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La guerra de Calderón y el pobre debate de seguridad

Por: Aram Barra


 

La guerra de Felipe Calderón nos dejó un país bañado en sangre, dolor, injusticia y descomposición social. El abordaje del fenómeno se mantuvo con Enrique Peña y hoy es lo mismo que propone Margarita Zavala: una óptica que se puede resumir conceptualmente en “mano dura”. Felipe decía “para que las drogas no lleguen a tus hijos”, con Enrique se volvió un marco legal bajo la “seguridad interior” y Margarita hoy propone “el que la haga la pague”. Más de lo mismo.

Adentro de “mano dura” caben cuatro importantes ejes de la guerra Calderón-Peña Nieto, a saber: 1) La militarización del territorio sin un objetivo fijo y sin mecanismos de control; 2) El populismo penal y la extradición de capos de los cárteles; 3) La baja prioridad en la inversión en las instituciones de justicia, su independencia y su eficiencia, y 4) La nula voluntad política para regular el mercado de las drogas y el tráfico legal e ilegal de armas.

En este sentido, la pregunta que Carlos Loret le hizo al ex presidente Calderón esta semana durante una entrevista, refiriéndose a los índices de aprobación al final de su mandato, está fuera de foco. Los indicadores que reflejan el resultado del mandato de Felipe Calderón (y de Enrique Peña) son el número total de muertos y de las violaciones graves de derechos humanos, así como el aumento generalizado de la violencia, la corrupción y la inseguridad en el país.

Elaborada por Carlos Galindo
Elaborada por Carlos Galindo

En consecuencia, poco importa si la gente se les acerca a los mandatarios en los supermercados o los restaurantes de una burbuja de seguridad que se vive en algunas ciudades del país. Lo que verdaderamente importa es el aumento de denuncias de violaciones graves de derechos humanos. Lo importante es la inseguridad y el miedo que hoy vibra por las calles del país.

De acuerdo con Human Rights Watch, entre 2003 y 2006 la CNDH recibió 691 denuncias de violaciones de derechos humanos cometidas por soldados contra civiles; esta cantidad aumentó a 4.803 en el período entre 2007 y 2010. Y, mientras que entre 2003 y 2006 la CNDH emitió 5 recomendaciones en las cuales concluía que autoridades federales habían cometido torturas, en el período de 2007 a 2010 formuló 25 recomendaciones de este tipo.

Vergüenza le debería dar al ex presidente Calderón salir a defender su política de seguridad. Sin embargo, en su análisis, tiene razón en una cosa: poco o nada se hizo para hacer del poder judicial uno más independiente y eficaz durante su administración. En la actual administración, peligra la independencia de la flamante Fiscalía si el proceso de nombramiento le da un mal nacimiento.

Por una década, los gobiernos han hecho caso omiso a recomendaciones de sociedad civil, expertos y académicos, así como foros multilaterales en materia de seguridad. De hecho, poco caso han hecho a los avances de la evidencia científica que apunta a que la “mano dura” aunque popular en la opinión pública por ofrecer respuestas rápidas a las demandas de seguridad, es contraproducente en el media y largo plazo.

Para decirlo en pocas palabras, la mano dura no funciona. Incluso en los lugares donde dio resultados esperanzadores, como Ciudad Juárez o Tijuana, el éxito no fue sostenible y hoy, nuevamente, esas ciudades están viendo aumento en los homicidios. Debe quedarnos bien claro: la guerra no es la solución.

¿Qué podemos hacer entonces? Hay algunas respuestas que van desde la prevención y hasta el uso legítimo de la fuerza, pasando por una mejor desagregación de los datos, el fortalecimiento e independencia del poder judicial, el mejoramiento de las policías y su capacidad de acción, así como regular el mercado de las drogas y limitar la disponibilidad de armas de fuego.

Todos estos ámbitos de la política pública, trabajados de manera paralela y en consonancia, pueden generar resultados positivos en reducir la violencia letal y las otras violaciones relacionadas con ella. En conjunto, pueden constituir una política criminal y de reducción de la violencia. Una propuesta coherente para la construcción de la paz en México.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Aram Barra

Internacionalista por la UDLA México y maestro en política y administración pública por New York University y University College London. Actualmente se desempeña como consultor independiente en temas de salud, seguridad y derechos humanos.

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