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Hay veces en las que hay que guardar silencio

Por Adrián Ixe Vázquez


¿Y si nos callamos un día de estos? Digo, porque acá opinamos todas, todos y de todo.  Columnistas, blogueros, tuiteros, taxistas, taqueros, estudiantes y amas de casa. ‘Opinadores’ profesionales y amateurs que sentimos la necesidad de decir algo sobre lo que sea, y encima estamos convencidos de que nuestras palabras pueden cambiar el mundo. Un día  me dijeron que la opinión era el último escalón del periodismo, pero hoy todo el mundo tiene algo que decir, lo que ha causado que la opinión valga menos que el peso que cada vez se devalúa más.

Fuente: socialmedia-rebeldesonline.com
Fuente: socialmedia-rebeldesonline.com

Mire que de periodismo yo sé muy poco o casi nada, tampoco me considero escritor, creo  que apenas y logro juntar palabras. Escritores son Borges, Kafka y Dios. Y es que es fácil opinar en México, donde cada noticia es más polémica o tonta que la anterior. La boda de Cesar Yañez; el matrimonio igualitario; la liga de futbol; el caso de Duarte; la pobreza; el narcotráfico; las ocurrencias de AMLO; las últimas tonterías del sexenio de Peña y los delirios de Fox, pero también la casa, el tatuaje o lo que sea del Chicharito, el Instagram de Alex Syntek y la última que haga Fernandez Noroña. Simplemente no podemos callarnos, como si el mundo estuviera esperando nuestras palabras.

Yo no leo a los columnistas mexicanos. A los chayoteros, por eso mismo, y a los buenos, para evitar la envidia y copiar su estilo. Los comentarios de los  que me leen, en cambio, no me los pierdo porque me alegran la vida. Resentidos, inconformes, mentadores de madres, columnistas frustrados y gente que deja un comentario serio, coherente y con argumentos (los menos) forman parte de ese universo.

Resulta chistoso ver a los lectores compartir un artículo que les gusta y acabar con otro con el que no simpatizan. No quieren conocer otros puntos de vista, quieren que alguien esté de acuerdo con ellos para no sentirse tan locos y solos. Dejar al final de la columna un comentario de afinidad no está mal, pero tampoco es que sea algo bueno. A veces demuestra lo intolerantes que somos, porque solo vemos lo que queremos ver o la forma en la que pensamos y queremos que todos lo hagan por igual.

A mí me han dicho de todo en las redes sociales, desde AMLOVER hasta chairo o derechairo; me han atacado por mi nombre, por mi cara; me han dicho vulgaridades, han pedido que deje de escribir y se han quejado de lo mal que están los medios para los que escribo. Alguna vez un lector puso que yo escribía columnas solo para que me insultaran, y tan equivocado no estaba. Algo de mí disfruta de irritar a la gente. Sé lidiar más con el odio, es con las demostraciones de amor con las que no sé lidiar del todo. Luego de bastante tiempo de leer los comentarios de los que me leen, lo único que tengo claro es que ningún opinador es tan bueno como dicen los que lo alaban, ni tan malo como lo afirman sus detractores.

Aunque la mejor ofensa es cuando ponen “No puedo creer que haya perdido cinco minutos de mi vida leyendo tu opinión”, porque es un insulto que se devuelve. Para empezar ¿dónde aprendió a leer esa gente, si una columna como ésta no se lee en cinco minutos sino en menos? Además, quien escribe un comentario así no suele llevar una vida admirable y su tiempo no es valioso. ¿Qué pensaba hacer esa persona con esos minutos perdidos? ¿Resolver el conflicto en Siria? ¿Hallar la cura del cáncer? ¿O más bien ver televisión, meterse a Facebook o ver la Voz México?

Yo no sé si a ustedes les guste lo que escribo, pero cuando termino un buen  artículo quedo contento, que es lo que a la larga importa o me importa. Esa noche duermo como bebé. Yo no escribo para ustedes, escribo para entender las dificultades y bellezas de la vida, para responder mis propias preguntas y para no ir al psiquiatra porque sale muy caro. A este paso, un día de estos me van a encargar un artículo y yo me voy a negar, respondiendo que no tengo nada que decir. Ese día me haré famoso, porque a este paso, el que guarde silencio sobre el tema del momento va a salir en la primera plana del periódico.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Adrián Ixe Vázquez

Soy Adrián Ixe, joven,soñador despierto, chilango, egresado de la carrera de Relaciones Internacionales de la FCPyS de la UNAM, Delegado de Jóvenes en Movimiento en la Ciudad de México, Presidente Fundador de Opinión Central, periodista por pasión, creyente de que las grandes transformaciones son posibles y que ser opositor es amar a México.

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