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Hablar una lengua indígena ¿discriminación y vergüenza?

Por: Beatriz Olivera



Aprender una lengua indígena no es tarea fácil, de hecho, es una cuestión harto compleja en la que convergen no sólo conceptos teóricos, sino que involucra el aprendizaje también de aspectos culturales y sociales. En mi experiencia, como estudiante de náhuatl, me he limitado a tratar de aprender una variante -hay treinta-, de la lengua indígena más hablada en México. La tarea es complicada, hay varias acepciones y sentidos para una palabra, muchísimas excepciones al conjugar verbos en pasado y además cada variante de la lengua puede usar diferentes grafías dependiendo de la región en la cual se hable.

Sin embargo, también es un mundo fascinante, el náhuatl es una lengua aglutinante, se pueden formar palabras larguísimas usando sólo las raíces de los sustantivos, también es poética y figurativa, usa metáforas y difrasismos, por ejemplo; in temoxtli in ehecatl (polvo, viento) se interpreta como enfermedad, in ixtli in yollotl (cara, corazón) se interpreta como ser humano.

Foto: eib.sep.gob.mx
Foto: eib.sep.gob.mx

Pero ojalá la complejidad de hablar una lengua indígena radicara solamente en los aspectos conceptuales. Mas allá de éstos, la realidad es que aún existen importantes obstáculos que limitan e incluso obstaculizan que las personas hablen su lengua materna, uno de ellos, tal vez el principal, es la discriminación.

Hasta hace unos meses supe de la existencia de los derechos lingüísticos, mismos que las y los mexicanos podemos ejercer. El artículo segundo de nuestra Constitución Política reconoce el derecho de los pueblos indígenas a preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad. Además, está la Ley de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas que reconoce a las lenguas indígenas y al español como lenguas nacionales por su origen histórico, otorgándoles la misma validez en su territorio, localización y contexto en que se hablen. Y establece, además, que las lenguas indígenas serán válidas, al igual que el español, para cualquier asunto o trámite de carácter público, así como para acceder plenamente a la gestión, servicios e información pública.

Por si no fuese suficiente, hay un marco internacional robusto que también protege estos derechos, por ejemplo, está la Declaración sobre los Derechos de las Personas Pertenecientes a Minorías Nacionales o Étnicas, Religiosas y Lingüísticas, la cual señala que los Estados protegerán la existencia y la identidad nacional o étnica, cultural, religiosa y lingüística de las minorías dentro de sus territorios respectivos y fomentarán las condiciones para la promoción de esa identidad. Asimismo, señala que estas personas tendrán derecho a disfrutar de su propia cultura, a profesar y practicar su propia religión, y a utilizar su propio idioma, en privado y en público.

Foto: eib.sep.gob.mx
Foto: eib.sep.gob.mx

Pese a existir estos marcos legales, la gente está dejando de hablar su lengua materna, el INEGI estima que hay 6.6 millones de personas que son hablantes de una lengua indígena en México, pero son sobre todo los jóvenes, ante una constante discriminación, quienes están dejando de hablar su lengua. De hecho, hay un escaso interés de transmitir la lengua a los descendientes o miembros más jóvenes de una comunidad. Y es que los hechos están allí: la Encuesta sobre la Discriminación en la Ciudad de México del año 2017 ubicaba a los indígenas como el grupo más discriminado, además aún es bastante común escuchar a aquellos que se burlan de quienes “no hablan bien el español”. Entonces, ¿cómo pedir que se hable una lengua indígena si al hacerlo, será casi un hecho que las personas serán discriminadas? Por supuesto, la responsabilidad de quien ejerce la discriminación es personal, pero también es cierto que son los Estados y las instituciones quienes tienen la obligación de garantizar y proteger los derechos, en este caso, los derechos lingüísticos y asegurarse de que cada persona que desee hablar su lengua materna pueda hacerlo con absoluta libertad, en el espacio que decida y sin temor a sentirse discriminada.

Justo hoy 21 de febrero se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna y yo creo, que más allá de hacerle el juego a las instituciones -que no están cumpliendo cabalmente su función de proteger y fomentar la lengua- les invito a que hablemos, o al menos intentemos aprender una lengua indígena.

¡Mah titlahtocan tomacehualtlahtol! ¡Hablemos nuestras lenguas indígenas!

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Beatriz Olivera

Es maestra en ingeniería egresada de la UNAM y profesora de la misma institución, cuenta con varios diplomados sobre género, energía y diseño de política pública. Actualmente forma parte de la Alianza de Mujeres Rurales frente al cambio climático, de la Red de Mujeres en Energía y de la Red por la Transición Energética en México. También es orgullosa estudiante de náhuatl desde hace año y medio de la variante hablada en el centro del país.

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