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El yoghurt: bueno para el estómago… y para el corazón

Por: Beatriz Cabrera



Soy una fiel defensora de los lácteos. No solo por el delicioso sabor de todas sus presentaciones, sino también por sus bondades y beneficios para el cuerpo humano. Como muchos saben porque lo he compartido en este espacio, tuve una infancia feliz en el rancho de mi papá y pensar en el rancho necesariamente me lleva a recordar las vacas, cómo aprendí a amarlas, a cuidarlas, a ordeñarlas y a disfrutar de lo que pueden compartirnos.

Como la mayoría de los mexicanos, mi primer lácteo fue la leche. Con chocolate, cereal, en licuado o sola en un vaso, la leche ha sido mi fuente de calcio más importante y un componente básico en mi alacena. Después, y no de menor importancia, aparecieron los quesos, maravilla del mundo, manjar de Dios y definitivamente uno de mis alimentos favoritos. Suaves, fuertes, maduros, frescos; untado en pan, en medio de una quesadilla, con pasta, o simplemente a mordidas, el queso es una de las cosas que más disfruto en mi vida.

Foto: chapingo.mx
Foto: chapingo.mx

Muchos años después, el yoghurt hizo presencia en mi vida. Fue hasta mi edad adulta cuando en un intento por mejorar mi calidad vida a través de una mejor alimentación, encontré en el yoghurt un alimento rico, nutritivo, fácil de adquirir y digerir, y qué mejor, a un precio realmente bajo. Nutriólogos y médicos siempre me lo recomendaron. Y es que el yoghurt, además de tener las bondades de los lácteos (calcio, vitaminas A y D, proteínas, etc.), tiene la ventaja de contar con probióticos (microorganismos vivos) que conforman la microbiota intestinal –antes llamada flora intestinal- y brindan un sinfín de beneficios a nuestro sistema digestivo.

Presentaciones hay muchas, sabores más. Cualquiera que sea esta, el yoghurt ha entrado a mi vida para quedarse en ella, desde el que consumo por la mañana antes de hacer ejercicio, hasta el que tomo en la noche cuando el cansancio ya no me ayuda para levantarme a preparar una cena completa.

Para mí, llevar una vida sana no solo aplica para el ámbito gastronómico sino también para mis decisiones personales y profesionales. En el ámbito profesional una decisión sana es aquella que, como dice la RAE, es de buena moral e intensión, sincera. Así fue como hace más de cuatro años entré a Grupo Danone®, compañía trasnacional comprometida con llevar a salud a través de la alimentación al mayor número de personas posibles. Su misión me cautivó y su compatibilidad con mi pensamiento me atrapó.

Hoy mi carrera da un giro profesional hacia otros caminos, pero definitivamente puedo decir gustosa que en mi vida el yoghurt ha sido bueno para mi estómago… y para mi corazón.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Beatriz Cabrera

Mujer con todo lo que implica, scrapbooking fan, florista de clóset, abogada en horas laborales, amante del buen comer, defensora del amor, fashionista, musical, viajera, coleccionista de recuerdos, madre de dos tortugas y orgullosamente mexicana.

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