Elba Esther

Por Carlos López Kramsky


Cunde la indignación en el país por la resolución judicial que otorgó libertad plena e incondicional a la maestra Elba Esther Gordillo; por doquier en las redes sociales y en los medios de comunicación se fabrican teorías que hablan de diversas conspiraciones que podrían haber sucedido para que en el mismo día en que Andrés Manuel López Obrador fue declarado presidente electo, la maestra que se ha convertido en símbolo de la corrupción transexenal también, sea declarada inocente de todos los delitos que le imputó el Ministerio Público de la Federación. Se ha insinuado incluso que la liberación es un pago político al nuevo presidente electo por petición expresa y que ello demuestra que el presidente Peña Nieto ya no gobierna en este país.

Fuente: elpopular.mx
Fuente: elpopular.mx

Lo que a continuación voy a comentar podría no gustar a los fanáticos de las teorías de la conspiración, pero me temo que hay que partir de la realidad de nuestro querido México: no, no es una trama propia de alguna de las películas de El Padrino, ni es una mano invisible del poder que está moviendo los hilos por detrás de los jueces; puede ser algo mucho más simple en su concepción, pero mucho más terrible en su naturaleza y efectos.

Elba Esther Gordillo no fue liberada porque el presidente electo lo pidió, fue declarada inocente porque el Ministerio Público de la Federación no pudo aportar pruebas suficientes que demostraran su culpabilidad en la comisión de los delitos por los que la acusó.

Esto nos lleva a una conclusión crudísima, a pesar de que nos duela como mexicanos y de que la opinión popular la considere culpable, Elba Esther Gordillo hoy es judicialmente inocente y no hay nadie que pueda debatirlo ni regatearlo. ¿Tenemos que buscar culpables en este caso? Sí, sin duda alguna, pero ya no puede ser Elba Esther y tampoco puede ser el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, ni los jueces que solamente fungen una labor de jurisdicción, es decir, de declarar el derecho u obligación que nos corresponde a cada uno en un caso controvertido; tenemos que buscarlos en otro lado.

Fuente: sopitas.com
Fuente: sopitas.com

Para buscar a esos culpables hay que empezar por admitir una difícil realidad, en México se fabrican culpables. Desgraciadamente, el caso Elba Esther Gordillo no es el único que termina con una sentencia absolutoria, pues una práctica muy extendida entre los ministerios públicos federales y locales ha sido, desde hace muchos años, la fabricación de pruebas o la imputación de responsabilidades penales sin elementos de prueba. En la innumerable lista de casos que han concluido en absolución o reconocimiento de inocencia, hay que recordar los de las indígenas Alberta, Teresa y Jacinta, acusadas de secuestrar a seis policías altamente entrenados, el de Florence Cassez, o el de Alberto Patishtan, profesor indígena Tzotzil, quien pasó 13 años en la cárcel acusado de un crimen inverosímil –haber asesinado él solo a siete policías entrenados en el uso de las armas-, y aunque no pudo demostrar su inocencia por la vía jurisdiccional, las evidentes irregularidades y violaciones a derechos humanos en su proceso penal dieron pie para que el Congreso de la Unión reformara el Código Penal Federal para adicionar el artículo 97 Bis, que permite al presidente de la República otorgar el indulto por violaciones al debido proceso.

Nuestra realidad en el aparato de procuración de justicia es clara y nada va a cambiar si pretendemos seguir viendo conspiraciones políticas en un problema que es técnico y orgánico. A quien hay que pedirle que rinda cuentas es al entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, y a sus subalternos, quienes detuvieron y ejercieron la acción penal en contra de Elba Esther Gordillo sin tener los elementos suficientes para probar sus acusaciones. Nunca vamos a saber si la maestra realmente cometió los delitos que se le imputaron, y eso es responsabilidad del entonces procurador general de la República y sus ministerios públicos. Elba Esther es una más en la lista de culpables fabricados por quienes deberían procurar justicia; ésta no es una apología de Elba Esther Gordillo, es un llamado a abrir los ojos frente al problema.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Carlos López Kramsky

Abogado, Maestro en Derecho Constitucional y Doctor en Derecho por la Universidad Marista, Campus Ciudad de México; tiene estudios de maestría en Derechos Humanos y Democracia por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO); diplomado en Análisis Político por la Universidad Iberoamericana y en Diversidad Cultural, Políticas Públicas y Derechos de los Pueblos Originarios de México, por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Ha sido catedrático en diversas universidades, asesor legislativo y servidor público en el Gobierno Federal.

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