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Escapar del aburrimiento es la pasión universal

Por: Alberto Cruz

Mario Vargas Llosa en su libro La civilización del espectáculo hace una critica al comportamiento actual de la sociedad, la manera en la que se ha transformado el significado de la palabra cultura así como la percepción de la misma. El autor realiza un análisis valiéndose de ejemplos contundentes sobre la importancia que le damos, gracias a la publicidad y manejo de los medios de comunicación, a objetos materiales que además pueden resultar innecesarios.

El libro comienza haciendo un breve repaso de las definiciones de cultura, Vargas Llosa propone que la cultura está a nada de desaparecer o de ser sustituida por algo que sin relación alguna. Y es que la comercialización industrial hizo que la cultura se volviera un producto; la cultura de masas, todos quieren tener lo que la publicidad nos ofrece, cualquier idea nueva tiene que ser vendible para ser buena de lo contrario es mala y fracasará. La publicidad es obstáculo en la creación de personas independientes con decisiones propias en sus gustos y pierden capacidad para juzgar lo que les parece malo o desagradable. Antes el precio y el valor estaban marcados en la cultura, ahora el valor lo determina el mercado.

“La civilización del espectáculo” la define Vargas Llosa como el mundo en dónde el primer lugar de la tabla de valores lo ocupa el entretenimiento y escapar del aburrimiento es la pasión universal. En consecuencia, al darle mayor prioridad al entretenimiento y la diversión, la cultura ha llegado a banalizarse de tal manera que ya no es “exclusiva”.

Foto: cdn.20m.es
Foto: cdn.20m.es

La crítica escrita de gente especializada que ayudaba dando a la sociedad qué pensar, qué ver, qué oír y, en cierto sentido, qué hablar se ha ido menguando, a tal nivel que es son las campañas publicitarias las que generan en nosotros los gustos, necesidades, valores, tradiciones y hasta costumbres. Otro factor importante es la importancia que han adquirido los deportes, el fútbol junta más gente que lo que un mitin político, o un movimiento religioso, pero olvidan realmente el valor del juego y simplemente se transforma en un circo.

Así como la cultura se democratizó, los intelectuales fueron perdiéndose de la opinión publica, siendo que ahora los principios o valores, que antes fueron defendidos por filósofos y escritores, ya no los defienden los mismos, y para poder hacer caso a un intelectual, este tiene que entrar en el juego del entretenimiento y así se convertirá en un agente del mismo.

Las consecuencias siguen acumulándose en factores importantes practicados por la sociedad, ahora la publicidad a través de la televisión nos convence que cuidar la calvicie, las arrugas y el atuendo personal es más importante que saber que propone el político que nos quiere gobernar. En México lo presenciamos con Enrique Peña Nieto; una parte del pueblo omitió por completo cuales eran sus aspiraciones políticas o sus recursos intelectuales y permitió que les vendieran la imagen previamente diseñada del candidato perfecto, casi sacado de una telenovela.

Sin embargo, las letras y las artes han evolucionado de manera distinta, ya que aportan y enriquecen el valor cultural de las sociedades. Todavía escuchamos las obras de Mozart, Beethoven o Chopin, admiramos a Rembrandt o Miguel Ángel y nos emocionamos con Shakespeare o Cervantes. Las letras y las artes es el común denominador de la cultura, por ser puentes de comunicación entre los seres humanos sin importar la lengua que hablemos.

La publicidad ha puesto al alcance de todos necesidades, gustos y deseos; hemos querido una cultura para todos y la cultura ya lo es todo; vamos desplazando lo humano hacia un plano secundario y le damos el protagónico a la tecnología; ya no podemos vivir sin celular, sin computadora, sin reproductores de música y mucho menos sin Internet. En el momento en que se le dio más importancia a cómo vestirnos que a cómo pensamos, pasamos de ser inteligentes e independientes a parecer tontos y dependientes.

Foto: 4.bp.blogspot.com
Foto: 4.bp.blogspot.com

Nuestras computadoras y celulares son más inteligentes que nosotros y, por supuesto, nosotros más estúpidos que antes. Es verdad que la publicidad ha abarcado la gran mayoría de los gustos y tendencias, pero esos gustos y tendencias no son tan buenos como creemos. Nos han vendido un mundo perfecto pero debemos devolverlo porque nos salió defectuoso, no es lo que nos prometieron; nos han visto la cara o simplemente nos quieren hacer creer a los pocos que apostamos por ir contracorriente que somos tontos por no estar al tanto en la última moda, fascinados por la televisión o por no usar las marcas consagradas. La civilización del espectáculo generó un circo para sí misma y una hoguera para quien se aburra.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Alberto Cruz

Egresado de la Lic. en Ciencias de la Comunicación y Periodismo de la Universidad Latina. Ha trabajado en Canal 22 en la Dirección de noticias y Videoteca. Actualmente es Asistente Editorial de Opinología en Mexican Times. Lector empedernido, aspirante a escritor. Coleccionista de libros y revistas. Amante de la música; fan de The Doors, Héroes del Silencio, Enrique Bunbury y Molotov. Orgullosamente Coyoacanense.

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