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Justicia para Edward

Por: Italy Ciani


La semana pasada conocimos el caso de un doctor de Oaxaca que estaba preso por homicidio doloso en agravio de un menor de 3 años de edad. El gremio médico se movilizó, la criminología mediática hizo lo suyo y la consecuencia fue la libertad. Se cuestionó fuertemente que el Dr. Luis Alberto Pérez Méndez fuera imputado por privar de la vida a su paciente, de manera dolosa, debate que por cierto se dio en los medios sin convocar a penalistas, únicamente escuché entrevistas de médicos.

Foto: oaxaca.me
Foto: oaxaca.me

Los abogados no penalistas y las personas comunes únicamente saben distinguir entre dolo y culpa, reduciendo el dolo a “intención” y culpa a “negligencia”, pero aceptar tales significados equivaldría a sostener, como cuestiona Eugenio Raúl Zaffaroni al criticar algunas definiciones simplistas del delito, que una cebra es un caballo con rayas, lo cual por supuesto no es. El Derecho Penal es una de las materias más complejas del mundo jurídico, lo mínimo que exige a quien se atreva a opinar es capacidad y seriedad.

Circula en redes sociales el auto de vinculación a proceso dictado por la Jueza de Control del caso, por lo que me permito hacer la siguiente síntesis de los hechos allí contenidos: el pequeño Edward Luna Trujillo se fracturó el brazo izquierdo el 26 de noviembre del año pasado, por lo que sus papás lo llevaron al Hospital Civil, en el que no los atendieron por un aparente paro de labores. Se trasladaron al Hospital del Valle (privado), ingresando el menor a las 17:20 hrs., para ser operado a las 22:00 hrs. por los Doctores Luis Alberto Pérez Méndez (con especialidad en Ortopedia) y Gabriela Cruz Pérez (con especialidad en Anestesiología). La cirugía duró aproximadamente 2 horas pero es hasta las 03:40 hrs. de la madrugada siguiente que los médicos les informaron a los papás que su hijo no regresaba de la anestesia y que estaba muy grave, y posteriormente los padres escucharon que éstos comentaban que habría que trasladar al niño a otro hospital que contara con unidad de cuidados intensivos. Los papás, al oír esto, les insistieron que por favor lo hicieran, para finalmente ser trasladado el pequeñito hasta las 06:30 hrs. al Hospital San Lucas, donde ingresó con diagnóstico de taquicardia supra ventricular, le brindaron atención de reanimación por tres paros cardiacos, pero falleció a las 08:00 hrs. del 27 de noviembre, presentando un edema cerebral producido por dosis alta de lidocaína con broncoaspiración, encontrando restos de comida en sus pulmones.  

Las irregularidades en este procedimiento, de acuerdo a los datos de prueba valorados por la Jueza -que además hay que decir son idóneos, pertinentes y suficientes- son:

  • No haber esperado el ayuno necesario previsto por la normatividad de la materia, a sabiendas de que el niño había consumido alimentos.
  • La cirugía no era urgente, por lo que podrían haber esperado al día siguiente para intervenirlo.
  • Posición prolongada boca abajo del menor al operarlo, lo que provocó la compresión abdominal y la broncoaspiración del contenido gástrico, desencadenado por la aplicación de lidocaína.
  • Al remitir el expediente clínico del niño, los doctores omitieron mencionar el suministro de dicha sustancia (lidocaína), pero ésta fue corroborada por los peritos al realizar tanto la necropsia como el análisis respectivo de la muestra recabada en ella.
  • No se entubó al niño al practicarle la cirugía, debiendo hacerlo.
  • No actuaron de manera inmediata al percatarse de la gravedad de la salud del menor, omitiendo informar oportunamente a sus padres.

Es decir, no estamos hablando de una, sino de diversas acciones y omisiones que tuvieron como consecuencia la muerte del niño.

Ahora bien, el dolo requiere dos elementos para su configuración: uno intelectual, que es el aspecto cognitivo, y uno volitivo, es decir la voluntad. No basta con querer, se tiene que saber para poder desear el resultado. A su vez, el dolo admite distintos tipos, entre ellos el dolo directo y el eventual. Cuando se habla de un dolo directo, significa que el autor realiza la acción u omisión, sabiendo y aceptando exactamente el resultado producido. Es claro que en el caso que nos ocupa no se surte esta clase de dolo.

Por su parte, el dolo eventual significa que el autor realiza la acción o la omisión, considerando que el resultado puede llegar a producirse, hay un riesgo latente de que suceda, y lo que hace es aceptar el riesgo. 

A mi juicio, el imputado sí tenía la claridad suficiente en cuanto a los riesgos e implicaciones que podían acontecer derivado de su intervención negligente, máxime que se supone, por las credenciales con que se ostentó, cuenta con los conocimientos especializados y la experiencia para haberse representado como posible el resultado final, y no obstante todo ello, aceptó la posibilidad de que sucediera, como desafortunadamente pasó.

La resolución a la que he tenido acceso es lo suficientemente clara, precisa y detallada, y da cuenta de una investigación minuciosa y profesional por parte de la Fiscalía a cargo de Rubén Vasconcelos Méndez. Asimismo, queda evidenciado que en la audiencia inicial, el abogado defensor del médico no ofreció ni un solo dato de prueba para desvirtuar el hecho delictivo ni la probable intervención de su cliente. Así las cosas, el auto fundamenta y motiva adecuadamente la decisión de vincularlo a proceso por homicidio cometido con dolo eventual, con la agravante de responsabilidad médica.  

No obstante, los magistrados de la Sexta Sala del Tribunal Superior de Justicia, a través de un recurso de apelación, revocaron dicha resolución por supuestas violaciones graves al debido proceso que al día de hoy no han sido especificadas públicamente, y ordenaron reponer el procedimiento, así como la inmediata libertad del imputado.

Que quede claro, no se trata de “criminalizar el acto médico”, como han aseverado los que se encargaron de encubrir a este médico de quinta. Los doctores profesionales que actúan con ética y vocación de servicio, seguirán siendo respaldados por una sociedad que los valora enormemente. Aquí lo importante es que no se equivoquen quienes pretenden ampararse en una cédula para actuar negligentemente sin consecuencias.

Estoy segura de que los ministerios públicos del caso continuarán dando la batalla, y hago votos por que la juzgadora Mónica Alejandra Ramírez Reyes siga dando muestras de valentía e imparcialidad, contrario a la penosa actuación de sus compañeros magistrados.  

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Italy Ciani

Abogada por la Universidad Autónoma del Estado de México, y Maestra en Criminología y Política Criminal el INACIPE. Catedrática de la Facultad de Derecho de la UNAM, INACIPE y la Barra Nacional de Abogados. Docente certificada por SETEC. Fue la primera Subprocuradora de Delitos vinculados a la Violencia de Género del Estado de México, logrando obtener la primera sentencia por feminicidio del país. Ha publicado varios artículos y es autora del libro “Si te callas, te mueres. La violencia contra las Mujeres en México”.

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