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Genaro Vázquez Rojas: fragmentos de memoria

Por: César Navarrete



Hace años, en la postrimerías de mi adolescencia, me acerqué a mi «tía Chelo», Consuelo Solís Morales, viuda de Genaro Vázquez Rojas, profesor egresado de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y guerrillero durante las décadas de los sesenta y setenta en el estado de Guerrero.

Foto: allimite.mx
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Mi intención nunca fue entrevistarla sino conversar. Entonces yo sorteaba una etapa de mi vida en que buscaba algo a que asirme. Esto permitió que, a pesar de la impertinencia de mis preguntas, la tía Chelo fuera benévola conmigo y me respondiera con paciencia.

De aquel entonces datan mis lecturas sobre la Revolución Cubana y el Frente Sandinista de Liberación Nacional, gracias a que la familia Vázquez Solís me facilitó diversos libros. En particular, recuerdo haber cometido la insensatez (Juventud, divino tesoro, diría Ruben Darío) de leer completo y sin entender mucho, quizá nada, un Informe Central de Fidel Castro al Congreso del Partido Comunista de Cuba. Tampoco he olvidado los relatos de Jaime Wheelock Román sobre cómo los «Contras» les arrancaban las uñas a los campesinos nicaragüenses para obtener su confesión.

Foto: 1.bp.blogspot.com
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La esencia (no así los detalles) de un relato se quedó grabada en mi memoria. De acuerdo con tía Chelo, una Navidad, cuando no había esperanza de que Genaro visitara su domicilio, pues era vigilado por el Estado, logró burlar la vigilancia y llevarle un obsequio a su hija mayor, América.

A partir de este ejercicio, logré desentrañar algún instante más:

En la casa familiar de la colonia Ramos Millán, en la larga planta baja que contenía la cocina, el comedor y la sala, había dos obras: una cabeza de Genaro esculpida en bronce y apoyada en una herrería negra y alta de cuatro patas, dispuesta al inicio de las escaleras. Me llamaban la atención las facciones toscas y el grosor y los surcos del cabello quebrado de aquella representación. Quien subiera los escalones podía ver de cerca, montado en la pared, un cuadro grande pintado al óleo, en el que Genaro aparecía de pie, en el cerro, con su arma al hombro (imagen seguramente inspirada en su fotografía más conocida).

Durante un viaje por carretera, mi madre, Martha Angélica Vázquez Gutiérrez, evocó algún recuerdo de su infancia respecto de Genaro. Posteriormente, la cuestioné sobre más detalles, los cuales transcribo a continuación:

Fragmento 1

Cuando mi tío Genaro llegaba a la casa y se quedaba a dormir lo hacía sobre la mesa porque le tenía miedo a las ratas. Mi mamá le decía: «Oye, cuñado, ¿pero cómo te vas a dormir ahí, si es donde comemos?». La mesa se conformaba de algunas tablas, las cuales servían para reducir o aumentar su tamaño. Él se acostaba, tapándose con algunas cobijas, y pasaba la noche. Al siguiente día, la mesa se acomodaba para desayunar.

Fragmento 2

Algunas veces visitaba por la tarde nuestro domicilio (ubicado en el número 7 de la calle de Nezahualpilli en la colonia Santa Julia), con más de 50 campesinos debido a que su casa siempre estaba vigilada por el gobierno. Entonces le pedía a mi madre, su cuñada, que comprara algunas latas de sardina y varios kilogramos de tortillas (había una tortillería a la entrada) y preparara algo. Los hombres comían en cuclillas a lo largo del patio de la vecindad.

Foto: redesdelsur.com.mx
Foto: redesdelsur.com.mx

Fragmento 3

Me acuerdo de mi tío siempre con su chamarra negra (con la que sale en varias fotos); mi padre también usaba mezclilla, pero él se vestía completamente de azul.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de César Navarrete

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, con un Diplomado en Nivelación Pedagógica para profesores de Educación Secundaria por el Centro de Actualización del Magisterio en el Distrito Federal. Profesor universitario, escritor, viajero, traductor, fotógrafo, bloguero, documentalista y etnomusicólogo. Ha traducido textos literarios en más de diez idiomas y publicado en medios tradicionales y virtuales de México, Honduras, Perú, Colombia, España, Francia y Portugal. Es autor de los libros: Poenimios (México, 2014), Fábulas-o-heces (México, 2014), 20 Poenímios (Coimbra, Portugal, 2016) y Epigramas y maxinimias (México, 2017).

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