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La ambigua delicia del eclecticismo armónico en el porfiriato

Por Delia Bolaños


Reflexionar sobre el modelo artístico mexicano de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, nos remite inmediatamente a pensar en el singular y notable movimiento arquitectónico que diese vida a decenas de monumentos históricos, espacios y edificios públicos (civiles y religiosos), así como recintos particulares de varias ciudades de nuestro país: el estilo porfiriano. Ejemplos de dicho estilo son la antigua residencia familiar del general Francisco Cantón Rosado (hoy Museo Regional de Antropología de Yucatán, mejor conocido como El Palacio Cantón), la Antigua Aduana Marítima de Tampico (espacio donde desde 2013 se proyecta la creación del nuevo Museo Marítimo de Tamaulipas), el Antiguo Palacio de Gobierno de Orizaba (mejor conocido como “El Palacio  de Hierro” de Veracruz), el Teatro Juárez de Guanajuato (uno de los más hermosos de México), el Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento de Guadalajara (máximo representante del neogótico en nuestro país), la Quinta Casa de Correos o el Palacio Postal de la Ciudad de México, entre otros. 

Fuente: México en Fotos
Fuente: México en Fotos

Ya bien sabido es  que la fórmula para referirnos a este período artístico hace referencia a la maniática fascinación del general Porfirio Díaz por el inconfundible binomio estilístico parisino de la Belle Époque: el Art Nouveau y el Art Déco, siendo las antiguas y bellas casonas de la Colonia Roma la principal causa de esta idea tan extendida. Sin embargo, en este movimiento artístico de vanguardia hay más que sólo la mezcla sui generis de la moda francesa y la imagen del Gran México Moderno (aquel que denigraba sus orígenes prehispánicos). En los ejemplos que he citado anteriormente, permean los ideales de belleza de arquitectos tanto mexicanos (Antonio Rivas Mercado, Federico Mariscal y José Ramón Ibarrola) y franceses (Émile Bernard y Ernest Brunel), como italianos (Adamo Boari y Silvio Conti) y anglosajones (Lemos & Cordes), de ahí que la visión estética aquí citada fuese tan variada y tendiese a la mezcla de elementos que parecieran no tener match

Concretamente, en la arquitectura mexicana de este periodo entre siglos prevaleció el canon neoclásico como un valor transhistórico de la formación académica, pero cambió el estatus del espacio concebido. Así, del clásico plano novohispano al modelo porfiriano se produce un cambio radical en el modo de percibir la estética de lo arquitectural (de lo estrictamente ornamentario a las artes decorativas innegables) y de pensar funcionalmente lo habitable. Así, “la supresión de los viejos sistemas de la raíz islámica que tendieron [en la arquitectura del Virreinato] a la cuadralidad, [(muy característico del tradicional patio central abierto)…], es reemplazado con la aparición del gran vestíbulo techado con vidrio, en el que se construye la gran escalera monumental”.    

Fuente: Travel notes
Fuente: Travel notes

En términos arquitectónicos, el eclecticismo estilístico del porfiriato (1876-1911) denotó la permanencia de los clásicos esquemas provenientes de las Escuelas de Bellas Artes de Europa y la adopción de elaboradas fórmulas de ornato de diferentes corrientes artísticas: columnas, capiteles, frontones, mascarones, pilastras, logias y tímpanos de la arquitectura neoclásica; balcones cerrados en complejas celosías, ménsulas en saledizo, cúpulas, arcos y columnas moriscas, vidrios de colores y patrones decorativos de la arquitectura árabe-islámica; techumbres puntiagudas, coronamientos en plomo, torres altas y veletas muy trabajadas de la arquitectura medieval (notablemente la gótica); mansardas, guirnaldas y líneas curvas en los terminados de las fachadas, así como largos espejos y ornamentos interiores propios del Art Nouveau y Déco, etc.

En términos estructurales, se consolidó el quehacer de la ingeniería civil en México, como consecuencia de la aplicación de las modernas técnicas y materiales de construcción (por citar los más importantes de la época: el hierro colado, el concreto armado y el cristal). Así, los complejos sistemas de cimentación por medio de pilotes (“emparrillados”) metálicos o de madera, la creación de los sistemas públicos de abastecimiento de agua potable y de saneamiento por drenajes (conductos y acueductos), el trazado urbano (plazas públicas, parques y jardines, calles y avenidas, boulevards y carreteras, colonias y fraccionamientos, etc.) y la refuncionalización del espacio público con la implementación del alumbrado eléctrico, fueron los ejes transversales de la renovación de la infraestructura urbana.

Un curioso popurrí de elementos orgánicos y/o abstractos que enriquecieron el entorno urbano a modo de un eclecticismo armónico sobresaliente, el cual por cierto, representa aún hoy en día una estética mestiza intachable. Todas estas edificaciones son ejemplos claros, íntegros y proporcionados del modelo de belleza que el gobierno de aquel entonces buscaba otorgar a la capital de la nación y a muchas de sus ciudades predilectas (aunque el porfiriato fue un muy fructífero período en el que se construyó tal vez tanto como en el Virreinato, las bondades de este movimiento de restructuración sólo fueron sujeto de aquellas regiones donde había abundante inversión extranjera), generando un emblema arquitectónico y escultórico clave para la ciudadanía.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

        

Acerca de Delia Bolaños

Maestra en Historia del Arte y Patrimonio por la Universidad de Burdeos y licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Especialista en arte moderno y contemporáneo, asesora de difusión y comunicación cultural y amante del arte urbano. Escritora de tanto en tanto, melómana, lectora empedernida y hermeneuta. Orgullosamente mexicana y apasionada ciudadana del mundo. Cazadora gastronómica y fotógrafa profesional.

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