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La caída del Imperio en el sur: una lucha de resistencia desde abajo

Por: Javier Bautista


Hay una omisión evidente en nuestra historia nacional relativa a las contribuciones de las bases sociales en la construcción de la Nación Mexicana. La historia oficial no ha sido sino un instrumento para el adoctrinamiento de los mexicanos sustentado en la llamada historia de bronce, reduciéndose ésta a la dicotomía de héroes y villanos. La omisión a la que me refiero tiene que ver con la negación intencional de los de abajo en el proceso de construcción del país. Y sin embargo, la historia social nos ha demostrado una y otra vez que la nación se ha cimentado de abajo hacia arriba y no viceversa. Veamos un caso concreto.

México vivía hace 150 años (1866) uno de los episodios más dramáticos: la ocupación militar del territorio nacional por el Ejército de Napoleón III, considerado entonces uno de los mejores del mundo. La invasión desde 1862 se dio dentro del contexto de expansión del imperialismo europeo, cuando una nueva ola de neocolonialismo se haría presente en muchas partes del mundo.

De aquel conflicto con la Francia de Napoleón III, la historia oficial ha logrado consolidar en la memoria colectiva la idea de la gran victoria de los mexicanos en la batalla de 5 de mayo de 1862 en Puebla. Pero, omite señalar que los franceses después de replegarse en Veracruz, se reorganizaron y quintuplicaron sus fuerzas con miles de elementos llegados de Europa: belgas, austriacos, húngaros y zuavos. Con los refuerzos, los intervencionistas contraatacaron y tomaron por fin Puebla un año después.

En poco tiempo, la ocupación se extendió en la mayor parte del territorio nacional, prolongándose hasta 1867. En 1864 llegó el aventurero austriaco Maximiliano de Habsburgo para ocupar el trono del Segundo Imperio Mexicano, porque supuestamente una inmensa mayoría de mexicanos clamaba su presencia.

1 Maximiliano
Maximiliano de Habsburgo / Fuente: Wikimedia commons

Ante la emergencia nacional, las respuestas llegaron desde abajo a través de los movimientos de resistencia, por lo regular en la modalidad de guerrillas, con una base social compuesta de campesinos, rancheros, indígenas, entre otros; dirigidos, generalmente, por líderes locales o regionales.

Juárez, que encabezaba un gobierno itinerante por el norte del país, encomendó a Porfirio Díaz Mori reorganizar el diluido Ejército del Oriente en el sur. Pero, más que un ejército regular, ante las circunstancias adversas, Díaz formó y lideró grupos de guerrilleros en las montañas. Durante el último trimestre de 1865 y la mayor parte de 1866, se extendió un gran movimiento de resistencia por los pueblos de un extenso territorio en los estados de Puebla, Oaxaca y Guerrero.

En la mixteca poblana surgió la Compañía de Chiautla comandada por Félix Rivera y el Batallón Fieles de la Patria, cuyo jefe fue José Guillermo Carbó. En Acatlán y Tepeji, Vicente Ramos e Ignacio Sánchez encabezaron el Escuadrón Tepeji. De la montaña de Guerrero se formó el batallón Morelos de Tlapa dirigido por Juan José Cano.

De la mixteca oaxaqueña, muchos pueblos contribuyeron económicamente con su impuesto de capitación, protección y víveres o se integraron activamente en los grupos guerrilleros. En el distrito de Huajuapan se formó el batallón Patria, liderado por José Segura y Guzmán. En el distrito de Tlaxiaco también hubo respuestas positivas, creándose los batallones Tiradores de la Montaña bajo el mando de Felipe Cruz y la Compañía de Tlaxiaco con Isaac Narváez. Los mixtecos de la costa hicieron lo propio al sumarse al grupo de Manuel López Orozco.

En otras regiones de Oaxaca también hubo respuestas favorables, Luis Pérez Figueroa encabezó la resistencia con gente de los pueblos de la cañada en el triángulo de Oaxaca, Puebla y Veracruz. En el otro extremo, los zapotecos del Istmo de Tehuantepec combatieron a los extranjeros en su región.

¿Cuáles fueron los impactos de la resistencia popular contra el Imperio?; sin duda, las acciones de guerrilla contribuyeron de manera significativa a debilitar las posiciones extranjeras y los resultados más notables serían las sucesivas derrotas infligidas a los cuerpos del ejército imperialista.

El 5 de septiembre de 1866, los zapotecos de Juchitán y de pueblos aledaños, hombres y mujeres, armados con sus herramientas de trabajo, escopetas viejas y hondas, al mando de Máximo Pineda, asestaron un gran golpe al batallón imperialista conocido como La Cola del Diablo, compuesto por zuavos y húngaros, además de sus aliados mexicanos.

2 Juchitan
Fuente: Epopeya (portada): http://arcanoradio.blogspot.mx/2015/09/las-breves-del-5-de-septiembre.html

El 23 del mismo mes, en la Mixteca Alta, Porfirio Díaz Mori y cerca de 300 mixtecos derrotaron a un escuadrón húngaro en las afueras de Nochixtlán. En otro combate memorable, el 3 de octubre de 1866, en la localidad de Miahuatlán, Díaz Mori y su pequeño ejército compuesto en su mayoría por mixtecos de los distritos de Huajuapan y Tlaxiaco, sur de Puebla y la montaña de Guerrero, carentes de lo más elemental (alimentos, municiones, vestido) y reforzados por un grupo miahuateco, vencieron a los imperialistas que los doblaba en número.

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Batalla de Miahuatlán / Autor: Francisco Paulo Mendoza

Días posteriores, a los grupos victoriosos de Miahuatlán, se sumó gente de la misma condición social de la Sierra Norte al mando de Félix Díaz y Fidencio Hernández; así como de la cañada con Pérez Figueroa y de la costa con López Orozco. El 18 de octubre, en la Carbonera, como Ejército del Oriente y comandados por Díaz Mori, finiquitaron el proyecto imperialista al vencer a una columna extranjera que iba de Puebla a Oaxaca para auxiliar a los vencidos de Miahuatlán que se habían atrincherado en los fuertes del Carmen Alto en la ciudad de Oaxaca.

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Batalla de la Carbonera / Autor: Francisco Paulo Mendoza

Batalla de la Carbonera

Autor: Francisco Paulo Mendoza

El último día de ese mes, los imperialistas se rindieron sin condiciones y entregaron la plaza de Oaxaca al Ejército del Oriente. Con aquella capitulación, las contribuciones de los de abajo fueron más que evidentes para la caída del Imperio en Oaxaca. Sin embargo, para la historia oficial no merecen mayores consideraciones, porque representan una visión distinta a la historia dogmática que se suele enseñar, particularmente en la educación básica.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Javier Bautista

Maestro en Estudios Regionales por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, Historiador por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, académico. Autor del libro "Porfirio Díaz de guerrillero a caudillo". "Los pueblos mixtecos y la resistencia contra la Intervención Francesa". Colaborador en la revista Relatos e Historias en México.

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