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Helsinki: ¿el ‘reset’ a la sobrecarga rusa?

Por Diego Solís


Teherán, Potsdam, Yalta, Ginebra, Reikiavik, Vancouver, Helsinki: ciudades que han pasado a la historia por los encuentros y desencuentros bilaterales entre los presidentes norteamericanos y soviéticos, hoy rusos.

Evidentemente han habido otras reuniones paralelas en foros y cumbres multilaterales donde coinciden ambos mandatarios: la Asamblea General de las Naciones Unidas, las reuniones del G20 e inclusive el G8 (antes de ser el G7) y el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC por sus siglas en inglés) son algunos ejemplos. 

La cumbre de este lunes en Helsinki nos invita a repensar y replantearnos los límites de la relación ruso-norteamericana. Varios eran los temas que se esperaban tratar: desde la guerra civil en Siria, la anexión de Crimea, la desestabilización de Ucrania oriental (la región del Donbass), la injerencia rusa en las elecciones de 2016, son solo algunos de la lista.

Es por ello que la reunión en Helsinki importa, e importa por varias razones: la primera de ellas y la más importante es que tras más de cuatro años de constantes conflictos entre ambas superpotencias nucleares, el presidente Donald Trump y el presidente Vladimir Putin decidieron entablar un canal de comunicación directo a la ya desgastada relación que enfrenta su peor momento en los últimos 30 años.

Imagen: Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan en la cumbre de Ginebra en 1985. Fuente: The Reagan files.
Imagen: Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan en la cumbre de Ginebra en 1985. Fuente: The Reagan files.

Empero, el encuentro cara a cara terminó siendo un paliativo para Putin más que para Trump: la injerencia de Rusia en las elecciones fue el eje principal y el tema que más dominó entre las principales preguntas de los periodistas presentes en la rueda de presa.

El presidente Donald Trump incluso respaldo la postura del presidente ruso diciendo que “… el presidente Putin dice que no es Rusia (…) no veo razón alguna por la que esto debe ser así, tengo confianza en ambas partes”. Incluso se atrevió a desconfiar de los servicios de seguridad e inteligencia estadounidenses, frente a su homólogo ruso. [1]

Hecho que a su regreso a los Estados Unidos, no hay duda que Donald Trump enfrentará una mayor contraposición de senadores republicanos sumándose a los ya demócratas que constantemente han hecho alusión a la trama rusa en las elecciones de 2016. 

Imagen: Donald Trump saluda a Vladimir Putin previo a su reunión a puerta cerrada en Helsinki. Fuente: AFP FIRMA: YURI KADOBNOV
Imagen: Donald Trump saluda a Vladimir Putin previo a su reunión a puerta cerrada en Helsinki. Fuente:
AFP FIRMA: YURI KADOBNOV

Ahora bien, punto importante del trasfondo de la reunión: Mientras Donald Trump minaba la confianza de sus aliados en la cumbre de la OTAN en Bruselas; Vladimir Putin se reunió con el premier israelí Benjamin Netanyahu y con el asesor en asuntos internacionales del supremo líder de Irán, Alí Akbar Velayati.

La visita de Netanyahu pone en manifiesto la importancia que tiene Rusia en los asuntos de Medio Oriente restándole influencia y capacidad de acción a Israel frente a sus vecinos directos. Sacar a Teherán de la fórmula del conflicto sirio es indispensable para Netanyahu pues una mayor participación de Irán en el conflicto (apoyando a Hezbollah y a las milicias sirias) puede desestabilizar aún más a la región trayendo un enfrentamiento indirecto entre Teherán y Tel Aviv. [2]

De la misma manera, la visita del asesor en asuntos internacionales iraní, supone la importancia que tiene Rusia para garantizar la relación estratégica de ambos países respecto al Acuerdo Nuclear firmado en 2015 entre Irán y las seis grandes potencias (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, China y Rusia), mismo que denunció Donald Trump y decidió romperlo unilateralmente.

