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Esos medios que tampoco entienden

Por: Carlos Castillo



Al igual que otras estructuras tradicionales del poder (partidos, gobiernos, iglesias), los medios de información padecen lo que Moisés Naím ha llamado la “revolución del más”. Más desplazamiento, más educación, más conocimiento es la fórmula con que el autor de El fin del poder (Debate, 2012) cifra las razones de fondo y forma que han trastocado prácticamente todas las estructuras jerárquicas de nuestras sociedades.

La transformación de lo vertical y estático a lo horizontal y fluido, con Bauman, afecta más aún a países donde los modelos autoritarios, patriarcales y paternalistas son el principal escollo para el tránsito a democracias vigorosas y fundadas en una ciudadanía activa.

FOTO: Twitter/@DiarioMarcaOax
FOTO: Twitter/@DiarioMarcaOax

La mexicana es una de esas sociedades que, tras crecer bajo distintas formas de autoritarismo –precolombino, colonial, revolucionario y priísta–, poco a poco voltean a ver hacia esas nuevas formas de participar en lo colectivo, en lo propiamente social.

Y sus estructuras tradicionales viven a diario los sinsabores de intentar resolver con las mismas fórmulas una realidad a todas luces distinta: fuerzas políticas, prácticas de gobierno o los propios medios tradicionales de información: los periódicos y la televisión.

Durante 2016 acudimos, por lo que a la segunda refiere, a un cambio en el que el presentador estelar, el periodista consumado dejó paso a modelos más versátiles y dinámicos de ofrecer información que aún no terminan de concretarse ni ser un alternativa seria.

De igual modo, pero unos tres años antes, los portales digitales de noticias se consolidaron para quitar audiencia y primicias a la prensa impresa, de un modo mucho más acorde con los gustos de los nuevos lectores, con casos de éxito notorio y una proliferación que son alicientes para la creatividad, la innovación y la exploración de nuevas formas de informar y comunicar.

No obstante, hay cierta tradición que se niega al cambio y por motivos económicos busca a toda costa mantener los privilegios, las prácticas y costumbres de esa prensa que otrora era un brazo más del poder político.

FOTO: tiempo.com.mx
FOTO: tiempo.com.mx

El caso más emblemático y reciente puede constatarse en el periódico El Universal, que de manera flagrante, cínica y descarada ha demostrado en los últimos días uno de esos “linchamientos” habituales del peor autoritarismo priísta de los años setenta del siglo XX, en contra del gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado.

Raúl Trejo Delarbre, especialista en medios de información, detalla en su columna de La Crónica de Hoy del 27 de marzo (“El asesinato de Miroslava Breach”, http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1016292.html) los montos invertidos en publicidad durante el gobierno del ex mandatario chihuahuense Javier Duarte: “por lo menos 3,522 millones de pesos” sumados televisión y periódicos, de los cuales 23.2 fueron venidos a El Universal. El articulista afirma que, en contraste, el presupuesto de Corral para 2017 por el mismo concepto, para ambos rubros, es de veinte millones de pesos.

La inferencia entre montos invertidos en publicidad y el trato del medio beneficiado no es irreal porque responde a prácticas todavía habituales de una parte de la prensa mexicana: cesa el flujo de dinero para el medio por parte de un gobierno y comienza el trato tendencioso de las noticias, las primeras planas estridentes que magnifican lo secundario y esconden o disfrazan lo primordial… La posverdad, en fin, en su más clara y flagrante expresión.

A diferencia de hace cuatro décadas, hoy es posible conocer estas prácticas, documentarlas y calificarlas con el adjetivo que merecen: chantaje. Medios acostumbrados al flujo millonario de dinero público –ya se quejarán del que reciben los partidos–, escenas como las que ya Héctor Aguilar Camín noveló en La guerra de Galio, fortunas construidas a la sombra de un poder que se hunde e intenta asirse a lo poco que aún le queda: dinero.

FOTO: Twitter/ @CJamesBarousse
FOTO: Twitter/ @CJamesBarousse

Para muestras, consulte usted las primeras planas de El Universal el 23 y 27 de marzo: marchitos monumentos al pasado “que no acaba de morir”, y un desafío al futuro “que no acaba de nacer”.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Carlos Castillo

Es Director editorial y de Cooperación Institucional en la Fundación Rafael Preciado Hernández, así como Director de la revista Bien Común. Ha publicado textos de crítica literaria, de análisis político y asuntos internacionales en las revistas Letras Libres, Nexos, Este País, Etcétera y Diálogo Político, así como en los periódicos El Universal, La Crónica de Hoy y Excélsior. Es autor de los libros Cartas a un joven político y La urgencia humanista: Alternativa para el siglo XXI.

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