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En el mundo de las ocurrencias

Por Fernando Núñez


Plaza Cívica

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha tomado una robusta iniciativa durante la etapa de transición gubernamental. En las últimas semanas hemos visto abundantes declaraciones y propuestas a las que resulta difícil seguirles el paso y, en ocasiones, darles sentido. Por ello, vale la pena ponerle lupa a las palabras y planteamientos hechos hasta el momento para ver en qué dirección apunta el próximo Gobierno de la República.

Fuente: Twitter @lopezobrador_
Fuente: Twitter @lopezobrador_

Durante las campañas políticas resulta natural que los candidatos nos presenten propuestas azucaradas para conquistar nuestro voto. Sin embargo, el problema radica en que si las propuestas resultan muy dulces pueden ocasionar muchas expectativas que inevitablemente afectarán al futuro gobierno. En este sentido, López Obrador fue el candidato que repartió más dulces y más azucarados y, por lo tanto, muchas expectativas. Afortunadamente, durante los últimos días hemos visto algunos bienvenidos ajustes, como descartar formar una Guardia Nacional que no tenía pies y cabeza, posponer el regreso a los cuarteles de las Fuerzas Armadas ante la falta de policías, y desechar bajar el precio de la gasolina ante la realidad de los números. Sin embargo, también cabe considerar que estas eran algunas de las propuestas más insensatas, por lo que los ajustes representan un compromiso mínimo con la realidad y la racionalidad. Cuidado con los aplausos.

Lo que preocupa en términos de política pública es la disputa de la entrante administración con las experiencias internacionales en una variedad de temas: eliminar hasta las comas de la reforma educativa, reducir el IVA e ISR en la franja fronteriza, desentenderse de la autonomía constitucional de la Fiscalía, llevar a cabo un proceso de “descentralización” administrativa, construir un Tren Maya y, básicamente, descabezar a la administración pública federal. El empeño en querer inventar el hilo negro en un mundo globalizado que ofrece enormes aprendizajes es sencillamente una locura, porque además las lecciones son claras: los países con los mejores sistemas educativos tienen procesos rigurosos de selección de profesores a través de exámenes de oposición (Finlandia, Singapur, etc.); reducir impuestos en algunas de las zonas más ricas del país no incentivará la actividad económica a tal grado que se compense la falta de impuestos que tanto necesita el país (solo basta recordar las políticas económicas fracasadas de los republicanos estadounidenses); una fiscalía con un titular cercano al Presidente solo augura más de lo mismo, es decir, ineficiencia e impunidad (y más con la manía de AMLO de repartir perdones; ahí está el caso ejemplar de Brasil); todas las administraciones públicas exitosas en el mundo concentran sus instituciones gubernamentales (inclusive el país federal por antonomasia, Estados Unidos); los grandes proyectos de infraestructura necesitan una rigurosa planeación técnica (todo el mundo desarrollado); y todos los países desarrollados cuentan con burocracias profesionales y en números importantes (todo el mundo desarrollado).

El tema de la reforma energética es un nudo de creación propia, mandando constantemente señales contradictorias. Por otra parte, existe básicamente un consenso en que la mejor opción para construir el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) es en Texcoco: tres de las principales asociaciones de ingenieros mexicanos -convocados por AMLO- acaban de avalar el proyecto. ¿La respuesta del Presidente-electo? Someterlo a consulta popular.

No existe una política pública programática en la próxima administración federal, de la misma manera que no existe una ideología programática en Morena. La alergia a las experiencias internacionales es, al menos, preocupante. Más aún, AMLO acaba de comprar un seguro político al culpar anticipadamente a organismos constitucionalmente autónomos (como el Banco de México) en caso de haber algún problema, eludiendo anticipadamente su responsabilidad a pesar del enorme poder entregado. A López Obrador se le está dificultando transitar de la emoción a la racionalidad, del líder social al político profesional, del candidato al Presidente. Y a la gente le prometió muchos dulces, y los van a querer pronto.

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Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Fernando Núñez

Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana (UIA). Maestro en estudios internacionales y en administración pública y política pública, por el Tecnológico de Monterrey (ITESM). Actualmente estudia la maestría en ciencia política en la Universidad de Columbia. Ha publicado diversos artículos en Reforma y La Crónica de Hoy. Actualmente escribe una columna semanal en los principales diarios de distintos estados del país. Su trayectoria profesional se ha centrado en campañas políticas. Amante de la historia y fiel creyente en el debate público.

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