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La irresponsabilidad de Margarita Zavala

Por: Panambí Garcés



La decisión de Margarita Zavala de retirarse de la contienda es irresponsable, no solo por el contexto de la poca información en el que se da su renuncia[1], ni el momento que se vive en la campaña presidencial, sino también a partir del análisis de cuatro ámbitos relacionados entre sí.

Fuente: El Financiero
Fuente: El Financiero

Primero, en lo que respecta a la lucha por las candidaturas independientes. Segundo, en lo que referente a la representación sustantiva de todos los ciudadanos y ciudadanas que avalaron con su firma su registro como candidata independiente. Sin mencionar siquiera la burla al trabajo de los operadores que empeñaron su tiempo y esfuerzo por lograr el requisito legal y verla dentro de la boleta electoral.

El tercer y cuarto, los que me parecen más relevantes, son aquellos que refieren, por un lado, a la participación política de las mujeres, tan limitada por los estereotipos y los lugares comunes que se asumen sobre ellas y sobre su ambición o intereses, y, por el otro, al curso de las carreras políticas individuales en general y al interior del PAN.

Lo anterior no como una simple opinión personal o partidista, sino como un tema que ha sido ampliamente estudiado desde la Ciencia Política en general y desde el caso particular mexicano por académicas como Luisa Béjar o Joy Langston[2].

Del estudio de las carreras políticas en nuestro país, se puede sostener que la eficacia del ejercicio del poder por parte de los actores que se involucran en ese espacio tiene que ver con cálculos muy objetivos de las capacidades de negociación y de juego que cada uno tiene, y que están a su vez determinadas por la estructura social a la que pertenecen dichos actores.

Así, una vez que se está dentro del terreno de juego, las oportunidades de crecimiento y consolidación de las carreras políticas están directamente relacionadas con el cumplimiento de acuerdos. La capacidad de cumplir acuerdos me parece que sí es dependiente de un ímpetu personal de participar en la actividad política. Dichos acuerdos pueden responder a los compromisos adquiridos al desarrollarse al interior de los movimientos o partidos políticos y a las demandas y exigencia de sus electorados. Estos les permitirán no sólo ejercer el poder con legitimidad sino incluso continuar con otros puestos o encomiendas. [3]

Por lo anterior, sostengo que la capacidad del cumplimiento de acuerdos no tiene que ver con la estructura social, es decir, no tiene que ver con que sean hombres o mujeres, sino que deviene del compromiso social de cada actor político individual. Este se fractura cuando no se hace un cálculo objetivo de las capacidades de juego o una vez que contando con capacidades se renuncia a ellas.

Es en la falsa idea de que el nivel de compromiso y la capacidad para el seguimiento de acuerdos están diferenciados por el género, en dónde se depositan gran parte de los estereotipos del actuar político de las mujeres. Se piensa que en el caso de las candidaturas de mujeres el compromiso es menor, que las convicciones no son claras y que la prioridad familiar o las labores desequilibradas en dar cuidados siempre limitarán el actuar público.

Margarita Zavala actuó de manera irresponsable porque su salida valida todos esos estereotipos en contra de las mujeres que son utilizados con frecuencia para justificar el no tomarlas en cuenta o no promoverlas en los espacios o en la consecución de agendas.

Al interior del PAN, su renuncia también hace daño no sólo por el desgaste a la candidatura por la Presidencia que el partido experimentó en el proceso, sino también porque a partir de un cálculo desproporcionado, Zavala optó por la ruptura partidista y tomó el camino de la candidatura independiente fracturando no sólo al partido sino también a la militancia.

De nada sirvieron los esfuerzos de algunas de nosotras que, desde afuera de campaña, exigimos respeto hacia ella, independientemente de que no pensáramos apoyarla con nuestro voto el día de la contienda electoral; ni de indicar cuando a ella la nombraban por su nombre y a los demás contendientes por sus apellidos; ni de evidenciar una y otra vez los chistes misóginos, ni de señalar el uso de las críticas al gobierno de Felipe Calderón como ataque personal.

Hoy parece que con la renuncia de Margarita Zavala se han reafirmado todas esas ideas erróneas y estereotipos. Parece que su candidatura sí fue un berrinche y no un compromiso político con los ciudadanos que la seguían. Que su plataforma sí era un remake de lo logrado por su esposo Felipe Calderón. Que su registro en la boleta sí era testimonial y que no tenía intenciones de contender dignamente. Que su candidatura fue una simulación, orquestada desde quién sabe qué lugar o actores (esos sí, en masculino) para debilitar no sólo a un partido, sino de paso minar las oportunidades de operación de miles de mujeres que sí se dedican a la actividad política de manera seria. Una tristeza por dónde se lea.

[1] Para el momento en el que se escribe este texto, la candidata no ha ofrecido ninguna conferencia de prensa o comunicado oficial, todas las declaraciones de su renuncia han sido confirmadas únicamente por miembros de su equipo de campaña.

[2] Para quien se interese más en el tema recomiendo “¿Quién legisla en México? Descentralización y proceso legislativo” de Luisa Béjar en la Revista Mexicana de Sociología, o “Instituciones políticas y reclutamiento político en México” de Joy Langston y Gonzalo Celorio en la revista Foro internacional.

[3] Este tema en particular será interesante revisar si se confirma una vez que opere la reelección de los puestos de elección popular después de la elección de 2018.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Panambí Garcés

Politóloga de la FCPyS de la UNAM. He realizado estudios en análisis político por el CIDE, en libertad y propiedad privada por la Theodore Heuss Academy, en conservación y restauración del patrimonio cultural en la ENCRyM del INAH y en el MUNAL. Trabajo en el servicio público, me gusta correr y el pasito perrón. No creo en los horóscopos.

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