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Flamas de primavera… a seis años de #YoSoy132

Por: Andrés Esteva


 

El pasado 11 de mayo diferentes medios de comunicación recordaron el comienzo del movimiento #YoSoy132 durante la campaña presidencial del 2012, cuando el entonces candidato presidencial de la coalición “Compromiso por México” (conformado por los partidos PRI y PVEM) Enrique Peña Nieto, presentó su plataforma política en el auditorio “José Sánchez Villaseñor” de la Universidad Iberoamericana, campus ciudad de México, ante cientos de estudiantes, como parte del foro Buen Ciudadano Ibero.

Fuente: teleSUR
Fuente: telesurtv.net

Al final de su ponencia, un grupo de estudiantes lo interpeló haciendo referencia a lo que ellos consideraban su mala actuación como gobernador del Estado de México durante los acontecimientos en el caso Atenco, ante la respuesta del candidato, algúnos estudiantes comenzaron a gritar consignas en su contra en tanto simpatizantes aplaudían y gritaban a su favor.

Como forma de eludir la entrada principal, que se encontraba bloqueada por alumnos que protestaban, el equipo de seguridad resguardó al candidato durante varios minutos en un baño de la universidad hasta trazar una nueva ruta de salida, lo cual fue señalado al aire por locutores de Ibero 90.9. El candidato salió de las instalaciones universitarias en medio de un operativo de seguridad y rodeado de centenares de jóvenes con pancartas que lo señalaban como un asesino y coreando protestas en su contra.

Las principales cadenas televisivas del país, así como muchos periódicos nacionales, matizaron la noticia con el argumento de que aquella protesta no era una auténtica expresión de jóvenes universitarios y que se trataba, por el contrario, de un boicot político. Además, el presidente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell declaró sobre dichas protestas:

“un puñado de jóvenes que no son representativos de la comunidad de la Ibero asumió una actitud de intolerancia respecto a los planteamientos que hacía nuestro candidato”

Ante estos señalamientos, el 14 de mayo del 2012, un grupo de 131 jóvenes publicaron un video en Internet en dónde mostraban las credenciales que los acreditaban como estudiantes de dicha universidad. Seis horas después de su publicación, el video había sido reproducido por 21 mil 747 usuarios. A raíz de ese video, las redes sociales comenzaron a mostrar su apoyo a los 131 estudiantes con el hashtag #YoSoy132.

A la ola de indignación y solidaridad siguieron marchas que congregaron a estudiantes de diversas universidades, particulares en primera instancia,[1] que manifestaron su inconformidad con la campaña de Enrique Peña Nieto y el papel de los medios de comunicación en la misma. El reclamo llegó a las instalaciones de una de las grandes cadenas televisivas del país, Televisa, o para ser más precisos a las sedes de Santa Fe y de San Ángel.[2] Posterior a las movilizaciones se organizaron reuniones de estudiantes, entre los cuales ya figuraban elementos de la UNAM y de la UAM, que habían acudido en apoyo de los iberos.

El 19 y 20 de mayo, los estudiantes se volvieron a reunir en el Foro Lindbergh, para discutir el rumbo que tomarían las manifestaciones y ahí acordaron adoptar definitivamente el nombre #YoSoy132 para denominar a lo que ya consideraban un movimiento en ciernes. En este punto se reconoce ya un sentido de pertenencia al mostrarse como miembros de una misma causa, pasaron de la solidaridad con los #MasDe131 por los ataques de los medios de comunicación a identificarse como iguales.

El 30 de mayo, se realizó la primera gran Asamblea Interuniversitaria en la zona conocida como las islas de la UNAM, con el objetivo de incluir a las universidades restantes y completar un proceso plural. Entre la gran cantidad de mesas que se organizaron en esa ocasión la Mesa 14 de Memoria y Conciencia generó un discurso en el que se justificaba la existencia histórica del movimiento https://youtu.be/E9dkSK1pgzA hago la invitación a ver este video y negar la validez, la vigencia de sus reivindicaciones y la exigencia de justicia, incluido todo lo que se acumuló en estos seis años.

