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La incómoda fascinación del desnudo y de la piel

Por: Delia Bolaños



Tal vez uno de los temas más discutidos, polémicos, controvertidos y escandalosos de la Historia el Arte Occidental sea el desnudo (y que créalo o no, querido lector, sigue teniendo resonancia en algunos países como el nuestro[1]). Esa incansable búsqueda de la belleza y la perfección del cuerpo humano, sobretodo del frágil y lozano físico femenino, ha traído consigo un caudal de cánones de belleza que han mostrado a lo largo de los siglos las diferentes formas de concebir el órgano más grande de nuestro sistema: la piel.

"La caída de los ángeles rebeldes" Foto: MUNAL
“La caída de los ángeles rebeldes” Foto: MUNAL

Aunque la desnudez siempre ha sido parte fundamental del discurso estético de todas las academias de arte europeas desde el Renacimiento (y en consecuencia de sus hermanas en América)

en realidad la representación del cuerpo femenino casi siempre ha sido la más susceptible de generar ofensa por su proximidad inmoral a la “peligrosa contemplación” concupiscente y pecaminosa del “sexo débil”.

El desnudo en la mujer ha representado históricamente dos grandes fuerzas: las divinas, en cuyo discurso el espectador puede ver una fémina totalmente desnuda, sólo una parte descubierta de la piel (un gentil seno al aire, las clavículas expuestas, la espalda y los glúteos desvestidos, etc.) o un desnudo velado que jamás revela los genitales femeninos; éste siempre está asociado a las diosas greco-latinas o a algunas figuras bíblicas en actitud extática como Eva, Betsabeth, Lucrecia o la Madonna Lactante (también conocida como Galactotrofusa o Virgen de la Buena Leche del Arte Bizantino). Y las maliciosas, que en su gran mayoría representan la lujuria de un ser inferior que no pudo controlarse ante la tentación de la carnalidad, como lo es el caso de las Bacantes en la mitología greco-latina y de los cuerpos no europeos de las colonias así como el de las odaliscas del antiguo mundo árabe.

En nuestro país, uno de los grandes exponentes del desnudo fue el texcocano Felipe Santiago Gutiérrez (1824-1904), cuya primera retrospectiva a nivel nacional está presente desde septiembre del año pasado en la planta baja del MUNAL: Discursos de la piel. Este pintor de renombre no sólo en México sino también en Colombia, fascinado por la composición del desnudo en grandes obras europeas como La maja desnuda (1797-1800) de Francisco de Goya y Lucientes, Olympia (1863) de Édouard Manet y El origen del mundo (1866) de Gustave Coubert, fue uno de los primeros pintores latinoamericanos en atreverse a ir mucho más allá en el desnudo femenino.

"La cazadora de los Andes" del sitio del Museo Blaisten
“La cazadora de los Andes” del sitio del Museo Blaisten

La cazadora de los Andes, obra realizada durante los viajes a Colombia y que cuenta con al menos cuatro versiones datadas a finales del siglo XIX, muestra la figura de una mujer mestiza de piel clara en posición oblicua, recostada sobre la piel de un puma a modo de alfombra (bello felino americano cuya inclusión claramente está inspirada en los tigres y leopardos de los franceses Louis Ingres y Eugène Delacroix) con una sublime actitud de descanso que se complementa con la quietud del paisaje frente a ella. La mujer anónima (en este y otros de sus cuadros) nunca nos mira, vive en otra realidad y retoza en la salud de su bella piel que no ha sido tocada más que por las huellas del sol: una belleza latina que ya no es la beldad de la otredad, sino la de próximo en toda su expresión cultural particular. Notablemente inspirada en Diana la diosa de la caza, esta cazadora andina sólo fue el pretexto perfecto para explorar la corporeidad de la mujer latinoamericana sin el discurso del “nativo salvaje” o de la religiosidad dictadas por Occidente. Este es en gran medida uno de los elementos que le permitieron completar esa transición del romanticismo al realismo pictórico.

[1] Recordemos aquella exposición del Museo Nacional de Arte que hizo un maravilloso y exquisito homenaje a la corporeidad masculina en el Arte Contemporáneo (El hombre al desnudo. Dimensiones de la masculinidad desde 1800, exhibida de marzo a junio de 2014). Muestra que fue fuertemente censurada en redes sociales digitales (específicamente en el perfil de Facebook del museo) por la indignación que causó en algunos miembros de la sociedad mexicana (sobre todo en el contexto de la desnudez relacionada con la homosexualidad).

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Delia Bolaños

Maestra en Historia del Arte y Patrimonio por la Universidad de Burdeos y licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Especialista en arte moderno y contemporáneo, asesora de difusión y comunicación cultural y amante del arte urbano. Escritora de tanto en tanto, melómana, lectora empedernida y hermeneuta. Orgullosamente mexicana y apasionada ciudadana del mundo. Cazadora gastronómica y fotógrafa profesional.

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