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La múcura amuleto de Tacho


Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento…
Un paisaje marcado por la pobreza y la miseria, el relego que es producto de una historia convulsa e inasequible en Nicaragua, contrasta paradójicamente con la riqueza poética de Rubén Darío. Su ya clásico Margarita está linda la mar resuena todavía como una canción que deja el hueco de la estrella que la princesa puso en su prendedor. La musa de este poema fue Margarita Debayle Sacasa hija de Luis Henri Debayle, médico de cabecera de Rubén Darío. Margarita era hermana de Salvadora, quien llegaría a ser la esposa de Anastasio Somoza García, “Tacho” y madre de Anastasio Somoza Debayle, “Tachito” principio y fin de una dinastía de vulgares dictadores de Nicaragua que murieron asesinados en el mes de septiembre con una diferencia de 24 años.
Anastasio Somoza García, presidente de Nicaragua durante 17 años, entre 1937 y 1956. Foto: LA PRENSA/ ARCHIVO
Anastasio Somoza García, presidente de Nicaragua durante 17 años, entre 1937 y 1956. Foto: LA PRENSA/ ARCHIVO

La inestabilidad política de América Latina no sorprende. Es producto del tiempo, se trata de ése aporético orden desorganizado que dio vida a las repúblicas tras haber alcanzado su independencia de la metrópoli. Los Estados que se forjaron no contaron con un plan fijo: se plantearon ordenar el caos, pero no tenían planes de gobierno a largo plazo y estuvieron marcados por sus inconsistencias. Se propusieron emular los modelos democráticos que ya se conocían en el mundo, pero debieron lidiar con la imposición de los mismos en culturas completamente ajenas a la democracia, con la herencia servil que limita las acciones y supedita a las mayorías y no a los grandes hombres.

Es lugar común pensar en la tendencia de México a recurrir a los caudillos, numerosos estudios hablan de ello y ha sido motivo de análisis, obras literarias, canciones y hasta obras teatrales. A veces da la impresión de que nuestros connacionales se sienten tranquilos abandonándose a las manos de un hombre “fuerte” que guíe su destino. Se trata de una suerte de minoría de edad; pero no sólo ocurre en el caso de México. Pensemos por ahora que es un problema que subyace a América Latina. El caudillo es una figura que ejerce poder absoluto. Generalmente son dictadores que abrazan a las estructuras gubernamentales. Su fuerza se ha basado en la inestabilidad institucional y en la inmadurez política.

Anastasio Somoza Foto: www.laprensa.com.ni
Anastasio Somoza Foto: www.laprensa.com.ni

De entre los muchos modelos de caudillo, sigue resultando peculiar el de Anastasio Somoza García, militar, empresario y dictador de Nicaragua, mejor conocido por el nombre de “Tacho”, que gobernó de 1937 a 1947 y de 1950 a 1956. A lo largo de sus dos periodos de gobierno mantuvo a personajes que funcionaron como sus títeres en el poder, siendo él la sombra dictatorial que movía sus hilos. Ordenó matar al rebelde Augusto Sandino y a todos sus seguidores y eso le valió la presidencia de Nicaragua con el apoyo de los norteamericanos.

Somoza se casó con Salvadora Debayle de origen francés, de una familia prestigiosa y acomodada, con quien procreó tres hijos Lillian, Luis Anastasio y Anastasio Somoza Debayle. “Salvadorita”, como le llamaban los nacionales, fue el rostro social de la dictadura y se movía fácilmente entre el derroche y la filantropía, creó el espacio mediático que personificó el equilibrio entre la autoridad y la proximidad. Su ejercicio del poder, como el de muchas otras mujeres, radicaba en la influencia que ejercía sobre su marido y en el contrapeso simbólico que suministró al régimen; “Salvadorita” rescataba un aparente glamour y una urgida aristocracia que envolvía la ordinaria vulgaridad de los Somoza. Era la máscara del salvajismo autoritario de la sangrienta dictadura.