Sí, la promesa del encuentro Trump-Putin era grande. Sin embargo, no podemos juzgar lo ocurrido el lunes en Helsinki sin recordar la vorágine de las relaciones entre ambos países desde 2014: el fallo de la formula Kerry-Lavrov para llegar a un acuerdo sobre Siria, el enfurecimiento de occidente tras la anexión de Crimea, el accidente del vuelo Malaysian Airlines en el este de Ucrania (y que a cuatro años del siniestro aún no hay responsables), la expulsión de Rusia del G8, la imposición de las primeras rondas de sanciones económicas; hasta la muy recientemente expulsión masiva de agentes diplomáticos rusos en más de 27 países tras el caso de envenenamiento del ex espía Skrypal y su hija Yulia en el Reino Unido.

Imagen: El presidente Barack Obama y Vladimir Putin en una reunión bilateral dentro del marco de la reunión del G20 de 2012 en Los Cabos, México. Fuente: AP
Imagen: El presidente Barack Obama y Vladimir Putin en una reunión bilateral dentro del marco de la
reunión del G20 de 2012 en Los Cabos, México. Fuente: AP

Es por ello que desde 2014 Rusia ha desplegado una fuerza diplomática impresionante: desde la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi hasta la Copa Mundial de Fútbol, donde por cierto la imagen de una Rusia prospera, abierta y amigable le ha demostrado a la comunidad internacional, pero principalmente a los Estados Unidos y sus aliados europeos, que las rondas de sanciones económicas impuestas al país no han rendido el efecto esperado.

Por si fuera poco, la semana pasada se publicó el cuarto reporte consecutivo “Soft Power 30” elaborado por el Centro de Diplomacia Pública de la Universidad del Sur de California (USC). En él, a pesar de la imagen negativa que se percibe del país como un agente de inestabilidad en las relaciones internacionales, Rusia ocupa la posición número 28 justo por debajo de China y por encima de Brasil. [3]

¿Por qué ha sido tan difícil para los Estados Unidos y para Rusia crear una asociación estratégica productiva post Guerra Fría?

En occidente nos hemos olvidado de algo muy importante: Rusia importa e importa bastante. El desconocimiento del país e inclusive los estereotipos en el imaginario colectivo disminuyen el interés hacia aquel país o crean falsas percepciones.

Rusia jamás ha aceptado con el lugar que ha ocupado desde el fin de la Guerra Fría. Es por ello que desde hace años Vladimir Putin ha intentado posicionar al país en la geopolítica global no como potencia regional, sino como potencia mundial.

La presencia de Rusia en foros y organizaciones internacionales que abonan a la seguridad y paz internacionales, así como a la gobernanza global; es indispensable. Aislarle de procesos de toma de decisiones y de manejo de crisis sólo crea escenarios adversos en el sistema internacional.

Es necesario reconocer que la verdadera batalla de Rusia no es con occidente, ni mucho menos se libra en Ucrania ni en Siria. El verdadero problema de Rusia está a su interior: en su economía, en sus diferencias sociales, en su sistema político, en la democradura que se ha convertido el país.  Rusia, aún con sus limitaciones, debe mantener canales abiertos de comunicación con occidente.

Para finalizar, aunque el encuentro fue breve y no haya resultados tangibles sobre varios problemas internacionales, catalogar a la cumbre como un fracaso es bastante osado. Decir que fue un éxito, también. Pasaron años para que dos presidentes de países antagónicos se sentaran frente a frente a dialogar en un territorio neutral. Pasarán meses incluso para poder ver las primeras consecuencias de dicha reunión: desde las concesiones que pueda hacer Washington o Moscú en Medio Oriente, hasta un posible disminución entre la hostilidad de Rusia con occidente y viceversa.

Quien acusa de fracaso el encuentro de Helsinki omite lo más importante: que en las relaciones internacionales, la diplomacia lleva tiempo.

[1] https://elpais.com/internacional/2018/07/16/actualidad/1531773515_983319.html

[2] https://mundo.sputniknews.com/orientemedio/201807161080464684-que-hace-israel-en-siria/

[3] https://softpower30.com/country/russian-federation/

Diego Solís es asesor y consultor de temas internacionales en el sector público y privado. Es licenciado en Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, ITESO; con estudios en Negociación y Resolución de Conflictos por la misma casa de estudios. Sígalo en Twitter en @Diegosrdz

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Programa de Jóvenes COMEXI

El Programa de Jóvenes del COMEXI busca constituir una red de jóvenes líderes de México para debatir y analizar las relaciones internacionales del país, facilitando los vínculos profesionales, académicos, culturales, empresariales, de iniciativa social y de opinión, de una nueva generación. Este espacio es a título personal.

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