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Un engaño llamado razón

Por: Emma Rubio



Llevamos años concibiendo a la razón como esa gran característica que nos hace únicos y superiores con respecto a otras especies. Pero ya son muchos los hechos que pueden desmentir esta idea de que la razón es el valor por excelencia que nos caracteriza como especie.

Rollo May, un gran filósofo y psicoanalista nos demuestra la necesidad del mito en su obra de mismo nombre, para mantenernos como una sociedad realmente sana. Y es que a causa de la ya tan supuesta razón instrumental, mucho del conocimiento de la humanidad ha quedado tan sólo en contenido de mitos, leyendas pero que sin duda alguna poseen la esencia de la humanidad. No es de extrañarse que en sociedades, las poquísimas comunidades en las que aún no han dado preponderancia a la idea de felicidad como sinónimo de poseer se vive la felicidad desde una perspectiva más auténtica y con un pensamiento aún mágico de la realidad. ¿Serán en verdad dichas comunidades no civilizadas?

May nos dice que justo la creación de mitos es un proceso esencial para la adquisición de una salud mental ya que los mitos facilitan un alivio a nuestra neurosis que deviene del sentimiento de culpa y la excesiva ansiedad.

Foto: youtube.com /¿Quiénes eran las amazonas?
Foto: youtube.com /¿Quiénes eran las amazonas?

Hoy día, los mitos ya no cumplen dicha función, ya no son lo que en su esencia deben ser “dadores de sentido” los seres humanos contemporáneos vivimos sin rumbo y sin propósito y mucho ni siquiera han logrado comprender cómo controlar la ansiedad y hay quienes hasta ataques de pánicos padecemos.

Hemos recurrido a psicoterapeutas, coaches, drogas, sectas y es por ello que el psicólogo Jerome Bruner dice que

“Cuando los mitos predominantes no se ajustan a las diferentes circunstancias del hombre, la frustración se expresa mediante su destrucción y la búsqueda solitaria de identidad interna”.

Los mitos son una necesidad, es parte de nuestro destino como seres humanos, parte de nuestro lenguaje y de nuestra forma de entendernos mutuamente pues son la auto interpretación de nuestra identidad en relación con el mundo exterior.

Sin duda alguna se puede llegar a pensar que la educación ilustrada ha triunfado y la religión ha quedado purificada al fin de todo tipo de supersticiones, pero en realidad casi todos los vehementes propósitos de la Ilustración se han cumplido, al menos en parte; tenemos más riqueza al menos para algunos, la liberación de la tiranía es ahora la meta de todas las sociedades occidentales, la ciencia evoluciona Ad Infinitum pero… ¿Qué ha sucedido? En conjunto estamos más confusos, carecemos de ideales, tememos al futuro, dudamos sobre qué hacer y cómo hacer para cambiar las cosas o incluso, cómo rescatar nuestra vida interior. Dice Archibald MacLeish

“Somos los mejores informados de la tierra”(1967)

Pero ¿seremos capaces de ver al mundo con el sentimiento?

Parece que somos incapaces de sentir lo que sentía Shakespeare cuando hizo gritar al Rey Lear en el páramo dirigiéndose a un cegado Gloucester.

El lenguaje ha abandonado al mito a costa de la pérdida de la calidez humana, el color, el significado íntimo, los valores, es decir; todo aquello que otorga de sentido a la vida. Dice Rollo May

“Sin el mito somos como una raza de disminuidos mentales, incapaces de ir más allá de la palabra, de escuchar a la persona que habla” (1992)

Esto es la gran prueba del empobrecimiento de nuestra cultura. La sed de mitos y la decepción, la vemos en el uso desmesurado de narcóticos y ya Freud lo mentaba en su obra El malestar en la cultura. Pues si no podemos dar sentido a nuestras vidas al menos con ellos podemos escapar temporalmente de la obscena rutina aplastante. Otra prueba de esta falta de sentido se denota en el éxito que han tenido ciertos cultos o prácticas seculares de una mezcla sincrética de budismo. Todo aquello que prometa felicidad, amor y un acceso directo a los dioses logra llegar a lo más esencial pero desnutrido del ser humano, su alma.

Foto: ancient-origins.net
Foto: ancient-origins.net

Si analizamos el éxito de todo esto, podremos concebir que en el trasfondo se encuentra eso que ofrecen los mitos pero resulta desconcertante debido a que se ha etiquetado al concepto de mito como algo falaz incluso se ha vuelto un lugar común decir “es tan sólo un mito” como sinónimo de decir “es mentira”, esta mala interpretación del concepto comenzó precisamente con los Padres de la Iglesia en el siglo III como forma de combatir la fe de las personas en los mitos griegos y romanos. Afirmando que solamente el mensaje cristiano era el cierto y que los mitos griegos y romanos eran historias fantásticas y falaces. Si los padres de la Iglesia hubiesen confiado más en sus propios mitos habrían tenido menos necesidad de atacar a los griegos o romanos.

Hoy día lo que desacredita por completo a los mitos es nuestra fe en la razón convirtiéndonos en víctimas del prejuicio de que a mayor racionalidad, mayor veracidad. Pero hoy día está comprobado que este gran monopolio del hemisferio izquierdo del cerebro no sustenta del todo una ciencia real sino una pseudociencia. Gregory Bateson nos recuerda que

“La mera racionalidad intencional, sin la ayuda de fenómenos tales como el arte, la religión, los sueños y similares, es necesariamente patógena y destructora de la vida” (1977).

Heinsenberg, Einstein, Bohr e innumerables científicos modernos nos dejaron en claro que no hay conflicto alguno entre la ciencia bien definida y el mito igualmente concebido. Muchos de los grandes descubrimientos científicos comenzaron como mitos. Ya lo dijo el gran escritos W. Yeats “ La ciencia es la crítica del mito”. Como vemos, el problema no es meramente de definición sino de compromiso interno, es un problema de la filosofía, la psicología y del ansia espiritual por reunir el valor suficiente para la levantar la vista y contemplar la meridiana luz de la verdad. Peter Berger dijo:

“Mediante los mitos, el hombre se eleva más allá de su cautiverio en lo ordinario, adquiere poderosas visiones del futuro y se hace consciente de ella” (1976).

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Emma Rubio

Nacida en la CDMX pero hace años que no la habita. Filósofa de formación con especialidad en Hermenéutica. Maestría en Educación especializada en Teoría crítica. Es amante de la música clásica y del heavy metal así como gran admiradora del arte en general. Lleva más de 14 años impartiendo diversos cursos y tratando de transformar vidas comenzando con la propia. Su trabajo más trascendente ha sido: Existir.

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