Feminicidio

Por: Ferrer Galván



Tenía 19 años, era una joven con liderazgo, con destrezas y habilidades gerenciales, era muy joven, pero había alcanzado el cargo de subgerente en una empresa textil de Tlaxcala. Se llama Jazmín Contreras, era casada, y gracias a su actitud emprendedora aprovechó una tanda que organizaban empleados del trabajo para hacer alguna compra o alguna inversión.

Ningún trabajo es fácil, los empleados siempre se quejan de sus jefes, pero a Miguel y Óscar les molestaba mucho que ella fuera su jefa. Sólo tenían 5 años más que Jazmín, pero les irritaba que una mujer joven les mandara. Estudió administración y el dueño de la empresa le tenía confianza, pero el ambiente se había vuelto muy cansado por la actitud de Óscar y Miguel, quien, por cierto, le debía lo de la tanda. Ya solo esperaba que acabara el año para renunciar y seguir estudiando. Pero la mataron, fueron ellos, Miguel y Óscar, no soportaban la idea de tener a una mujer como jefa.

Foto: nvinoticias.com
Foto: nvinoticias.com

A pesar de las quejas, Jazmín debió haberse sentido en confianza, por eso estaban hasta tarde, por eso se atrevió a acercarse donde estaba Miguel a ver si ya se iban a ir. Pero no, no estaba segura ni en su trabajo donde era jefa. Le pusieron un trapo con formol en la nariz para que perdiera la conciencia, la golpearon, la asfixiaron y la aventaron al bosque de la Malinche. No, no fue el dinero que le debían, la mataron por ser mujer y por tener un rango superior a ellos.

En el mundo de la igualdad, en el que ellos y Jazmín competían por la oferta laboral, ella demostró tener mayores virtudes y por eso era la jefa. Pero en el mundo de la desigualdad, en el mundo real, donde la vida de una mujer puede ser arrebatada por cualquiera, ellos decidieron que no tenía derecho a la vida y la mataron. Cuando fueron vinculados a proceso, al verse evidenciados por los vídeos de la empresa, Miguel y Óscar confesaron, cooperaron y por un momento creyeron que saldrían libres, que el juez les daría la razón, pensaron que les sería perdonada su pequeña falta pues la suya era la venganza contra las mujeres “mandonas”, las que tienen liderazgo, las que luchan y vencen. Las que siempre caen mal.

Pero de ninguna manera el feminicidio de Jazmín es un caso aislado, cuarenta días antes ahí mismo en Tlaxcala a Patricia Reyes, una joven de 27 años, la asesinó su exnovio Jaime, enfrente de todos, la atropello con un camión de volteo porque la vio con su nuevo novio. Eso pasó unos días después de cuando un chófer de Cabify violó y asesinó a Mara Castilla, en Puebla.

La violencia feminicida no se arredra con protestas, está incrustada en la cabeza de esos hombres a quienes se les hace creer que el mundo público les pertenece, que las mujeres valen menos, se les ha hecho creer que pueden disponer de las vidas de las mujeres, de su futuro y hasta de su pasado. Mientras había protestas por el feminicidio de Mara, en redes sociales se atacaba a Victoria Salas acusándola de propiciar su feminicidio y defendiendo al asesino solo por el hecho de ser un skater famoso.

La violencia feminicida se ha vuelto una pandemia. Pareciera que las autoridades prefieren ver cada uno de los miles de feminicidios como si fueran miles de casos aislados. Acaso no es evidente que todos los casos responden a un sistema de creencias y de organización social e institucional en el que la voz de las mujeres está silenciada.

Son miles de mujeres las que han sido asesinadas solo por el hecho de ser mujeres en los últimos 25 años, a principios de los noventas, todos los días aparecían mujeres en Ciudad Juárez asesinadas, violadas, torturadas, pero nadie hacía nada, se contaban historias tristes, se les acusaba de putas, pero nadie hacía nada. Ahora la violencia feminicida está en todas partes.

No basta con tipificar el delito de feminicidio, hay que castigarlo, hay que perseguirlo y principalmente hay que prevenirlo.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Ferrer Galván

Activista político, interesado en las causas sociales, en la defensa de los Derechos Humanos, la participación ciudadana, las libertades civiles, y en la construcción de un entorno social más justo e igualitario. Ha sido Director de Políticas de Abasto en el Gobierno del Distrito Federal hasta 2011. Secretario Nacional de Movimientos Sociales de Movimiento Ciudadano y miembro de sus órganos de dirección nacionales. Activista en diversas organizaciones de la sociedad civil como la Iniciativa 'Tú Mandas', organización que promueve el Derecho a la Ciudad. Presidente del Consejo Ciudadano de Movimiento Ciudadano en la CDMX y presidente de la Fundación Úrsulo Galván.

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