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La corrupción mata y ese es el menor de los males

Por Paulina Mancebo


Existen numerosos debates sobre si la corrupción es cultural, estructural o sistemática, sin importar cuál sea su categoría sabemos que la corrupción es un resultado, un síntoma de una enfermedad que merece algo más que un paracetamol.

En nuestro país la corrupción es tan común y esta tan generalizada que es muy fácil confundirla con otros males como impunidad, injusticia, inequidad y muchos más etcéteras. Esto ha resultado en esquemas ineficaces para combatirla y más aún para atacarla desde sus estructuras.

Fuente: Global Media
Fuente: Global Media

Hace algunas semanas la doctora Irma Eréndira Sandoval, propuesta para ocupar la Secretaría de la Función Pública, mencionó cinco líneas de acción para el combate a la corrupción: como la austeridad republicana; combatir los conflictos de interés; fomentar las políticas de transparencia total; programas anticorrupción en sector fiscal y financiero, y combate a la impunidad e irresponsabilidad en contratistas.

Sin duda las propuestas de la Dra. Sandoval son irrefutables y necesarias, pero en su calidad de experta debería de al menos atajar una de las variables estructurales de la corrupción. Y no… no toda la corrupción es dinero.

La corrupción es un desvío de la norma, un abuso de poder de los servidores públicos a cambio de beneficios los cuales pueden ser económicos, políticos, institucionales, materiales o simplemente circunstanciales.

Numerosas tragedias se han ocasionado por la corrupción, donde el fallecimiento de personas no ha sido razón suficiente para que los familiares obtengan justicia y para que las causales del incidente se clarifiquen, así como abatir la problemática que lo ocasionó.

A un año del sismo del 19 de septiembre y de conocer la información de siniestros vinculados a la corrupción, hemos aprendido que la industria inmobiliaria de la Ciudad de México goza de privilegios donde las personas son lo menos importante de lo importante.

La corrupción en contextos de emergencia refleja sus componentes estructurales antes, durante y después del evento. La primera presenta opacidad, omisión, irresponsabilidad, falta de profesionalización y tráfico de influencias en la decisión, otorgamiento y construcción de inmuebles, aunado a la falta de protección financiera en los créditos, prevención ante siniestros e información a los consumidores. En esta fase etapa las autoridades son las que juegan un papel muy importante para desencadenar la corrupción.

Sin mecanismos de manejo y prevención, aunado a las fallas previas, durante la emergencia la ciudadanía tomó el control de la situación por una falta de capacidad y profesionalización, así como la desconfianza hacia las autoridades. Sin embargo, aquí resalta la forma en que privilegiaron las asimetrías en la distribución de recursos, el corporativismo y captación de recursos para favorecer a ciertos grupos.

Después del evento en la recuperación la distribución de recursos y materiales es muy importante, pero hemos visto opacidad, fraudes, falta de capacidad para distribuir recursos, nuevamente el corporativismo y el influyentismo por encima de las necesidades de las personas, así como nula atención a las necesidades de justicia y verdad para los familiares de las víctimas.

Estas son tan solo algunas de las variables que incentivan la corrupción, pero mientras los servidores públicos sigan actuando parcialmente alejados de la norma y sin dar explicaciones de su operación y, sobre todo, sin consecuencias, la ética y las buenas intenciones no acabarán con los insumos que alimentan la corrupción.

Comprender las dinámicas del gobierno, el lenguaje burocrático y las variables estructurales que propician la corrupción son claves para que las cinco medidas contra la corrupción que menciona la Dra. Sandoval funcionen.

Necesitamos transformar el combate a la corrupción de paracetamol a penicilina.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Paulina Mancebo

Economista del IPN y Maestra en Gobierno y Asuntos Públicos por la FLACSO-México. Actualmente cursa el Doctorado en Estudios de Población en El Colegio de México. Cuenta con más de 10 años de experiencia en áreas como la transparencia, rendición de cuentas, planeación gubernamental, calidad de gobierno, migración y género. Ha colaborado en distintas instancias públicas como la Asamblea Legislativa del D.F, el INAI, el PNUD, el Insyde A.C., la SENER, la SEGOB y la CISS.

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