Salvadora Debayle Foto: https://www.timetoast.com/timelines/anastasio-somoza-garcia-0c6e1b2b-ab2f-4bb6-8448-b750add9d85a
Salvadora Debayle Foto: https://www.timetoast.com/timelines/anastasio-somoza-garcia-0c6e1b2b-ab2f-4bb6-8448-b750add9d85a

Por su parte, Somoza era un hombre sin enemigos, todos estaban muertos. Fue un tirano sanguinario, servil a los intereses extranjeros, de cárceles llenas. Mantuvo al país sin escuelas. Se enriqueció de una manera insólita. Mi abuelo corría caballos en Panamá. Somoza hizo un hipódromo en Nicaragua, en las carreras era usual que él corriera ocho caballos y mi abuelo uno, Alejandro, un pura sangre de bajo perfil. Cuando ganaba Alejandro había una revolución equina en el hipódromo. Y mi familia sabía que la rabieta de “Tacho” sería cobrada.

Al ritmo centroamericano, donde fuera iba con él “la múcura” de Crescencio Salcedo y que inmortalizaran Ninón Sevilla y Dámaso Pérez Prado en 1950:

“Muchachita si tú no puedes con esa múcura de agua, muchacha, llama a San Pedro pa’ que te ayude a cargarla…”

Y siempre la metáfora muestra el discurso, pues las múcuras son recipientes antiguos que resisten, pero no toleran la presión.

Foto: Instituto colombiano de antropología e historia
Foto: Instituto colombiano de antropología e historia

Se decía que a

“Tacho, brujos y hechiceras le avisaban de todos los posibles peligros que podía correr. Jugaba con la suerte y apostaba su destino a los juglares de la sinrazón ante la ausencia de proyectos. Dicen que “andaba blindado todo su cuerpo”.

El único lugar no blindado eran sus testículos. Múltiples intentos de matarlo fracasaron; sin embargo, todo lo concede el tiempo. El 21 de septiembre de 1956 un grupo de generales somocistas se aliaron con el poeta Rigoberto López Pérez para acabar con él y ponerle fin a la dictadura. José Adán Silva y Vladimir Vásquez han reconstruido el relato de lo que por mucho tiempo no fue más que un conglomerado de mitos.

Foto: http://www.timetoast.com/timelines/nicaragua-timeline-68e1d7e5-5fdb-4118-abc7-d4f1fbedd798
Foto: http://www.timetoast.com/timelines/nicaragua-timeline-68e1d7e5-5fdb-4118-abc7-d4f1fbedd798

El famoso magnicidio fue compuesto por López Pérez como un soneto suicida, que también le quitó a él la vida con 54 disparos de parte de la guardia de Somoza. Al dictador se le alojaron tres balas en el cuerpo. Una en la cadera, otra en el brazo que había rozado el pulmón derecho y se había quedado en la espalda, y la otra dentro del conducto raquídeo alrededor de la tercera y cuarta vértebra lumbar. Luego de una operación que le generó un estado de coma, perdió la vida una semana después. El sanguinario caudillo latinoamericano al ritmo de la múcura, inculto, empoderado, despreciando a quienes gobernaba, tocó las puertas de la muerte en una reunión en León ciudad de Nicaragua y al son latino tocado de tal forma que recuerda a una historia salida de Masaya. Así pues, muere “Tacho”. Deja a su Nicaragua que él consideró su propio rancho. Pero la dictadura no murió, Luisito la siguió bailando y después “Tachito”. Analizar los pequeños placeres de estos siniestros personajes y en donde se encuentran muestra los síntomas del inconsciente latinoamericano donde se ha gestado el poder de los caudillos populares y sus primarias estructuras del poder.

Seguiremos hablando de estas modélicas figuras…

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Acerca de Boris Berenzon

Mexicano, judío, historiador. Mordido por el Psicoanálisis y la Filosofía. Amante de la música mexicana antigua. "Vivo en la periferia por convicción y consecuencia. Me gusta la soledad".

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