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Gramática inequitativa

Por: Eduardo Higuera


“La energía y la persistencia conquistan todas las cosas”.

-Benjamin Franklin

El otro día, navegaba por Twitter, como me gusta hacerlo en mis ratos de ocio total, y me encontré con una nota que realmente me sorprendió. El gobierno del afamado presidente galo, Emmanuelle Macron, había decidido dejar a un lado la escritura incluyente y con enfoque de género.

Foto: politico.eu
Foto: politico.eu

Mi primera reacción, tras la sorpresa, fue de apoyo. Bien saben arcángeles y demonios que he tenido grandes enfrentamientos con las huestes de lo políticamente correcto, de los fanáticos del lenguaje incluyente/incluyenta y demás hierbas por el estilo. Al fin y al cabo, no pasa nada con regresar al pasado, volver al lenguaje neutro…. ¿o sí?

Me detuve a pensarlo un segundo y respiré. Estaba dejando que mi animadversión personal por una situación profesional que he enfrentado varias veces (ser acusado de macho o discriminador por no hablar siempre de todas y todos) nublara mi juicio y me llevara a una conclusión apresurada, por lo menos.

Me dije piensa, Eduardo. ¿Qué puede pasar si se abandona el lenguaje incluyente en aras de una gramática más clara y de un discurso político menos enrevesado? Finalmente no mato a nadie o ni agredo a una mujer si hablo en español aprobado por la real academia de la lengua española…creo.

Entonces ejemplos del poder las palabras vinieron a mi cabeza, procedentes de la cultura pop, de nuestra vida cotidiana y de la historia universal. Poderosos ejemplos, por cierto. Por ejemplo, la palabra “naco”. Sin duda todas o casi todas las personas que vivimos en México la hemos usado y absolutamente todos entendemos el sentido que posee, aunque no sepamos definir su significado de forma clara. ¿Qué pasaría sino le ponemos límites, si la usamos tan libremente que sea algo que le enseñemos a nuestro hijos como “normal”?, ¿De esta forma construiremos una mejor sociedad para ellos?

Casi de inmediato se me vino a la mente la palabra “juden”, calificativo que fue pervertido por cierto dictador con un bigotito a la Chaplin, que desató la Segunda Guerra Mundial. Ese tipejo le lavó el cerebro a todo su pueblo, al punto de que convenció a todos de que esa palabra era equivalente a un insulto degradante, de algo que merecía ser exterminado. Aquellos que caían dentro del término dejaron de ser, por la fuerza de las palabras, humanos.

Foto: ocio.farodevigo.es
Foto: ocio.farodevigo.es

De igual forma vino a mi cabeza “nigger”, esa forma que aún se usa por algunos en Estados Unidos para referirse a las personas afroamericanas. Igualmente, se me vino a la mente los linchamientos del Misisipi y la segregación racial que era ley hace menos de medio siglo en muchos estados sureños de aquel país.

Las últimas imágenes que me cayeron en la mente fueron del mundo de la ficción pero que bien pueden ilustrar, para aquel que haya sido iniciado en las lecturas de fantasía y los comics, lo que unas palabras pueden construir en la mente de las personas. Las palabras fueron “mutie” y “mud blood”. Al buen conocedor…

Tras toda esta retahíla de palabras e imágenes que las acompañaron me quedó claro que la decisión de Macron fue completamente errónea. Las palabras, esas construcciones del lenguaje que nos permiten la comprensión del mundo, deben ser ejercidas en cada situación para reforzar nuestra identidad y no para separarnos.

Dejar fuera a la mitad de la humanidad de nuestro lenguaje oficial por una pretendida claridad gramatical no solo es peligroso, sino hipócrita. Retornar a la etapa donde solo estábamos nosotros, los hombres, es negar la transformación del mundo iniciada en la segunda mitad del siglo XX. Es desvirtuar la única revolución que ha tenido más éxitos que ninguna otra en la historia contemporánea, la de la igualdad sustantiva, pero que aún le queda mucho terreno por cubrir.

No me apena decirlo, me arrepentí de mi primera reacción. Sigo pensando que es un fastidio tratar de buscar la construcción adecuada para lograr lenguaje incluyente en lo que se redacta en las instituciones oficiales, no lo niego. Sin embargo es un esfuerzo que terminará por ayudar a transformar este mundo en un lugar mejor, además todos los esfuerzos que valen la pena son desafiantes.

Entonces ¿empezamos a escribir para todas las personas, o qué?

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Eduardo Higuera

Maestro en Análisis Político y Medios de Información por el Tecnológico de Monterrey. Actualmente es académico, analista y consultor en comunicación política, relaciones públicas y periodismo. Eterno inconforme e idealista de la política, apasionado de los libros y la educación ha sido director de cine independiente, creativo publicitario y funcionario público. Se define a sí mismo como Ruletero cultural.

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