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Ingreso básico universal ¿buena o mala idea?

Por: Iñaki Berenzon



El Frente Ciudadano por México, conformado por el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano, presentó, hace una semana, su plataforma electoral 2018-2024. Es un documento de 41 páginas en el que se enuncian las propuestas que el Frente Ciudadano anunciará como suyas en la elección presidencial del año entrante.

Una de ellas, sin duda la más polémica, fue la propuesta de establecer una renta básica universal para toda la población. El Frente propuso que todos los mexicanos, sin excepción, obtengamos un ingreso mensual por el simple hecho de vivir en México. En caso de que el Frente Ciudadano gane la presidencia, su promesa sería implementar esta medida.

Foto: Forbes
Foto: Forbes

¿De cuánto sería el Ingreso Básico Universal? ¿Realmente todos los mexicanos obtendríamos el apoyo? ¿Hasta los bebés recibirían un depósito mensual? ¿O sólo los ciudadanos? ¿Es justo que los empresarios multimillonarios como Carlos Slim, Emilio Azcárraga o Germán Larrea obtengan ese ingreso sin necesitarlo? El documento del Frente Ciudadano no es tan específico. Sólo enuncia la propuesta. Nada más.

Sin duda, se trata de una proposición muy interesante. Como estrategia de campaña, es muy conveniente. Al electorado le encantará. Muchos votarán por el Frente si éste les promete un ingreso de $500 o $ 1,000 mensuales. En nuestro país, para 53 millones de personas que viven en pobreza, contar con un ingreso extra de esa magnitud es la diferencia entre el cielo y el infierno. Los ojos de millones de personas se iluminarían al escuchar a un candidato presidencial como Ricardo Anaya o Miguel Ángel Mancera prometiendo una renta básica universal.

Pero, desde el punto de vista técnico ¿cuáles son los pros y contras de una propuesta así? ¿Es viable financieramente? ¿El Estado mexicano tendría que contraer más deuda pública para pagar esta renta básica? ¿Al introducir esta política pública se suprimirían otras políticas sociales como Prospera o la Pensión Universal para Adultos Mayores?

La idea del ingreso básico universal no es nueva. El primero en proponerla fue Thomas Paine, hace ya más de 200 años. Tampoco es una idea irresponsable o inviable. Este año, en Finlandia y Canadá se están haciendo experimentos con pequeños grupos de población para probar los efectos de la renta básica. Lo mismo ocurrirá en 2018 en Stockton, California, EE.UU.

Sin duda, la renta básica pretende paliar la pobreza y la desigualdad. También es una propuesta que podría reducir los efectos negativos del desempleo tecnológico masivo que podrían llegar en unos años como consecuencia de la automatización de procesos en diversas industrias. Por ello, personajes como Bill Gates, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos o Elon Musk se han pronunciado a favor de la renta básica universal. También lo hicieron premios nobel de Economía como Milton Friedman o Angus Deaton.

Foto: Proceso
Foto: Proceso

Los primeros resultados positivos ya han llegado desde Finlandia. En esa nación nórdica, este año, se hizo un experimento con 2,000 personas a las que se les transfirió, mensualmente, 560 euros (12, 400 pesos al tipo de cambio actual). Las personas que recibieron el dinero, en su mayoría desempleados, presentaron una reducción significativa de sus niveles de estrés y, además, aumentaron su disposición a buscar empleos.

Finlandia, como laboratorio de políticas públicas, le demostró al planeta Tierra que la renta básica universal no necesariamente genera parasitismo. Es decir, este mecanismo no convierte a los ciudadanos en parásitos del Estado. Con 560 euros es imposible vivir en Finlandia. La vida allá es sumamente cara. Por ello, la renta básica universal no desincentivó la búsqueda de empleos. Al contrario: la gente salió a buscar más trabajo.

