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‘Isla de perros’, arte y resistencia cuadro por cuadro

Por: Citlaly Aguilar


Hace algunos días se estrenó en nuestro país la última película del director estadounidense Wes Anderson: Isla de perros[i] (EE.UU., 2018) la cual ha tenido una cálida acogida en las salas mexicanas ¿La razón? Presenta una dura e intensa historia con matices poéticos y sublimes.

Wes Anderson se ha caracterizado por presentar películas que estéticamente son impecables, solo cabe recordar El Gran Hotel Budapest (Alemania-EE.UU., 2014) la cual tiene una excelsa fotografía y paleta de color, además de su notable banda sonora, maquillaje y vestuario, por los cuales se llevó tres premios Óscar. Ver un filme de este director es sumergirse en paisajes fantásticos e idílicos que son el marco perfecto para narrar fuertes situaciones, con una gran dosis de infortunios, los cuales se irán sorteando por parte de los protagonistas de la narración.

En el caso de Isla de Perros, la historia se centra en Atari y la búsqueda que emprende por “Spots” su perro guardaespaldas, el cual ha sido exiliado a la isla de la basura –al igual que todos los demás perros de la ciudad- debido a una orden ejecutada por el alcalde Kobayashi con la justificación que existen brotes de gripe y fiebre canina que ponen en riesgo la salud pública de los ciudadanos. La trama ocurre en una ciudad japonesa ficticia nombrada como Megasaki.

Fuente: phoenix.org.uk
Fuente: phoenix.org.uk

Esta película pudiera confundirse con una historia cursi y sencilla: Un niño que va en rescate de su mascota, ¿qué puede haber de profundo en eso?. La realidad es que Isla de Perros nos adentra en tópicos complejos como la manipulación discursiva e ideológica, la hegemonía del poder, la resistencia y la empatía que como seres humanos debemos tener a las demás especies y al entorno.

Anderson también se encargó del guión y no cabe duda que hizo una espléndida labor, pues al terminar la película, es inevitable pensar en autores como Talcott Parsons y Michel Foucault. Respecto a éste último, el filme me hizo recordar términos como la gubernamentalidad, la tecnología del yo y la tecnología de la dominación, los cuales son visibles dentro de la historia. ¿Y es que acaso como sociedad e individuo no nos dejamos a veces conducir por lo que las instituciones determinan es la realidad? ¿No estamos rodeados de regímenes discursivos que instauran verdades? ¿No es que el país y su sistema donde nacemos nos moldean y dirigen en cuanto a elecciones y estilos de vida?

Fuente: cdn.revistaad.es
Fuente: cdn.revistaad.es

Es lo que Noam Chomsky denomina como atacar la solidaridad y fabricar el consentimiento: las élites de poder buscan destruir los lazos comunitarios y moldear una filosofía basada en la individualidad, donde sólo se debe velar por uno mismo y los más cercanos, sin importar qué decisiones estén en juego y a quiénes puedan afectarse, al fin de cuentas ni se les conoce ¿no? En esta película son muy patentes estos principios pues la decisión de exiliar a los perros es en beneficio de un sector privilegiado que busca imponer su decisión a partir de establecer un consenso manipulado y fabricado de tal manera que no exista ninguna clase de rechazo. Lo cual durante un tiempo se mantiene hasta que un pequeño grupo decide alzar la voz gracias a la decisión de Atari de ir en busca de su perro a pesar de las desfavorables circunstancias. Y es ahí donde surge la resistencia para Foucault: se puede atacar el ejercicio de poder, oponerse a los discursos establecidos y a su consentimiento, pero para eso las personas deben organizarse y alzar su voz para lograr un cambio.

Asimismo la decisión del director para crear la película es extraordinaria, tenemos un trabajo sobresaliente de animación en stop-motion (es el filme más largo hasta el momento con esta técnica), el equipo de producción se tardó alrededor de año y medio en poder darle vida a todas las marionetas y maquetas fabricadas. El trabajo de Anderson recuerda a otros directores como el checo Jan Švankmajer con Alicia (1988) Tim Burton con El extraño mundo de Jack (1993) o a Peter Lord y Nick Park con Pollitos en Fuga (2000).

El que sea una película animada acentúa más la necesidad de pensar sobre el tema que aborda, pues esos escenarios poéticos y ensoñadores también nos reflejan situaciones crudas y desagradables, tal como es la vida cotidiana, y nos obligan a posar la mirada en la pantalla, y hacer un doble enganche: estar encantados con la propuesta visual pero al mismo tiempo expuestos ante el discurso contestatario y social que promueve el filme.

thevinylfactory.com
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Es importante señalar que la cuestión lingüística también es admirable: Desde el comienzo de la proyección, se hace una advertencia: sólo los ladridos han sido traducidos a cabalidad[ii] y los diálogos humanos sólo en ocasiones especiales (para efectos de entendimiento de la trama), obligándonos a reflexionar sobre la supremacía antropocentrista y lingüística que tenemos como especie: Nos creemos superiores, cuando solo somos parte de un sistema, de este planeta. El que se le quite la voz protagonista a las personas en el filme y se traslade a los perros me pareció acertado y una acción de protesta ante la desconsideración humana hacia su entorno.

Aunado a esto, Anderson incluyó referentes orientales como gastronomía, vestimenta, poesía haiku[iii], teatro kabuki y murales Yamato-e, o hasta un guiño a La Gran Ola de Kanawa (1830-33) del artista Katsushika Hokusai, dichos elementos hacen más emotiva y sensibles ciertos momentos de la historia.

Esta clase de largometrajes nos recuerda porqué el cine es considerado como el séptimo arte. ¿Porqué son obras artísticas? Conllevan un arduo trabajo de elaboración y oficio por parte de las personas inmiscuidas en la producción. El stop-motion como técnica es un mix de diversos oficios: escultura, moldeado, pintura, animación y hasta conocimientos teatrales para poder poner en acción a todos los personajes y sus respectivos escenarios. Sin olvidar la magnífica banda sonora que acompaña las escenas.

No cabe duda que filmes como Isla de Perros recuerdan esos objetos «handmade» que son invaluables y tienen esa aura de la cual hablaba Walter Benjamin, haciendo sumamente satisfactorio poder acudir a una sala y tener la oportunidad de deleitarse con trabajos de tal nivel, los cuales no sólo estética sino también narrativamente son obras maestras.

[i] Vid. YouTube (2018) “Isla de perros | Trailer 1 subtitulado | Próximamente – Solo en cines” Canal 20th Century Fox LA. Disponible en: https://youtu.be/xC5DWAVCSFw

[ii] El doblaje en inglés incluye voces de personajes célebres como Yoko Ono, Bill Murray, Scarlett Johansson, Jeff Goldblum y Edward Norton.

[iii] Figura poética japonesa que es breve y emotiva, siempre en relación con el espíritu y la naturaleza. No rebasa los tres versos.

Acerca de Citlaly Aguilar Campos

Doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM. Ha participado en grupos relacionados con estudios hermenéuticos y su relación con el arte y la imagen. Colabora en diversas publicaciones y congresos en la actualidad. Profesora por la Universidad del Valle de México Realiza una estancia postdoctoral en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

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