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La nueva amnistía de AMLO

Por: Fernando Belaunzarán


La guerra es algo muy serio como para tomarse a la ligera. Con 200 mil muertos y 30 mil desaparecidos en poco más de una década, siendo 2017 el año más violento en lo que va del siglo, no cabe la frivolidad. Se agradece que Andrés Manuel López Obrador haya puesto el tema en el debate público, pero eso no significa ser complacientes con sus planteamientos ni tampoco hacer malabares intelectuales para componer sus expresiones e interpretar lo que quiso decir, supliendo al protagonista que ha optado por no aclarar sus dichos ante la ola de cuestionamientos y dudas que generó su propuesta de darle amnistía a los capos del narco para “garantizar la paz y la tranquilidad”.

Esto es lo que dijo AMLO, tomado directamente del audio:

“Vamos a explorar todas las posibilidades, desde decretar una amnistía, escuchando también a las víctimas, hasta exigir al gobierno de los Estados Unidos que lleve a cabo campañas para aminorar el consumo…”

Un reportero le preguntó si “¿Esta amnistía alcanzaría a los líderes de los cárteles?”, a lo que Andrés Manuel respondió:

“Vamos a plantearlo, lo estoy analizando, lo que sí les puedo decir es que no quedará ningún tema sin ser abordado”.

Foto: proceso.com.mx
Foto: proceso.com.mx

Es verdad que la amnistía es un instrumento que puede contribuir a procesos de paz, pero cuando eso ha ocurrido se trata de resolver conflictos de distinta índole, político-ideológicos, y además forma parte del punto de llegada, no una carta que se pone de inicio en la mesa. Sin ruta crítica, sin objetivos, sin plazos, lanzar la propuesta es solo una ocurrencia que ofrece impunidad a asesinos desalmados en una visión por demás ingenua y poco informada del problema.

¿Les ofrece perdón a cambio de qué? ¿En realidad AMLO piensa que los narcos matan, secuestran, roban y extorsionan porque son perseguidos y no porque son las “necesidades” de la dura competencia en un negocio muy lucrativo en el marco de una prohibición represiva? ¿Piensa que dejarán de hincharse los bolsillos y que desmantelarán la industria solo porque les ofrecen perdón? ¿De verdad piensa el Peje que ése es el objetivo de los capos?. Es tal la ingenuidad que resulta difícil distinguir su frontera con la complicidad.

Lo que López Obrador no mencionó entre “todas las posibilidades” de su multicitada entrevista, ni tampoco lo ha hecho después del escándalo por sus declaraciones, es el cambio en la política de drogas. Mientras genere tantos recursos, el narcotráfico seguirá. Así lo entendió José Mujica, entonces presidente de Uruguay, al proponer la legalización de la marihuana. De hecho, la situación de México estuvo presente en la discusión desde el inicio. Un argumento recurrente a favor fue no pasar por lo mismo que estamos padeciendo. Pepe asegura con razón que el narco es peor que las drogas y para enfrentarlo mejor es necesario reducir sus ingentes ganancias. En cambio, Andrés Manuel ofrece perdón sin tocar el negocio. Dos visiones contrapuestas.

Quizás a algunos jefes les interese que sus crímenes sean borrados y pasar a ser “ciudadanos respetables”, pero serían sustituidos en el cártel y muy posiblemente con prestanombres. Las decenas de capos muertos o capturados no han reducido la producción, ni el tráfico, ni el consumo, al contrario, siguen creciendo y solo han logrado escalar la violencia por las luchas sucesorias o por el control de rutas y mercados cuando una organización ve debilitada a su rival.

A diferencia de lo que sostienen los que salieron a defender el disparate de AMLO, Colombia nunca le ha dado amnistía a narcos. Llego a un acuerdo para que se entregaran y pasaran un tiempo en cárceles controladas por los propios delincuentes, desde donde seguían operando sus “empresas”. Eso no detuvo a la industria ilegal, tampoco disminuyó la violencia y el experimento terminó mal con la fuga de Pablo Escobar cuando se enteró que lo iban a trasladar a otra sin tantos privilegios. El proceso de paz en ese país fue con las FARC, guerrilla de medio siglo antigüedad, a quienes se les pudo ofrecer integración a la vida política y reformas democráticas y sociales, junto a la reparación del daño a las víctimas. Cierto que también se dedicaban al narcotráfico para financiarse, pero su objetivo no es el negocio sino el cambio social, como lo fue para la guerrilla en México que en los 70´s se financiaba con asaltos bancarios y secuestros.