La clave, sostienen los expertos finlandeses que han implementado esta propuesta, como Marjukka Turunen, está en la cantidad. Se debe transferir suficiente dinero como para que la gente cubra sus necesidades básicas, pero nada más. Si se transfiere mucho dinero, se puede llegar al parasitismo. A la inversa, si se transfiere muy poco, la probabilidad de reducir la pobreza en el agregado será mucho menor. Lo más relevante, entonces, será determinar el monto de la transferencia. De ahí dependerá, en gran medida, el éxito de la política.

Hay, de igual forma, quienes se oponen a esta propuesta. Principalmente, se argumenta que es un mecanismo demasiado caro para reducir la pobreza. Se sostiene que programas con transferencias focalizadas, como Prospera o la Pensión para Adultos Mayores, son más baratos y, además, permiten otorgar los recursos a quienes de verdad los necesitan. También hay quienes critican a la renta básica universal por los efectos inflacionarios que podría generar.

Por último, hay quienes afirman que la renta básica universal es una propuesta que sólo debe implementarse en países ricos como Finlandia, EE.UU. o Canadá. Se dice que esas naciones son las que tienen suficiente dinero como para garantizarle una paga gratuita a toda la población por el simple hecho de haber nacido.

Sin embargo, Julia Bertomeu afirma que esa crítica es totalmente falsa, pues países pobres como Timor Oriental, India, Sudáfrica, Argentina, Brasil y Colombia ya se han interesado en la renta básica. Además, claramente, los montos y la forma de financiamiento de la renta básica deberían variar entre naciones. Obviamente, para el caso mexicano, por ejemplo, otorgar una renta básica universal de 560 euros, como los finlandeses, es excesivo, inviable financieramente e innecesario. Tendría que adaptarse la política a las necesidades de la población mexicana y a las capacidades del Estado.

Foto: Noticieros Televisa
Foto: Noticieros Televisa

En suma, la propuesta del Frente Ciudadano es interesante, pero todavía está muy verde. Es una idea al aire. Falta aterrizarla. En los próximos meses, deberá discutirse con argumentos técnicos y evidencia empírica. El ingreso básico universal sólo tendrá sentido si, en verdad, logramos reducir la pobreza y la desigualdad en México. No podemos, otra vez, diseñar e implementar políticas públicas millonarias sin estar plenamente convencidos de que obtendremos los resultados esperados. Ya improvisamos con políticas neoliberales. No repitamos la historia, ahora, con políticas sociales.

Las ÍES de Iñaki

  • Antier murió Rosario Green, la primera mujer que dirigió la Secretaría de Relaciones Exteriores. Era una persona excepcional. Una mujer de Estado. México perdió a una grande. De esas que nos hacen mucha falta.
  • “Muy despistados” dice Peña Nieto que andamos los mexicanos tratando de adivinar al candidato presidencial del PRI. Él anduvo despistado cuando tiró la rebanada de pastel en su cumpleaños, cuando no supo decir qué significaba IFAI o cuando confundió las capitales de varios estados a diestra y siniestra, entre muchos otros deslices. Además de que el presidente se mordió la lengua, se me hace que alguien, muy despistado, se proyectó.
  • En Morena llevan seis años criticando la reforma educativa de Peña Nieto, pero presentaron, el lunes pasado, en el Auditorio Nacional, su Proyecto de Nación 2018-2024 ¡con faltas de ortografía! ¿Será que el proyecto de Andrés Manuel es tan revolucionario que hasta pretende transformar las reglas ortográficas neoliberales y opresoras de la RAE?

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Iñaki Berenzon

Chilango orgulloso. Amante de la cerveza oscura. Estudiante de Política y Administración Pública en El Colegio de México. Su mayor pasión: la política. Lo segundo más importante: el fútbol. Interesado en temas de gobierno abierto, violencia y democracia en México. Ha colaborado como asesor en comunicación política en diversas instituciones públicas y privadas a nivel federal y local. Prefiere convivir con locos y tiene miedo de las oficinas. Para escribir, como Óscar Wilde, cree que sólo hay dos reglas: tener algo que decir y decirlo.

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