el quebranto de todo tipo de Institución no son mas que la clara derrota del racionalismo. Nuestra vida es ahora una fábula del conocimiento, un cuento infestado de fantasías en forma de certidumbres existenciales. Vivimos en la comedia.

En esta realidad entonces ¿qué es la filosofía? Lyotard nos dice en su Condición Posmoderna que lo que entró en crisis son precisamente esas “narrativas maestras” que cantaban esperanza y fe en la liberación de la humanidad. En el progreso, en la desalineación del viejo proletariado. La realidad, es que sólo llegamos a un pluralismo, a un eclecticismo, a un mundo de equivalencias e intercambiabilidad. Sin embargo, pese a todo esto; el fin de la filosofía no ha llegado, al contrario, es el tiempo de mostrar su aplicación. La filosofía esta aquí, desesperadamente viva incluso a pesar de los propios filósofos ejemplos claros vemos en Vattimo, Gadamer, Rorty, Habermas, Derrida, Deleuze, Zizek, Lipovetsky, Arendt y otros más, cuya presencia inexorable nos indica la viveza y la lucha irrestricta por la sobrevivencia de la filosofía.

Filosofar es quizá uno de esos lujos inútiles, injustificables pero imprescindible y desgarrador que en el fondo lo que busca es la clausura del sentido, la huida y evasión de la razón instrumental. La escuela de Frankfurt, desde su exilio en Nueva York, se atrevía hablar del eclipse de la razón y criticaba dura y ásperamente su instrumentalización, su inoperante pasividad, su extremo conformismo, su vacuidad. Y entonces justo como se ha ido desarrollando la “razón”. Habitamos un mundo conformista, vacuo, pasivo y paradójicamente irracional. El mundo de la administración. Un mundo en el que la racionalidad se afirmó como poder absoluto que hizo brotar de sí mismo, una ciega irracionalidad. Un mundo condenado a las soledad, al horror, a la locura. Un mundo en el que cualquier hombre que estime en algo su vida, busque hacer algo útil para ella, evitaría cuidadosamente: pensar.

He aquí el quid del asunto, pensar ocasiona escalofríos, la filosofía en verdad es útil para la vida, es por sí misma como dice Savater:

“Un empeño inútil y por lo mismo, injustificable”

La filosofía es un preguntar sin resolución, una angustia que crece, en medio de una vida pragmática, se mueve incómoda ante la levedad en medio de la pesadez.

Quienes vivimos encantados en los caminos que aguardan la filosofía, nos apasiona el terror de pensar, el temblor de ser, la puesta en marcha de la locura frenética, encarnizada por la pasión de preguntar hasta que se nos ahoguen las palabras y las dudas. ¿Cómo huir al amor por la sabiduría? Créanme que vale y mucho la pena perder la vida en esta actividad interrogativa, aislarse de los aparentes banquetes de posmodernidad, pues como Fausto de la época, los filósofos empeñamos nuestra existencia en el afán por saber, porque como dijo Fausto

“Lo que no se sabe es precisamente lo que nos haría falta, y lo que sabemos, no se puede utilizar”.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Emma Rubio

Nacida en la CDMX pero hace años que no la habita. Filósofa de formación con especialidad en Hermenéutica. Maestría en Educación especializada en Teoría crítica. Es amante de la música clásica y del heavy metal así como gran admiradora del arte en general. Lleva más de 14 años impartiendo diversos cursos y tratando de transformar vidas comenzando con la propia. Su trabajo más trascendente ha sido: Existir.

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