Como parte de esta remembranza realizada por periódicos como El Universal, la tónica del articulo era presentar una breve semblanza de que había sucedido con quienes el periódico identifica como “líderes del movimiento”, sin haber entendido o probablemente sin querer hacerlo, como funcionó internamente #YoSoy132.

Las Asambleas Interuniversitarias se conformaban con la presencia de voceros que representaban a cada asamblea particular que se integró al movimiento como la del ITAM, Anáhuac, ULSA, Tec, UVM, Mora, Colmex, las asambleas de la UAM, de la UNAM y del Poli, por mencionar algunas de las asambleas universitarias, las que representaban a organizaciones civiles como la Acampada Revolución o las asambleas que se constituyeron en los estados de la república y que también obtuvieron voz y voto en la Interuniversitaria.

En cada reunión se elegía una mesa encargada de coordinar las labores del día, poner a votación las propuestas y conformar los acuerdos que definieron las acciones a seguir por parte del movimiento. Cada vocero traía consigo un “mandato de asamblea” generado en reuniones propias de su asamblea sobre los acuerdos a los que podía llegar y sobre que temas podía votar. ¿Que significaba todo lo anterior? Que pese a la obsesión o el desconocimiento de quienes insisten en hablar de líderes, las decisiones en el movimiento #YoSoy132 siempre se tomaron de manera democrática, mediante la construcción de acuerdos, con todo lo que ello implicó.

Otra forma de organización, dependiente de la Asamblea Interuniversitaria, fueron las Mesas de Trabajo, como la de Democratización de Medios, Transformación Política y Migración, por mencionar algunas.

Lo que sí se debe reconocer es la existencia de voceros o personajes que destacaron por diversas razones y que en su momento fueron fuertemente identificados por los medios de comunicación. Tal es el caso de Antonio Attolini, miembro de la asamblea del ITAM, quien junto con de Lara eran asignados por sus compañeros para tratar con los medios, pues demostraban facilidad para dicha labor; esto bajo ninguna circunstancia los convertía en líderes, eran simplemente representantes de las decisiones tomadas por su asamblea.

El caso de Antonio es muy particular pues desde los comienzos del movimiento muchas voces al interior de la organización dudaron de su participación, mientras muchos otros jóvenes incluidos los de su asamblea lo defendieron, confiaron en él y trabajaron codo a codo en sus propuestas.

Poco antes de su salida del movimiento Antonio presentó a título personal en una de las sesiones de las mesas de trabajo algo denominado Proyecto Aurora, al ser interpelado por los miembros de la mesa de Transformación Política, pues dicho proyecto no era un producto elaborado por el movimiento, Antonio salió intempestivamente del salón donde tuvo lugar la reunión y no se le volvió a ver en ningún acto del 132, incluidas las sesiones de la asamblea del ITAM.

Ante esto sus compañeros comisionaron a un miembro de dicha asamblea para que hablara con él y le preguntara si seguiría participando; fue así como se enteraron que Attolini acababa de firmar un contrato con Televisa para participar en el programa Sin Filtro, el cual salió al aire una semana después. Cabe destacar que Genaro Lozano, conductor del programa, invitó a varios miembros destacados del movimiento a participar, solo Antonio aceptó.

También se presentaron los escándalos protagonizados por Saul Alvidrez y Manuel Cossío, a este último cabría preguntarle qué uso le dio a los datos personales de miles de estudiantes que se inscribieron en su página de internet ¿los guardo en su caja fuerte como souvenir? ¿Los borró para resguardar la privacidad de quienes confiaron en su ofrecimiento? ¿Acaso los tiene el CISEN?