Llama la atención su enorme contradicción. Asegura Andrés Manuel López Obrador que va a pacificar al país, pero tiene la propuesta más radical de militarización. No solo porque en su “Proyecto alternativo de Nación 2018-2024 establece que debe aprobarse la Ley de Seguridad Interior (pág 68)para Morena, la diferencia entre votar a favor o en contra es si él presidente es AMLO o están en la oposiciónsino porque plantea crear una Guardia Nacional con todos los militares del país, tanto soldados como marinos, para realizar labores de seguridad pública (pág 103) y en el “documental” de Epigmenio Ibarra ahonda diciendo que también se incorporarían a la misma todas las policías, incluyendo a las estatales y municipales bajo su estricto mando único, alegando que para ello no se necesita ninguna reforma legal (tercer avance, minutos 1.10 a 3:42). Así que lo único que regresaría el Peje a los cuarteles serían los uniformes. Quiere concentrar todo el poder, al grado de que además plantea terminar con la autonomía de la Fiscalía General y que su titular sea designado por el presidente (pág 70), pero ése es un tema que abordaremos en otra ocasión.

Cabe recordar que no es la primera amnistía que plantea López Obrador. En agosto del 2016, dijo en Acapulco:

“Ahora de nueva cuenta les decimos a los integrantes del grupo en el poder, que a pesar del gran daño que le han causado al pueblo y a la nación, no les guardamos ningún rencor y les aseguramos que ante su posible derrota -vamos a ganar en buena lid el 2018- no habrá represalias o persecución para nadie, declaramos esta amnistía anticipada porque lo que se decide es justicia, no venganza, no odiamos a nadie” (Proceso, 12 de agosto 2016).

Esto de perdonar delitos y crímenes anteriores parece venir de una visión mesiánica de sí mismo. Cree que los corruptos dejarán de robar y los asesinos de matar porque su liderazgo al frente del país renovará moralmente hasta a los más malvado. AMLO oferta borrón y cuenta nueva, la promesa de una redención milagrosa surgida de la impunidad.

En esta década de guerra hemos visto crímenes despiadados que nos han puesto a pensar sobre los límites de la maldad humana. San Fernando, Villas de Salvarcar, Ayotzinapa, Apatzingán, Tanhuato son solo unos botones de muestra de nuestra tragedia nacional. En México priva la impunidad, pero ofrecérsela institucionalmente a los perpetradores de tales masacres sin siquiera explicar cómo esa medida podría solucionar el problema de violencia que padecemos me parece una ofensa a todos los mexicanos y en especial a las víctimas que se cuentan por cientos de miles. Por supuesto que debemos abrir el debate e incluir lo que la mojigatería de AMLO le impide siquiera insinuar: acabar con la absurda prohibición que solo ha servido para enriquecer inmensamente a los cárteles.

Mención aparte merecen los esfuerzos denodados de los intelectuales orgánicos del pejismo para darle racionalidad al disparate de su candidato, componiendo lo que dijo, ignorando la parte que no les gusta, elaborando por su cuenta complejos planes de paz que según ellos están en la mente de AMLO, pero que éste no convalidado de ninguna manera, pues lo único que se le ocurrió ante el escándalo fue reproducir lo mismo que ha dicho del aborto y los matrimonio igualitarios para salir al paso: que llevará su propuesta a una consulta.

No pude evitar recordar un viejo chiste en el PRD que describe muy bien al pejismo intelectual:

-Los cocodrilos vuelan

-Eso es absurdo, ¿quién dijo esa estupidez?

-Andrés Manuel López Obrador

-Bueno, vuelan pero bajito

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Fernando Belaunzarán

Licenciado en Filosofía con Mención Honorífica por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM donde fue Consejero Universitario líder estudiantil del Consejo Estudiantil Universitario. Ex diputado federal de la LXII Legislatura de la Cámara de Diputados, en la cual ocupó el cargo de Secretario de la Junta Directiva de la Comisión de Gobernación. Es Presidente del Grupo Organizador del Foro Internacional de Política de Drogas y es autor de los libros: "Tiempos Turbulentos", "Herejías políticas en momentos decisivos", "La Guerra de los Herejes" y "Herejía, Crítica y Parresía".

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