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Escepticismo y pesimismo corrupcionario

Por: Óscar Ríos



El día de ayer tuve la oportunidad de asistir a un evento que se llevó a cabo en la COPARMEX-Mérida, en el cual, tenía como tema principal el “Sistema Nacional Anticorrupción”. Entre los panelistas, se encontraban Alejandro Legorreta y Luis Pérez de Acha, uno de los cinco integrantes del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción.

Al concluir las intervenciones de los panelistas, la parte de preguntas y respuestas se llevó a cabo a través de papelitos, los cuales eran leídos por el moderador y los conferencistas respondían dichas interrogantes. Personalmente, odio esa dinámica de preguntas y respuestas. Esto llevó a que alguien del público se levantara y diera su opinión respecto al escepticismo que le brinda el Sistema Nacional Anticorrupción, en particular por las coyunturas políticas que lo único que han hecho es que no se nombre fiscal anticorrupción desde 2014, y el Comité Coordinador no se encuentre completamente integrado.

FOTO: tiempo.com.mx
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Esto fue solo en Yucatán, pero estoy seguro que la mayoría de los mexicanos nos sentimos sumamente frustrados e impotentes ante los índices tan descarados de corrupción que se dan en los tres niveles de gobierno y dentro de los tres poderes fácticos. No obstante, reclamar y gritar no es la solución. En lo personal, entiendo el enojo porque sé que antes de este nuevo sistema, ya existían leyes y procedimientos anteriores que también contemplaban procedimientos y sanciones por hechos de corrupción y faltas administrativas, sin embargo, jamás se les aplicó ningún procedimiento y mucho menos una sanción a quiénes más esperábamos que se les aplicara por lo menos, una destitución o inhabilitación.

Soy fiel creyente que el enojo y la impotencia se puede transformar en buenos actos para reducir y, en algún punto, eliminar estas prácticas pero, sobre todo, sancionar a quienes incurran en ellas. Debemos recordar que tanto la Ley 3de3 y el Sistema Nacional Anticorrupción fueron iniciativas impulsadas por la ciudadanía, no debemos bajar la guardia en esto.

Considero también que parte del problema es de los propios ciudadanos. Dentro de la conferencia, me di a la tarea de interrogar a la mayoría de los presentes con las siguientes preguntas: ¿sabe que es el Comité de Participación Ciudadana? ¿Conoce cuáles son las funciones del Comité de Participación Ciudadana? Las respuestas fueron (en mayoría) categóricas, simplemente: “No” y “No”. Se advierte entonces de lo anterior, que resulta incongruente solo enojarnos y mentar madres, cuando no nos metemos bien a investigar un poco del tema. Lo relevante de este nuevo sistema es el Comité de Participación Ciudadana, que en lo particular, me da confianza por quienes lo integran, sobre todo por su presidenta, Jacqueline Peschard y Luis Pérez de Acha. Pero el enojo debe basarse en acción, y acción responsable e inteligente, responsable y con la ley en la mano.

FOTO: cpc.org.mx
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En otro orden de ideas, si bien es cierto que contamos con un Comité de Participación Ciudadana, no menos cierto es que sus funciones no son del todo fuertes para combatir la corrupción. La Ley General Sobre el Sistema Nacional Anticorrupción, en sus Artículos 15 y 21 establecen qué es el Comité de Participación Ciudadana y cuáles son sus atribuciones. Podemos apreciar en dichos artículos que solo se basan en “proponer, opinar, establecer” y nada más. Al Comité Ciudadano le hacen falta colmillos, que ellos mismos puedan promover demandas ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa contra servidores públicos por actos de corrupción y faltas administrativas, sin esperar denuncias o las actuaciones del Fiscal Anticorrupción o la Auditoría Superior de la Federación. Así también, sería indispensable legitimar a este órgano ciudadano para promover acciones de inconstitucionalidad que deriven ciertas entidades federativas al implementar sus sistemas locales anticorrupción que no vayan acordes al Sistema Nacional Anticorrupción o a la misma Constitución Federal, tal y como lo está haciendo Morelos, por ejemplo.

Si aprendí ayer algo en la conferencia, es que el escepticismo y el pesimismo siguen reinando en los mexicanos. La lucha contra la corrupción no se va a terminar de la noche a la mañana, pero no debemos bajar la guardia, y debemos ser más creyentes y optimistas.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Oscar Ríos

Licenciado en Derecho por la Universidad Marista de Mérida. Estudiante de maestría en defensa fiscal y administrativa. Oscar es un joven abogado que se ha desempeñado tanto en el ámbito público como en el privado. En el ámbito público trabajó en la Sala Regional Peninsular del Tribunal Federal de Justicia Administrativa. Actualmente se desempeña como abogado postulante en materia administrativa, familiar, penal, propiedad intelectual y migración. Es también asesor externo de distintas empresas a lo largo y ancho del país y miembro de diversas Asociaciones Civiles. Es columnista en el Diario de Yucatán, La Jornada Maya y colaborador del CIDE en el apartado denominado “Derecho en Acción”.

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