Queda claro que la salida de los individuos señalados no significó el fin del movimiento, pues no eran más que personas que en determinado momento obtuvieron mayor visibilización más no el liderazgo, el verdadero motor del movimiento fueron los millones de personas que simpatizaban con las propuestas del 132 y los grupos de jóvenes que más allá del resultado del 1 de julio continuaron trabajando para construir otro México.

Redes de jóvenes que participaron en la operación 1DMX, que protestaron contra las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto, que mediante un arduo trabajo incidieron en la Ley de Medios, ciudadanos incansables que desde la academia o en organizaciones civiles trabajan todos los días para hacer de este un mejor país.

Esos jóvenes a los que en su momento llamaron manipulados, huevones, ‘ninis’, están hoy en Berkley, Glasgow, Londres, Los Ángeles o Buenos Aires, continuando sus estudios de Posgrado, esos que volvieron a levantar la voz contra los crímenes del Estado en Ayotzinapa, que se indignaron por la impunidad de Duarte o Borges, los que recuerdan a Nadia, Ruben, Yesenia y Mile, l@s que dijeron yo soy Lesvy, quienes lloran por los miles de desaparecidos de este sexenio, los que acompañan a los migrantes en su travesía por un país violento, los que trabajaron en investigaciones como la de la “Casa Blanca”, redes que se activaron el pasado 19 de septiembre para coordinar la ayuda en los centros de acopio, jóvenes que acudían con palas y picos a donde se necesitaran manos.

Esos jóvenes pertenecen a una generación marcada por la desigualdad, por el afán de justicia y no están dispuestos a esperar que esta provenga del gobierno, quieren construirla ellos mismos, son los jóvenes que están creando nuevas formas de hacer política en Guadalajara, en Jojutla (hay que reconstruir al país material y socialmente), en la ciudad de México, cargados A la Izquierda o participando en estructuras preexistentes, también es válido meterse a la boca del lobo, quizá el problema es para el lobo.

Jóvenes que a seis años también critican al movimiento y lo que no fue, en toda organización plural es válido el disenso, pero que no reniegan de su participación y lo aprendido, que mantienen viva la semilla. Es entre esos jóvenes donde debe buscarse el legado del movimiento #YoSoy132, no se concentren en líderes inexistentes, busquen a los que marcharon, a los que se organizaron para llevar víveres al albergue de Huehuetoca, a quienes esa primera participación política les cambio la vida.

En la licenciatura me enseñaron que la historia contrafactual es un ejercicio literario que si bien puede resultar interesante, no pasa de una invención, plantearnos el ¿qué tal si? no tiene mucho sentido ¿qué tal si la ciudadanía hubiera escuchado a los jóvenes del 132 y Peña no se hubiera convertido en presidente?. Mejor deberíamos preguntarnos y particularmente los medios de comunicación deberían comenzar a hablar de manera crítica, a seis años del comienzo de #YoSoy132 ¿Qué país va a dejar el hombre contra el que se organizaron? ¿Qué cambió? ¿Qué permanece? ¿Dónde estamos como sociedad?

Si no ardemos juntos ¿Quién iluminará esta oscuridad? 

[1] ITAM, La Salle, Anáhuac, Tecnológico de Monterrey.

[2] Los estudiantes del Tec, la Ibero y la Anáhuac marcharon desde la Ibero hasta las oficinas de Televisa Santa Fe, mientras los itamitas lo hicieron a Televisa San Ángel.

Juan Andrés Esteva Salazar es Licenciado en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México, Mtro. en Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto Mora y candidato a Dr. en Historia por la Universidad Iberoamericana. Investigador de las iglesias católicas de rito oriental en México, especialista en identidades religiosas y comunitarias.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Instituto Mora

El Instituto Mora, es un Centro de Investigación Conacyt reconocido en el mundo académico nacional e internacional por la excelencia en la investigación en historia y ciencias sociales y por la calidad de las maestrías que imparte. Asimismo, por la riqueza de su biblioteca y por la diversidad e intereses de sus publicaciones.

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