Historias sin fin

Por: Marcela Méndez


“¿Vas a llamar al menos a mi tía para que me venga a recoger, y después para que llegue mi mami lo más pronto posible?”

Esta es la pregunta que una pequeña de seis años, originaria de El Salvador, hace a una trabajadora consular mientras se encuentra en una instalación de la Patrulla Fronteriza luego de haber sido separada de su madre por las autoridades de inmigración. Su cabecita ha memorizado el número telefónico de su tía sin saber que ella está imposibilitada para ayudarla, pues desde hace dos años busca asilo en Estados Unidos luego de haber huido de la violencia provocada por las pandillas en su pueblo salvadoreño.

Fuente: Parabólica
Fuente: Parabólica

La voz de la niña resalta entre el llanto de otros nueve pequeños centroamericanos, quienes forman parte de los miles de niños que se han convertido en el daño más atroz de la política de “tolerancia cero”, que ha emprendido el gobierno de Donald Trump, en la que las familias son separadas como método de disuasión de la migración sin documentos, violando con ello el interés superior del niño.

Según explica la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), esta política, anunciada en abril de este año,

“establece que todas las personas que crucen la frontera ilegalmente serán procesadas. Debido a esta política, niños y niñas son separados de sus padres y madres y derivados a la Oficina de Reubicación de Refugiados, donde podrían ser entregados a un patrocinador adulto en Estados Unidos, una familia de acogida, o ubicados en un refugio”.

El audio por el que conocemos la voz de la pequeña, publicado el 18 de junio por Pro Pública, “pone sonido al sufrimiento real” de estos niños y ha servido para visibilizar no sólo las condiciones inhumanas en las que se encuentran detenidos o las graves violaciones a los derechos humanos de las que son víctimas; también ha servido para poner sobre la mesa la ausencia de medidas efectivas que protejan a esta población, que bajo el pretexto de la seguridad ha sido especialmente vulnerada durante muchos.

En esta región, como en muchas otras en el mundo, miles de niños de todas las edades viajan (muchas veces solos) para huir de una vida que no es vida, porque es violenta en más de un sentido: porque quedarse en su lugar de origen implica morir de hambre, ser violada en el caso de las niñas u obligado a unirse a una pandilla en el caso de los niños.

En ese viaje se enfrentan a toda clase de peligros para los que ni siquiera un adulto está preparado; los niños huyen de la violencia para encontrarse más violencia, sin ninguna clase de protección, y se enfrentan a la situación de que las autoridades en diferentes niveles no sólo no los protegen sino que incluso se convierten en aquellos que los maltratan.

El audio, las imágenes de los niños encerrados en ‘jaulas’ también han hecho que nos demos cuenta que millones de ciudadanos y ciudadanas hemos permanecido indiferentes e inmóviles ante una situación que destruye vidas.

Ante la presión mediática, de organismos internacionales y de la sociedad civil, el presidente de Estados Unidos firmó este miércoles una orden ejecutiva “que no pone fin al procesamiento criminal de quien entra ilegalmente al país”, pero que plantea la flexibilización en ciertas normas, como que los padres puedan permanecer por un tiempo determinado con sus hijos en los centros de detención, según explica el diario Clarín.

“Trump ha explotado electoralmente el discurso antiinmigración con éxito y sin contemplaciones hasta ahora, pero el golpe a la infancia ha roto finalmente una costura”, se lee en el diario El País.

Esto, sin embargo, no termina con el drama de estos niños, sin olvidar a aquellos que viajan sin acompañamiento alguno. Mucho menos termina con la responsabilidad y con la deuda que los gobiernos de los diferentes países y la sociedad misma tenemos para con ellos.

Hace un par de años Valeria Luiselli publicó Los niños perdidos, un libro que retrata la historia de niños que la frontera estadounidense solos y sin papeles, y         que nos recuerda que su historia no acaba:

“Las historias de los niños perdidos son la historia de una infancia perdida. Los niños perdidos son niños a quienes les quitaron el derecho a la niñez. Sus historias no tienen final”.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de CENCOS

El Centro Nacional de Comunicación Social, A. C., Cencos, es una asociación civil fundada en 1964 por José Alvarez Icaza y Luzma Longoria. Un espacio de reivindicación de justicia social para visibilizar a aquellos sectores de la población que no tienen a su alcance a los grandes medios de comunicación o las herramientas suficientes para transmitir sus mensajes.

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